Humberto López, del Banco Mundial: Se ha resuelto el problema de manera temporal

El director país del Banco Mundial para C. A. afirma que las medidas tomadas por la Asamblea Legislativa para solucionar el impago eran necesarias, pero que aún falta resolver el problema fiscal que tiene el país.
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La reasignación de fondos en el presupuesto para que el Gobierno pagara $55 millones que le debía a los fondos de pensión, y así salir de la situación de impago en la que cayó el pasado 7 de abril, era algo necesario, asegura el director del Banco Mundial para Centroamérica, Humberto López.

Un día después de que la Asamblea Legislativa aprobó la reasignación de fondos, que implicó recortes en áreas como salud y educación, LA PRENSA GRÁFICA habló con el funcionario del organismo multilateral, quien ha estado dando seguimiento al diálogo para la búsqueda de un acuerdo fiscal en el país. El experto dijo haber logrado poner fin al impago debe verse como una buena noticia, pero que no es, ni por cerca, la solución a los problemas fiscales que tiene El Salvador.

El Salvador ha sufrido una reducción en su calificación de riesgo, que implicará un aumento en los intereses que el país debe pagar por su financiamiento. En el caso particular del Gobierno, esto significa que deberá quitar recursos que se podrían usar para inversión social, y usarlos para pagar intereses por su deuda.

Hizo un nuevo llamado al diálogo, a dejar de lado intereses partidarios y acordar y aprobar medidas para un ajuste fiscal por unos $700 millones –un 3 % del Producto Interno Bruto (PIB)– con una combinación de medidas de recorte de gasto y aumento de recaudación. Esto debe incluir, afirma, una discusión seria para reformar el sistema de pensiones, y que debe tomarse en cuenta la propuesta que ha presentado la Iniciativa Ciudadana para las Pensiones (ICP).

De hecho, sobre la segunda medida polémica aprobada el viernes por los diputados, López recordó que formaba parte de la propuesta de la ICP. Los diputados cambiaron el plazo de vencimiento de la deuda que el Gobierno tiene con los fondos de pensión, y lo pasó de 25 a 50 años, con un periodo de gracia de cinco años durante el cual solo se pagarán intereses. López señaló que la propuesta debe analizarse de forma global y no solo una parte, como se hizo la semana pasada.

Finalmente, reiteró que los esfuerzos de todos los partidos deben enfocarse en buscar una solución completa al problema fiscal, y en dar señales a la comunidad internacional de que así lo están haciendo.

¿Cómo va el seguimiento que está dando el Banco Mundial a la situación fiscal de El Salvador?

Hemos estado dando seguimiento desde hace varios meses. En el banco hemos tenido preocupación por cómo estaban las cosas. Desde hace unos días, cuando se dio la suspensión selectiva de pagos a las administradoras de pensiones, hemos estado muchísimo más atentos. Lo que ocurrió después, que para algunos pudo haber sido una sorpresa, para nosotros no lo fue: el hecho de que las agencias de calificación de riesgo bajaran la calificación de El Salvador muy rápidamente. Lo han puesto en CCC, en “selective default”, y eso es algo muy preocupante porque tiene muchos efectos, afecta la capacidad del Gobierno para colocar nuevas emisiones de bonos. En una situación de impago selectivo es muy difícil que alguien te compre bonos, y si te los compran es a una tasa alta. Lo que ocurrió este viernes, un acuerdo para una reasignación de líneas presupuestarias para atender la suspensión de pagos, es una buena noticia. Habiendo dicho esto, me gustaría también enfatizar que si bien son buenas noticias, no nos deben llevar a pensar que los problemas fiscales de El Salvador se han solucionado. Se ha solucionado un problema de una manera temporal. En el Banco Mundial seguimos animando al país a que haya diálogo y que se llegue a un acuerdo que permita una consolidación fiscal de tres puntos porcentuales del PIB en tres años, sigue estando presente. Estamos dándole seguimiento a la situación. Lo que ocurrió el viernes son buenas noticias porque la suspensión de pagos que se tenía se ha solucionado, pero espero que esto no lleve a nadie a pensar que los problemas fiscales de El Salvador se han solucionado, sino que pudiera servir como un ejemplo de que cuando hay diálogo entre las partes es posible llegar a soluciones, y en este caso nuestro consejo es animar a todas las partes a que sigan dialogando y a que ataquen los problemas del país.

¿Cree que la reasignación de fondos fue la solución adecuada?

