Innovación para el desarrollo 1.º parte

De acuerdo con Andrés Oppenheimer en su libro “¡Crear o morir! La esperanza de América Latina y las cinco claves de la innovación”: “No hay la menor duda de que los adelantos tecnológicos son el principal motor de la reducción de la pobreza y de la mejora en nuestra calidad de vida”. Sin embargo, al hablar de adelantos tecnológicos es necesario ampliar la visión y buscar la innovación en productos y procesos que van más allá de los tecnológico. Estos productos deben buscar un valor agregado en cualquier ámbito, además deben ser dinámicos y de aplicación global.
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El mismo autor afirma que un ejemplo clave de la innovación es la “revolución verde”. La cual es un conjunto de tecnologías creadas desde la década de 1960 para maximizar los cultivos de granos, que permitió que países que sufrían hambruna como India se convirtieran, en pocos años, en exportadores netos de alimentos.

A pesar de los avances en innovación el camino que falta por recorrer sigue siendo muy amplio, según datos de la Organización de Estados Iberoamericanos, América Latina aporta apenas 2.4 % de la inversión mundial, mientras que países como Estados Unidos y Canadá contribuyen con 37.5 % y la Unión Europea con 32.1 %.

Para cambiar el panorama de la innovación en América Latina es necesario adoptar estructuras, que Andrés Oppenheimer define como:

f Crear una cultura de innovación

Para crear esta cultura es ineludible invertir y promover en educación, especialmente en carreras afines a la ingeniería y las científicas. Además es importante impulsar la innovación y el desarrollo a través de estímulos fiscales a las compañías con el fin de que inventen nuevos productos. Otro ámbito fundamental es revocar las regulaciones burocráticas que dificultan la creación de nuevas empresas.

f Fomentar la educación para la innovación

En América Latina el déficit de capital humano para la innovación (falta de ingenieros, científicos y técnicos) es dramática y el motivo no es ningún secreto: se debe a que la mayoría de los estudiantes universitarios en se vuelcan a las Humanidades y a las Ciencias Sociales. Por una parte los sistemas educativos siguen anclados en planes de estudio del siglo XIX, que convierten el estudio de las matemáticas y las ciencias en un suplicio. La clave como afirma este autor es “hacer que las ciencias y las ingenierías sean materias divertidas y no algo abstracto solo entendible para los alumnos más brillantes”.

f Leyes que matan la innovación

Una de las cualidades de los países que fomentan la innovación es que alientan la reorganización en lugar de la liquidación de empresas, por el contrario Latinoamérica se guía por “leyes que castigan el fracaso”; fracasas una vez y fracasas para siempre, en cambio en Estados Unidos, y en otros países, el fracaso es una oportunidad para salir fortalecido.

f Estimular la inversión en innovación

El problema en Latinoamérica es que la inversión es destinada a otros sectores, y se deja la inversión en innovación y tecnología en último lugar. Por otra parte cuando se invierte en este rubro generalmente no se toma en cuenta a las empresas privadas que son las que mejor conocen el mercado. Un medio para estimular la inversión es el trabajo conjunto entre el sector gubernamental y el sector privado, además de priorizar este ámbito como un tema de país.
 

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