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Hay que darle al caficultor las herramientas”

Aún no se ha determinado si la roya que afecta los cafetos del país es una mutación del hongo, ya que ha escalado hasta los cafés de altura. Combatir de frente esta enfermedad significa hacer millonarias inversiones para renovar el parque cafetero.
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L a Organización Internacional del Café analizará el próximo mes el impacto que tendrá el brote de roya en Centroamérica para la producción mundial. El jefe de operaciones de la organización, Mauricio Galindo, señala que es necesario que haya un trabajo conjunto entre privados y gobiernos para salir de la crisis. Además, habla de la importancia de migrar a variedades de café resistentes al hongo para evitar este tipo de problemas que ahora se ha agravado con el cambio climático.

¿Hay preocupación en la OIC por el brote de roya en Centroamérica?

Sí, nosotros estamos monitorizando muy de cerca la situación. Somos conscientes de la potencial gravedad que pueda tener para la región. Evidentemente, todavía es un poco prematuro conocer la dimensión total de esta plaga. Estamos mirando muy de cerca el comportamiento de las plantaciones y por ahora no está teniendo sentido. Pero, dependiendo de lo que veamos a partir de enero se sabrán los resultados puntuales. Estamos en contacto con todos los organismos cafeteros de la región para ver el impacto. Ha sido el brote más fuerte en Centroamérica en los últimos 30, 40 años. Hay una preocupación y una comunicación constante.

¿Creen que se trate de una mutación del hongo?

No se ha determinado si se trata de una mutación. También está el efecto del cambio climático. Es una cosa que vimos ya en Colombia y que talvez estamos viendo en Centroamérica, y es un comportamiento climático inusual. Todavía nadie en el mundo sabe la dimensión del cambio climático, pero podría ser que esto es lo que ha causado que esta plaga se haya tornado más agresiva que en períodos pasados. Podría ser una mutación, aunque esto sería más complicado. Yo tengo entendido que Colombia ha desarrollado variedades resistentes y ha hecho mucha investigación a través del CENICAFE (Centro Nacional de Investigaciones de Café). Hay expertos colombianos que están colaborando con sus contrapartes centroamericanas para determinar qué está pasando exactamente. Yo espero que dentro de un mes, cuando tengamos reuniones aquí en el consejo –en marzo– podamos dar una respuesta más concreta y precisa acerca de qué estamos enfrentando.

En Colombia tuvieron el mismo problema hace unos años, ¿qué hicieron para solucionarlo?

Efectivamente, hace un tiempo en Colombia llegó la roya (el último ataque fuerte se registró entre 2008 y 2011). Fue algo muy dramático para la caficultura y por ende, para el país. La manera en que Colombia ha manejado este problema, principalmente, ha sido con la creación de variedades resistentes, la variedad Colombia, desarrollada por COMICAFE. Colombia ha tratado de sustituir el caturra por variedad Colombia y lo ha hecho en gran medida. Esto podría ser una de las soluciones que la caficultura centroamericana podría adoptar, pero cada autoridad tiene que verlo.

En Centroamérica también se ha trabajado con nuevas variedades que son resistentes, pero algunos caficultores lo ven con recelo porque afirman que el Cuscatleco, por ejemplo, no da la misma taza que el Borbón o el Pacamara.

No diré si es cierto o no. Lo que sí diré es que he oído el debate. Lo conozco. Hay personas que dicen que la taza se altera. Colombia dice que no. Yo ahí sí no sabría qué decirle. La verdad, no tengo estudios ni conozco resultados concluyentes.

Los caficultores han señalado que el brote de roya ha dañado la cosecha actual y eso reducirá la oferta de cafés de calidad. ¿Puede esto incidir en el mercado?

Eso es prematuro. Pienso que es difícil hablar de eso. La idea nuestra es poder tener una información más completa cuando nos reunamos. Apenas estamos empezando, todavía no sabría decirle cuál es el efecto a nivel de producción total; y la verdad, menos aún en cafés de alta calidad. Claro, es indudable que una plaga con estas dimensiones va a tener un impacto indudable y el café de calidad es muy delicado.

¿Quiénes asistirán a esa reunión?