Cuando se empezó a discutir cómo atacar el problema y cómo se haría para pagar lo que se tenía que pagar, había dos alternativas: una era sacar bonos al mercado y que con los recursos captados se pagara a los fondos de pensiones, la segunda opción era una reasignación de recursos entre las diferentes líneas del presupuesto porque el default selectivo se dio porque había una línea del presupuesto que no tenía fondos. Ahora bien, en el momento en el que se deja de pagar y las agencias de calificación de riesgo hacen el “downgrade”, la posibilidad de emitir bonos en el mercado ya no existe. En ese momento el mercado se queda seco para captar bonos y esa posibilidad ya no aparece en el menú. Entonces la única posibilidad que quedaba era reasignar líneas de presupuesto. ¿Qué se reasigna? Depende del diálogo que hay en el país.

¿Fue adecuado cambiar el plazo de vencimiento y condiciones de pago de la deuda que el Gobierno tiene con los fondos de pensión?

Personalmente no sé cuáles son las implicaciones legales para la deuda existente, para la nueva deuda técnicamente no debía haber ningún problema. Entiendo que en el diálogo que se está teniendo en El Salvador en estos momentos para una reforma al sistema de pensiones, esa es una de las medidas que se está considerando. En ese sentido me gustaría enfatizar que teniendo en cuenta que esa medida está considerada dentro de un plan más amplio de reforma de pensiones, y que gran parte del problema fiscal que se tiene en El Salvador es debido al déficit de pensiones, nos gustaría animar a las partes a que se tenga un diálogo, un debate, sobre cómo abordar este tema. Entiendo que hay un plan que la Iniciativa Ciudadana para las Pensiones ha puesto en la mesa, que se discuta ese plan y que se considere en una manera más global, que no se consideren solo partes. Yo soy un eterno optimista, y es en estos momentos complicados cuando estoy convencido de que las diferentes partes y los diferentes líderes políticos van a estar a la altura de las circunstancias, y van a poner los intereses de El Salvador y los intereses del pueblo salvadoreño por encima de los intereses de partido o de grupos más particulares. Estoy convencido de que poco a poco llegaremos a una situación donde los líderes políticos van a llegar a un acuerdo para solucionar la situación fiscal de El Salvador, la situación de las pensiones, y una cosa muy importante que muchas veces olvidamos, el financiamiento al déficit existente. No nos podemos olvidar que en el año 2019 hay $800 millones de bonos que vencen y que la nueva administración que llegue en esas fechas va a tener que conseguir aprobación del congreso para sacar bonos al mercado.

Algo que ha generado malestar en las medidas aprobadas el viernes es que implicaron recortes en áreas como salud y educación, que pese a su importancia tienen presupuestos pequeños...

Puedo entender que llame la atención el recorte en áreas necesarias, en todos los países se ve que el gasto público en cualquier ministerio se puede mejorar, y hacer un juicio de valor cuando aún no tenemos toda la información sobre los rubros de los cuales se está recortando es un poco complicado, en unos días se podrá ver esto. Me gustaría enfatizar que en este momento poder evitar que se siguiera en la situación de impago era crítico y cuando se ve que los partidos en el congreso han llegado a un acuerdo para poder seguir adelante creo que hay que darle crédito a todos ellos y de momento esperar los resultados.

¿Qué pasa de aquí en adelante, cree usted que con las medidas aprobadas las calificadoras nos sacarán de donde nos han ubicado?

Lo que El Salvador debe tratar de hacer en este momento es enfocarse en cómo resolver los problemas fiscales que tienen y lo que hemos observado en los últimos días fue más que nada un accidente resultado de los problemas fiscales que el país tiene. En lo que el país tiene que enfocarse es en resolver estos problemas. En el Banco Mundial hemos venido enfatizando que si bien la situación fiscal tendría una solución relativamente fácil, la falta de diálogo entre actores fundamentales podría hacer que se complique mucho. Lo que hemos visto estos días es un ejemplo de cómo puede complicarse todo muy rápidamente cuando por un problema de liquidez o de una mala asignación presupuestaria se lleva a cabo un impago y se da una cadena de eventos: se baja la calificación de riesgo, luego no se pueden colocar bonos en el mercado, se tienen que hacer otras cosas. No es tanto atacar los síntomas que estamos viendo, sino los problemas de raíz. Si pudiera darle en este momento tres consejos a El Salvador serían diálogo, diálogo y diálogo, porque si llegamos a esta línea de tener diálogo entre todas las partes y empiezan a atender los problemas que tienen, estoy convencido de que encontrarán una solución que sea aceptable para el país, para los salvadoreños y para todas las partes. Los problemas son relativamente fáciles de solucionar si se pone manos a la obra.

