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Los ‘ninis’ son una forma de perpetuar la pobreza”

El experto dice que los “ninis” vienen mayormente de hogares pobres, tienen muy pocas oportunidades y altas probabilidades de que sus hijos sean futuros “ninis” también.
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Rafael E. de Hoyos es economista sénior de la Unidad de Educación para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. También es el autor principal del reciente estudio “Ninis en América Latina”, que no solo da luces sobre cuántos son los jóvenes que están fuera de la escuela y del sector laboral, sino quiénes son, y qué los tiene en esta situación.

La inequidad y la falta de oportunidades saltan como las principales causas de que haya 20 millones de jóvenes entre 15 y 24 años de edad, que no estudian ni trabajan; dos tercios de ellos son mujeres, además. De Hoyos enfatiza que este es un mecanismo de perpetuación de la pobreza: los “ninis” de hoy serán los padres de futuros “ninis”.

Pero una de las cosas más valiosas del documento es que también recoge experiencias exitosas de programas que han logrado revertir la deserción escolar, el primer peldaño que atraviesan los “ninis”. Los programas con mejores resultados involucran a la empresa privada y al sector público, señala el experto.

Finalmente, invita a los países de la región a atender este problema y a fortalecer la inversión en educación. Esta es la única vía que terminará con los ciclos de desigualdad y pobreza que, a la fecha, no ha logrado erradicar ni el crecimiento económico.

¿Cuáles fueron los principales hallazgos del informe sobre los “ninis” en la región?

Los principales hallazgos se pueden dividir en tres grandes rubros: primero, cuántos son estos “ninis” y su evolución, son 20 millones, y la evolución es al alza, es creciente el número de “ninis” y si uno se fija en el número de individuos entre 15 y 24 años que están fuera del sistema educativo y que no están trabajando, estos han crecido en 2 millones desde 1990 a la fecha. Si bien es cierto ha habido una reducción cuando se les ve como porcentaje del total de la población en dichas edades, los números absolutos han crecido.

Un segundo hallazgo es quiénes son. Dos tercios de estos 20 millones son mujeres, hay una gran heterogeneidad en términos de ingreso del hogar, de las causas detrás de la condición de “nini”, y también hay una gran heterogeneidad en términos de localización geográfica.

No solamente son más mujeres, son y más habitantes urbanos en términos absolutos, y también son más pobres. Más del 60 % provienen de hogares que pertenecen al 40 % de la población más pobre.

Es decir, esta incidencia de no trabajar ni estudiar le pega más a las mujeres, a los hogares pobres, y tiene consecuencias importantes porque una de las repercusiones, quizá la más importante de esta condición, es que no solo tiene un efecto en el corto plazo, sino en el largo plazo sobre la productividad y los salarios. Ser un “nini” hoy te come consumo futuro. Es uno de los mecanismos por los cuales se transmiten de generación en generación la desigualdad, la pobreza y la falta de movilidad social.

Un tercer hallazgo fue cuáles han sido las políticas más efectivas para enfrentar esto.

¿A qué se debe que en términos relativos haya reducido el porcentaje de “ninis”? ¿Por qué esta reducción no ha logrado ser mayor y, en cambio, la cantidad ha crecido?

La reducción en la tasa de “ninis” en términos relativos se explica por dos cambios positivos en la región en los últimos años: la mayor escolarización en términos generales. Hoy por hoy la gente se queda más años en la escuela, sobre todo entre los jóvenes entre 15 y 18 años.

Otro fenómeno positivo es que las mujeres en estos últimos 20 años no solamente se quedan más años en la escuela y en muchos de nuestros países el abandono de la secundaria es ahora mayor entre hombres que entre mujeres; las mujeres han logrado encontrar nichos de mercado para encontrar un empleo y han ganado libertades en términos de poder de decisión sobre su proyecto de vida, alejándose un poco de los cánones sociales del convencionalismo que le daba a la mujer un rol definido.

