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Impago del GOES daña la inversión, según gremiales

Bonos que El Salvador emite en el exterior ya se consideran como “basura”. Advierten que de caer aún más en las calificaciones de riesgo, prestar dinero será más caro para todos en el país.
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Que el Gobierno haya caído en impago pone en riesgo el ya frágil clima de negocios del país, concuerdan gremiales y analistas. El problema es que El Salvador ya tiene una credibilidad bastante débil ante los inversionistas, y al caer en la categoría de mala paga, se hace más cara cualquier fuente de financiamiento, lo que repercute en todo el sistema financiero y sus usuarios.

El país cayó en impago porque el Estado se rehusó a pagarle a los trabajadores con algo que no fuera la emisión de bonos. Este instrumento es un papel que funciona como una promesa de pago que incluye intereses y se vende en los mercados financieros. Con este mecanismo se pretendía pagar a los cotizantes, cuyo dinero es prestado por obligación al Gobierno para financiar las pensiones de aquellas personas que se jubilaron con el antiguo sistema previsional.

“Preocupa que al argumentar incapacidad de pago de pensiones, el Gobierno, de manera irresponsable, está propiciando las condiciones para empeorar la situación económica y el clima de inversión”, manifestó la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CAMARASAL), a través de un comunicado.

Por su parte, Jorge Arriaza, director ejecutivo de la Asociación Salvadoreña Industriales (ASI), aclaró que los afectados directos son los pensionados a quienes hay que pagarles, y eso es una obligación del Gobierno”, pero que también se ve un impacto negativo en el sector productivo de la economía.

“El sector privado (es afectado) porque al bajarnos la calificación (de riesgo), internacionalmente se incrementan las tasas de interés y eso no ayuda ni beneficia al clima de inversiones y tiene un efecto negativo para toda la gente”, aseveró Arriaza.

De hecho, las evaluadoras de riesgo le han ido bajando la nota al país. Fitch Ratings bajó la calificación en febrero pasado de B+ a B con perspectiva negativa, es decir que seguirá bajando en evaluaciones futuras. Esta nota es un indicador de qué tan seguro es prestarle dinero a un país; para que la transacción sea considerada como una inversión, es necesario que la nota sea BBB o superior.

En el caso de El Salvador, la deuda está calificada como “bonos basura” en los mercados financieros. Esto no significa que nadie va a querer prestarle al país, simplemente la tasa de interés será más alta por la fama de mala paga. Fitch Ratings no es la única agencia que le ha bajado la nota al país, solo es la más reciente. A finales de 2016 Standard & Poor's y Moody's bajaron su evaluación a B- y B3, respectivamente.

El siguiente paso sería caer en una categoría de CCC, que dice a los inversionistas que el país puede tener la capacidad de pagar sus préstamos pero solo si las condiciones económicas del momento son favorables. En esa línea, el economista Luis Membreño opinó que de no resolverse la situación para este lunes, hay un fuerte riesgo de que esto pase. El analista que también fungió como ministro de Hacienda, Enrique Hinds, coincidió en esto.

La CAMARASAL consideró que caer en impago es una táctica para presionar por más deuda, similar a cuando en octubre del año pasado el Ejecutivo dijo no tener dinero, lo que influyó en la caída en las calificaciones, con lo cual existe el riesgo de que pase de nuevo.

“El impago es un mal mensaje porque ya hemos ido bajando poco a poco la calificación y esto seguramente nos va a bajar aún más y consideramos que nos dificulta las operaciones que el país pueda realizar en términos financieros”, dijo Jorge Arriaza. Esto porque acceder a crédito no se vuelve una dificultad solo para el Gobierno, sino que para cualquier agente que opere en el país y quiera acceder a crédito en los mercados internacionales.

Dentro del país también se ve un efecto, porque los bancos se financian parcialmente de créditos con otras instituciones financieras fuera del país y tendrían que pagar más por estos recursos, con lo cual cobrarían tasas más altas a las personas que pidan créditos.

De hecho, los bancos reportaron una caída en sus utilidades en 2016, que según Raúl Cardenal, presidente de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA), se debe, en parte, a la constante disminución en la calificación de riesgo. “Esta degradación está encareciendo y limitando el financiamiento al sector público y al sistema financiero del país”, agregó en su momento.

La declaratoria de impago contrasta además con el foro que el Gobierno celebró recientemente con empresarios extranjeros en el que se presentó la marca país.

“No deja de ser un punto de sentido, en un momento que por un lado presentamos a El Salvador como un país de inversiones y por otro lado se dan este tipo de situaciones fiscales que mandan otros mensajes”, dijo Arriaza.
 

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