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La deuda encarece por la situación fiscal

Los papeles emitidos en los mercados internacionales por el Estado salvadoreño deben pagar rendimientos cercanos al 10 % anual, pues son percibidos por los compradores como una inversión de alto riesgo.
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Mientras el Estado salvadoreño enfrenta problemas financieros, los mercados internacionales están a la expectativa de qué hará el Gobierno para sanear las cuentas públicas. Una señal de que hay pesimismo en cuanto a la situación en el país es que los eurobonos de El Salvador se han devaluado en dichos mercados.

Cuando un título es considerado una inversión segura, puede negociarse en el mercado a cambio de tasas bajas de rentabilidad. En cambio, cuando se percibe que un título es una inversión de alto riesgo, se debe ofrecer una rentabilidad alta, para que los compradores se animen a adquirirlo.

Es lo que ha pasado con los bonos salvadoreños. Por ejemplo, los $800 millones que fueron colocados en septiembre de 2014, con un plazo de 12 años que finaliza en 2027 (EUROSV2027), fueron adquiridos en ese momento por los compradores pagando un cupón del 6.75 % anual. El mismo cupón llegó, en enero de este año, al 9.44 %.

¿Por qué sucede esto? Un bono se negocia según su precio. Quien lo compró originalmente puede querer revenderlo en el mercado secundario, pero si este bono es percibido como una inversión de riesgo, si la situación de quien lo emitió ha cambiado de cuando fue vendido por primera vez, debe venderlo “a descuento”. Así, un mismo bono puede venderse al 98 % de su precio original, o al 95 %, dependiendo de cuánto el vendedor quiere recuperar y cuánto el comprador está dispuesto a pagar. Cuando baja el precio del bono, el rendimiento sube, de modo que haya gente interesada en comprarlo.

El Salvador ha sufrido bajas constantes en sus calificaciones de riesgo por entidades como Fitch y Standard & Poor's. Estas agencias se dedican a evaluar la capacidad de pago de las entidades y los países, y con base en ello les asignan calificaciones que sirven como orientación para los potenciales compradores.

En el caso salvadoreño, la calificación soberana está en niveles considerados de “alto grado especulativo” o “junk bonds”, como se les conoce en inglés. Son valores de alto riesgo que deben pagar mayores tasas de interés.

El Gobierno tiene pendiente una nueva emisión por $900 millones, que fue aprobada por la Asamblea Legislativa a principios de 2015, pero que fue frenada por la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Funcionarios del Ejecutivo han insistido en que el hecho de no haber podido hacer esta emisión ha complicado las finanzas públicas. Se calcula que el déficit de las finanzas públicas superó el 4 % en 2015.

Sin embargo, si la CSJ quita finalmente el freno a la emisión de los $800 millones, el Ministerio de Hacienda deberá estructurarla de modo que sea atractiva para los compradores, y tendría que ofrecer tasas más altas (ver nota aparte).

El Salvador tiene más de una docena de emisiones vigentes de eurobonos, que vencerán y deberán ser pagados entre 2023 y 2035. La deuda total en este tipo de títulos ronda los $4,500 millones. En 2013, Hacienda enfrentó la posibilidad de que los inversionistas que compraron los EUROSV2023 pidieran una redención anticipada de dichos títulos, que podía hacerse a los 10 años de la emisión. Para ello, hizo una emisión de bonos que le permitiera contar con el dinero en caso de que se tuviera que pagar, pero datos del fisco indican que no hubo interés de los inversores en realizar dicha redención anticipada.

Expectativas

Entre los corredores de bolsa de casas internacionales que manejan los EUROSV en sus carteras hay preocupación por la tendencia del cupón salvadoreño. Sobre todo están pendientes de cambios en las políticas internas que puedan derivar en una mejora del panorama fiscal.

Entre las noticias que esperan, según comentó uno de estos corredores, está la autorización para nuevos bonos, o reformas fiscales pactadas entre los partidos políticos. “Últimamente los papeles salvadoreños internacionales han sufrido bastante y la verdad es que el performance se está volviendo más preocupante”, dijo la fuente.

Agregó que, para revertir esta percepción sobre el riesgo país y su subsecuente efecto en los precios y rendimientos de los bonos, hace falta un esfuerzo serio para asegurar al mercado que sí se puede mejorar la situación fiscal. “Los precios de los bonos salvadoreños han caído mucho debido al clima pesimista del mercado pero también a la falta de confianza en el gobierno”, apuntó.

Explicó que los inversionistas se preguntan para qué comprar más bonos salvadoreños, cuando saben que la trayectoria sigue igual. En este punto, el Gobierno debería definir qué cupón sería aceptable, ya que los EUROSV 2027 ya están con un rendimiento de 9.37 %, más de un punto más alto del precio del cupón que recibieron cuando fueron colocados.

“Para colocar otro papel con vencimiento a 10 años, tendrían que aceptar un cupón más alto que 9.37 % si la emisión fuese hoy”, advirtió.

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