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La Majada llega a 50 años de generar empleo e inversión

La historia inicia con un grupo de visionarios que adoptó un terreno comprado al crédito. Medio siglo después, exportan e investigan.
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La Majada llega a 50 años de generar empleo e inversión

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Cuando instalaron el tanque de agua, les dijeron que estaban locos. Cuando hablaron de formar una cooperativa cafetalera en esa zona, algunos huyeron porque sonaba a idea comunista. Medio siglo después, la cooperativa San José La Majada logró cumplir las metas que los fundadores trazaron desde el inicio: abrir fuentes de empleo y exportar café. El desafío ahora es lograr que esta agroindustria sea sostenible y que ayude al desarrollo de la comunidad.

La cooperativa La Majada comenzó sus operaciones el 7 de mayo de 1967 con 22 socios fundadores. Tres de ellos todavía viven y libran la misma batalla del principio, que consiste en vencer el pesimismo. Se instalaron en un terreno que la madre del primer dirigente de la organización les dio en crédito y además contaban con un despulpador artesanal de madera. Tenía, por ejemplo, madera de chipilín. “Si otros tenían beneficios, ¿por qué no los íbamos a tener nosotros?”, dijo René Beltrán, uno de los fundadores. En aquel entonces eran pocas cooperativas. Beltrán solo recuerda que estaba Gota de Leche, el origen de La Salud.

La primera entrega fue por 814 quintales. “Los calificaron como de estricta altura y, nosotros, emocionados”, comentó Beltrán, con su orgullo intacto. El buen resultado los llenó de ánimo para la siguiente cosecha, cuando lograron reunir un cargamento de 3,800 quintales.

San José La Majada es un cantón que forma parte del municipio de Juayúa, en las tierras altas de Sonsonate. Está sobre el llamado Cinturón de Oro, porque de ahí salían las marcas de café más famosas y concentra el mayor volumen de producción del aromático. Pero igual que muchos otros sitios de Sonsonate, los hechos violentos en zonas rurales son frecuentes.

Cuando la cooperativa inició el trabajo de beneficiado, El Salvador entraba a una época de intensa volatilidad política y los movimientos sociales florecían. Los precios de exportación eran altos y el país era líder en la investigación científica del cultivo.

En 1974, la cooperativa La Majada contaba con la maquinaria requerida para poder procesar el café antes de tostarlo.

En esos años llegó Luis Calzadilla, mecánico, para encargarse del taller y comenta que era un trabajo arduo. En ocasiones tenía que llegar hasta el fin de semana para descansar a su casa.

Beltrán comentó que los socios no padecieron la reforma agraria como otros caficultores, que debido a la extensión de sus tierras tuvieron que separarlas en diferentes parcelas. Pero sí tuvieron problemas con la nacionalización de la comercialización del café también en los años ochenta. Desde ese momento, fue como volver a comenzar.

Luego, en los años noventa pudieron recuperar el ritmo hasta poder procesar 150,000 quintales, o hasta más. Beltrán recuerda que poco a poco iban requiriendo más espacio y aquel despulpador, o el primer tanque de agua, se habían quedado cortos.

Pronto llegaron momentos críticos para el café de occidente. La caída internacional de precios y la erupción del volcán Ilamatepec redujeron la capacidad de producción. Pocos años después, el ataque del hongo de la roya bajó la recepción de café en el beneficio a unos 40,000 quintales.

Beltrán recordó que nunca se dieron por vencidos. Continuaron con el trabajo y ha sido hasta ahora que pudieron procesar cerca de 67,000 quintales.

“Nosotros seguimos tesoneramente. No desmayamos. Vamos a seguir trabajando”, agregó el socio fundador. Su trabajo en la cooperativa lo llevó incluso a describir la situación del agro salvadoreño en el Departamento de Estado del Gobierno de Estados Unidos, a inicios de los ochenta.

En 2013 pudieron modernizar la maquinaria para poder extraer la cáscara, la pulpa y la miel del cafeto. Los ahorros en el consumo de agua han sido de al menos un 80 %, explicó Paulino Herrera, gerente general de La Majada.

“Lo hicimos en medio de la crisis de la roya. No se podían sostener los costos que se tenían hasta ese momento”, agregó.

En los últimos cinco años, han invertido aproximadamente $500,000 en maquinaria para la eficiencia. El enfoque es lograr que el café que exportan cumpla con estándares mundiales de sostenibilidad y de buenas prácticas con el medio ambiente.

El 90 % del café que procesan en el beneficio es exportable y en su amplia mayoría entra dentro de la categoría finos.

La Majada es una de las cooperativas que envía muestras de café para participar en la Taza de Excelencia, la subasta electrónica. Para lograr calificar a ese concurso, es necesario tener un café con calificación 90, es decir, con la menor cantidad de defectos posibles y atributos notables de sabor, aroma, entre otros.

La Majada le da empleo a 54 personas de manera permanente y para la etapa de recolección contrata a unas 50 más.
 

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