¿Cuál es esa solución relativamente fácil de la que habla? ¿Qué se debe hacer?

Nosotros hemos venido aconsejando, y no solamente nosotros, sino lo que ha venido aconsejando el Fondo Monetario Internacional, y lo que se acordó en el acuerdo de sostenibilidad fiscal en El Salvador, es que haya una consolidación fiscal de tres puntos porcentuales del PIB en un periodo de tres años y que esa consolidación se haga a través de poner un límite al gasto, y de incrementar la recaudación impositiva. Ciertamente el término “consolidación fiscal” no es el más dulce, porque quiere decir que hay que apretarse el cinturón, gastar menos, pagar más impuestos, pero tres puntos porcentuales del Producto Interno Bruto en un periodo de tres años no es imposible, sobre todo si tomamos en cuenta que países vecinos de El Salvador han tenido consolidaciones fiscales de cinco puntos porcentuales del PIB en un año...

¿Y no hubo recesión?

De hecho no solo la economía no cayó en recesión, sino que se aceleró porque en aquel momento lo que ocurrió fue que esa consolidación fiscal dio tranquilidad a los mercados y la inversión aumentó rápidamente.

¿Cómo complica esta búsqueda de solución el hecho de que se nos haya bajado la calificación crediticia?

La verdad es que no ayuda, porque limita la capacidad de financiamiento externo en mercados internacionales, o vender bonos, y limita porque hay menos compradores para esos bonos y si te los compran será a un tipo de interés más alto. Lo que significaría es que a la hora de buscar una solución en la que se trata de buscar medidas de consolidación, por una parte, y por la otra, de financiación, pues en este caso tocar enfatizar más la parte de consolidación que la de financiación del déficit. Cuando baja la calificación de riesgo quiere decir que suben los intereses, al colocar bonos a intereses más altos el servicio de la deuda es mayor y recursos del país que se podrían dedicar a áreas como educación y salud, hay que dedicarlos a pagar servicio de deuda. Tienen un precio estas cosas. Por ello, resolver la situación de impago era una prioridad, y hay que verlo con buenos ojos, son buenas noticias en este momento. El Fondo Monetario Internacional también había hecho un llamado a que se solucionara rápidamente el problema del impago.

Pero esto no afecta únicamente al Gobierno, sino a la banca, a quien use financiamiento...

Los efectos son bastante amplios, afecta a la banca que compra Letras del Tesoro al Gobierno, si al Gobierno le bajan la calificación eso afecta al riesgo que tienen como banco y les pueden bajar la calificación, lo que a su vez les da problemas para refinanciarse externamente con los bancos corresponsales. Por otra parte, la baja en la calificación hace subir el riesgo país, y las empresas que necesitan pedir prestado dinero fuera de El Salvador se ven afectadas por el aumento en los intereses. Y la percepción de riesgo que los inversionistas tienen del país aumenta también. Son noticias que tienen un efecto negativo en la economía, se traduce en cuellos de botella hacia el crecimiento económico, hacia la creación de empleo, hacia la reducción de la pobreza.

¿Cuánto tiempo pasará para que dejemos de ver los efectos de la baja de calificación?

Lo que aconsejaría es que hay que enfocarse menos en el síntoma, y ver la raíz del problema. En estos momentos, las agencias de calificación de riesgo están viendo que el problema es que hay que tener una consolidación fiscal, si no tenemos esta consolidación fiscal en este caso hemos visto este accidente, pero sin esa consolidación fiscal se vendrán otros. Lo que se ha hecho para solucionar el impago es algo que se tenía que hacer, y son buenas noticias, pero esto no nos debe cegar ni llevar a pensar que los problemas fiscales de El Salvador se han solucionado. Esto nos debería animar a solucionar los problema fiscales del país, que tienen una solución relativamente fácil, pero necesita que haya diálogo entre las partes. De nuevo, si puedo dar tres consejos al país son primero, diálogo; segundo, diálogo, y tercero diálogo. Soy optimista, estoy convencido de que si se da diálogo encontraremos una solución a esto. Los partidos deben alinearse y mandar un mensaje a la comunidad internacional de que se está dando atención a los problemas fiscales de El Salvador.
 

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