Impuestos y bajos precios ponen presión a finanzas

El tiempo de vacas flacas ha reaparecido en el sector cafetalero y este año se enfrenta a diversos retos que golpean su bolsillo: un brote de roya, precios bajos, la entrada de más competidores y un pago de impuestos donde no pueden reflejar pérdidas.
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Los números no serán verdes para todo el sector cafetalero este año y el próximo. Algunos, en especial los más pequeños, ven apretadas sus finanzas debido a que se les ha juntado una crisis de bajos precios del café en el mercado internacional con la aparición de un brote de roya, un hongo que les demandará más recursos para recuperar sus plantaciones.

A esto se agrega un pago de impuestos que pondrá más presión sobre sus ingresos debido a que se esperan cosechas menores con costos de producción más altos. El sector cafetalero es sujeto de las reformas al Impuesto Sobre la Renta (ISR) que entraron en vigor en 2012. La reforma establece que el ISR a pagar será el que resulte mayor, de comparar el 1 % sobre los ingresos brutos, es decir, sin descontar ningún tipo de costo, contra el 30 % sobre la renta neta o las utilidades que genere la empresa.

Según los cafetaleros, es preocupante porque en negocios, como el de ellos, donde el margen de ganancia es bajo pero el volumen de ventas es alto el impacto de esta aplicación del impuesto es mayor.

“Con una fórmula de precios bajos y una baja en la producción puede llevar a un abandono de fincas”, expresó Sigfredo Benítez, presidente del Foro de Café, que agremia a pequeños y medianos productores.

Por su parte, Jorge Magaña, director de la cooperativa Los Ausoles, dijo que la situación de los impuestos agobia al sector. “La cosecha pasada fue muy mala, vamos a reflejar pérdidas y el mismo Gobierno no nos permite reflejar pérdidas y esta puede ser la espada que nos va a terminar de hundir”.

El café ha perdido más del 25 % de su valor en un año, equivalente a unos $50 tomando como referencia el precio que tenía el grano a inicios de marzo. Ayer el café con entrega en mayo cerraba en $133.60.

Los temores sobre este retroceso continúo que ha traído el aromático en el mercado internacional son alimentados con el ingreso de Brasil como vendedor en el contrato C (donde se cotiza el café salvadoreño), que supondría más presión sobre los precios ya que este país produce en grandes volúmenes aunque no con la misma calidad.

Marcelino Samayoa, gerente de la Asociación Salvadoreña de Beneficiadores y Exportadores de Café (ABECAFE), explicó que si bien Brasil produce cafés semilavados, y no lavados como el resto de los 19 países que cotizan en el contrato C, el ingreso se le autorizó como un paliativo a los altos precios que alcanzó el grano hace unos años y en que superó los $300. Ahora no hay vuelta atrás, por lo que Samayoa sugiere que los Gobiernos de los países que están en el contrato C (Centroamérica, África, Colombia, México, Perú y la India) deberían de trabajar en conjunto para pujar porque haya una bolsa exclusiva para la venta de cafés lavados y proteger el precio.

Un precio que no se rige por la demanda

El precio del café, al igual que los “commodities”, se rige cada vez menos a la demanda y está más ligado a los fondos de inversión. En el mercado internacional, los reguladores están haciendo que sea más costoso mantener reservas de “commodities” al exigir que los bancos tengan más capital en sus balances para compensar esos activos, según reseña un artículo de Wall Street Journal.

Mauricio Montenegro, directivo de la cooperativa Cuzcachapa, indicó que la bolsa hace más difícil el trabajo de los productores debido a que ahora los Fondos de Inversión son los que mueven los precios. “Eso es amoral y creo que debería, de alguna manera, talvez el Gobierno, a nivel regional, poner nuestra voz y decir ‘no es posible que nosotros, un país subdesarrollado, financiemos las ganancias de un fondo de Estados Unidos’”.

Para Marcelino Samayoa, de ABECAFE, la pérdida de 4 millones de quintales de café en la región centroamericana no ha alterado al mercado internacional y no se ha visto ninguna reacción en el precio, esto debido a la forma en que ahora se rige el mercado de “commodities”. “¿Cómo es posible que el alimento de los países productores estén basados en los fondos de inversión de la gente rica”, cuestiona.

Samayoa señala que un pequeño esfuerzo se puede hacer al sacar los cafés lavados de la bolsa donde ahora compite Brasil.

Por su parte, Mario Olivares, director de la cooperativa La Majada, señaló que la lógica sería que a menor volumen de café disponible, mayor precio. Sin embargo, son los Fondos de Inversión los que han tomado la batuta, reconoce. “Es el manejo de bolsa, estamos bajo los fondos de inversión que no tienen nada que ver con café, pero que tienen muchos recursos y hacen sus inversiones. Ahí debería de haber reacción de precios pero no la estamos viendo”.

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