Tenemos dos reuniones al año del consejo, que es la máxima autoridad dentro de la organización y define el rumbo. Vienen todos los miembros y hay una agenda que ya es pública. Por ejemplo, se dará un seminario sobre mercados emergentes. Discutiremos los proyectos que la organización ayuda a preparar y luego supervisa. Hay una reunión de la junta del sector privado y las reuniones rutinarias. Habrá espacio para que los miembros informen, con noticias más recientes sobre qué está pasando y preparar una información de contexto sobre el impacto de la roya.

¿La roya está golpeando a más regiones?

La roya está en todo el mundo, lo que pasa es que está controlada. Hace poco vi que en Australia encontraron un pequeño cargamento con roya y lo han puesto en cuarentena. Los países lo que más usan son pesticidas y en el caso de la roya se ocupa el cobre. Es un problema que ya creíamos que se había controlado por completo. Creo que ahí sí entra el efecto tanto de cambio climático como de financiamiento. Los caficultores talvez no han tenido los recursos financieros para poder llevar a cabo sus labores de fumigación en los cafetales al nivel que se requiere, una inversión que se requiere para tener esto bien controlado.

Los caficultores están preocupados por los créditos de avío que se les pueden aprobar para los próximos dos períodos. Los productores dicen: el dinero no alcanza para hacer las fumigaciones y luego, las fertilizaciones.

Yo entiendo que los países están comenzando a poner a disposición de los cafetaleros recursos extraordinarios. Guatemala acaba de poner un fondo de $80 millones para combatir este problema. También Costa Rica y El Salvador, estoy seguro que se van a tomar medidas para poder permitir que sea atendido con toda la urgencia que requiere. Pienso que debería haber un apoyo del Gobierno.

En Nicaragua incluso se habla de renovación del parque cafetero con una inversión de $200 millones. Aquí se espera invertir $3 millones que se pueden estirar hasta $8 millones.

Es que si se va a hacer algo a fondo, se tiene que hacer una inversión con recursos importantes; si no, escasamente se sobrevive. Hay que darle al caficultor las herramientas para que tenga su caficultura realmente a nivel óptimo. Que pueda enfrentar de manera efectiva el ataque estas plagas, que siempre las va a encontrar. Creo que cada vez va a ser más cuantiosa la demanda de recursos por este problema, debido al cambio climático que estamos viendo y vamos a ver si estamos ante una mutación de la plaga.

En el caso de El Salvador, PROCAFE hizo el llamado de alerta de roya desde septiembre (2012), el Gobierno lo minimizó y tomó acción hasta ahora, e incluso se niegan a contratar a la institución. ¿Es momento de ser flexibles?

Pues esto es de preocupación, sin duda. Aquí apoyamos siempre a nuestros miembros, que tengan todas las opciones y herramientas para tratar las dificultades en una situación tan delicada. Confío en que las autoridades salvadoreñas puedan llegar pronto a un acuerdo con las autoridades cafeteras, por así decirlo, para tener algún tipo de contrato o acuerdo que permita poner el soporte técnico que le dé respaldo a los caficultores para poner un remedio efectivo.

¿Es mejor tener a los técnicos que comenzar de cero?

Claro. Yo ahí estoy convencido que lo ideal es tener un esfuerzo regional, en el cual los centroamericanos e incluso México puedan, de alguna manera, ayudarse entre sí y gestionar recursos. En estas circunstancias de crisis, cuanto más pueda contar uno con su vecino, mejor va a estar.

Sé que ha insistido en que es prematuro, pero ¿cree que esta crisis tenga algún efecto en el precio internacional del café?

La verdad es muy difícil para nosotros adelantarnos a esta situación. Son muchas variables las que entran en juego a la hora de determinar el precio en mercado.

En general, ¿cómo ve la tendencia del precio para los próximos meses?

Creo que el precio está estable, es mi impresión y el “sentimiento” del mercado. Pero, evidentemente, estamos muy pendientes del cambio climático que, a la hora de la verdad, viene a ser muy determinante en temas de precio. Es probable que si se verifica que la roya ha causado un daño tan grande sobre la cosecha centroamericana, entonces, podría venir una reacción del precio; pero todavía es muy temprano, hay mucha incertidumbre.

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