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Legado de una etapa agroindustrial en la producción de azúcar

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Por Mario Salaverría Presidente de la Asociación Azucarera

Hablar de azúcar en muchos países como el nuestro es hablar de caña de azúcar, su desarrollo y producción está ligada al avance tecnológico y al devenir de la historia.

Los primeros datos en El Salvador de la producción de azúcar en trapiche y la elaboración de otros productos derivados se tienen a finales del siglo XIX, la estadística general (1858-1861) refleja la existencia de cultivos cañeros, producción de panelas y azúcar en las zonas central y occidental del país, aunque el volumen de estas actividades era casi insignificante respecto de la producción de café.

En 1882 la hacienda El Ángel dedicada al cultivo de caña de azúcar importó desde Inglaterra e instaló en suelo salvadoreño un moderno molino para fabricar azúcar, estableciéndose de esta forma el ingenio El Ángel, el primer ingenio salvadoreño y fue también el primero en producir azúcar blanca. Hasta la fecha el ingenio El Ángel constituye un importante aporte en la generación de empleos y forma un verdadero punto de desarrollo económico y social para la comunidad.

En la década de 1920 algunos inversionistas extranjeros y nacionales decidieron invertir recursos en la compra y desarrollo de otros ingenios, como fue el caso de San Andrés, El Carmen y El Castaño; a estas empresas se irían sumando en las primeras décadas del siglo XX, otras instalaciones, como las de los ingenios Los Lagartos, Prusia, Santa Emilia, La Labor, La Cabaña, La Magdalena, San Francisco, entre otros.

El panorama azucarero salvadoreño para esa época quedaba definido por la producción azucarera nacional y sus productos vinculados que se debatían entre facetas artesanales e industriales. Entre los procesos de corte industrial destacan la presencia de ingenios que se mantienen hasta la fecha.

Entre estos se encuentran: Central Izalco instaurado en 1964, desde su fundación la excelencia de su equipo de trabajo y los altos niveles de tecnificación agrícola e industriales le han permitido desempeñarse como una empresa exitosa.

Ingenio Chaparrastique ubicado en la ciudad de San Miguel e instituido en 1982 por el gobierno en turno, fue transformado en Sociedad Anónima en 1995 y en 2005 dio un paso a la transformación, con lo cual se inició una nueva etapa de reconversión industrial, profesionalismo y tecnología agrícola. Estos cambios lograron que el ingenio se posicionará como un referente de innovación y eficiencia.

Ingenio La Cabaña nació hace aproximadamente seis décadas y en sus inicios formó parte de la hacienda La Cabaña. En agosto de 1996 el ingenio inició un período caracterizado por la productividad y eficiencia, estableciendo un compromiso para lograr la certificación bajo las normas ISO 9000, la meta la alcanzó en marzo de 2003, convirtiéndose así en el primer ingenio certificado a escala nacional.

Ingenio Azucarero JIBOA (INJIBOA), el ingenio fue construido en el departamento de San Vicente entre los años 1974-1976 y fue inaugurado en enero de 1976, logrando impulsar hasta la fecha el desarrollo y generación de empleo para los habitantes de la zona.

Ingenio La Magdalena nació como un trapiche y se convirtió en ingenio en 1965. Actualmente La Magdalena forma una parte importante de la comunidad brindando trabajo e implementando programas de responsabilidad social empresarial.

En la actualidad la agroindustria azucarera está conformada por 7,000 productores de caña y seis ingenios azucareros que generan 50,000 empleos directos y 200,000 indirectos, especialmente del área rural, lo que constituye un legado económico para el país.

De la mano de grandes y pequeños productores de azúcar y de todos los actores involucrados en la cadena de valor, la Agroindustria Azucarera de El Salvador marcha hacia nuevos retos durante el siglo XXI y construye sobre las bases de su historia los principios de desarrollo sostenible.

Fuente: Eran mares los cañales. Historia del azúcar en El Salvador.

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