El gran cuello de botella es que no se han creado las oportunidades en el mercado laboral para dar cabida a los jóvenes. La composición demográfica de la región ha cambiado, cada vez tenemos más jóvenes y a pesar de que la tasa de “ninis” se ha disminuido, la calidad de estos ha aumentado, porque nuestro sistema educativo y nuestro mercado laboral no han abierto espacios suficientes.

¿Qué hace que un joven latinoamericano no estudie ni trabaje?

Las causas varían dependiendo de en qué nivel educativo ocurre el abandono escolar. El abandono escolar es el primer paso para caer en la condición de “nini”. En los países de la región donde hay una alta tasa de abandono escolar antes de los 15 años las causas suelen ser económicas, muchas veces la familia no puede absorber o asumir el costo de oportunidad que implica dejar a estos jóvenes en la escuela. Hay políticas que han sabido abordar este problema.

La causa es diferente cuando el abandono se da en el nivel medio superior, acá varían entre hombres y mujeres. Antes se relaciona con restricciones del hogar, sobre todo presupuestarias.

A partir de los 15 años las causas varían y hay problemáticas distintas para niños y niñas. En las niñas la principal causa de abandono escolar es el embarazo adolescente, y para los jóvenes, el costo de oportunidad de seguir en la escuela. Los hombres tienden a dar más valor al presente versus el futuro. El hombre es más impaciente y le da más valor al consumo presente. Si a un joven de 15 años con una trayectoria educativa deficiente se le presenta una oportunidad laboral, aunque sea en el sector informal, la toma. En la mayoría de los casos esta oportunidad resulta inestable, pierde el trabajo y nunca regresa a la escuela.

Hay abandono escolar porque van tras un ingreso...

Tenemos datos longitudinales en México, Brasil y Argentina, donde más del 90 % de los jóvenes varones que dejan la escuela lo hacen porque ya tienen un trabajo. No lo hacen porque quieran estar jugando o vagando, se salen porque tienen un trabajo. Se salen, empiezan a trabajar, cuando pierden este trabajo solo un 5 % regresa a la escuela, y allí es donde se forman los “ninis”, se quedaron sin las habilidades para ser exitosos en el mercado laboral, y se quedaron sin el trabajo.

¿Qué pueden hacer los gobiernos para que haya más oportunidades laborales para los jóvenes, más allá de la inversión en educación?

Una parte importante tiene que ver con factores macroeconómicos, el crecimiento económico es indudablemente importante para la generación de empleos. Pero el crecimiento económico no es suficiente. La región creció al 5 % entre 2000 y 2009, en este mismo periodo la pobreza se redujo a la mitad, pero el talón de Aquiles siempre ha sido la desigualdad en el ingreso. Aún la desigualdad disminuyó, pero aún así la tasa de “ninis” disminuyó solo marginalmente y la cantidad aumentó.

Las condiciones macroeconómicas ayudan pero no son suficientes, porque en el tuétano está la falta de la creación de habilidades en estos jóvenes, habilidades cognitivas, como las matemáticas, y las lectoras. Muchos de nuestros jóvenes que provienen de los deciles de ingreso más bajo van a las escuelas más paupérrimas. Tienen desventaja porque provienen de hogares muy pobres, sin los recursos necesarios, y se van ensanchando las brechas. Cuando llegan a los 15 años e interrumpen ese proceso de formación de capital humano, salen de la escuela y no encontrarán espacio en el mercado laboral, aunque la economía esté creciendo un 10 %, porque no tiene las habilidades adecuadas ni necesarias.

Estas series de habilidades, las cognitivas básicas y socio-emocionales son fundamentales para el mercado laboral, y si no las formamos en nuestros niños veremos que muchos serán excluidos aún con altos crecimientos económicos.

¿Cuáles son las políticas más efectivas que encontró el estudio?

Quizá la política más exitosa que nosotros identificamos, en el caso de reducción del abandono escolar –porque hay dos grandes rubros de revisión de políticas que hicimos, para reducir el abandono escolar y el desempleo entre jóvenes–, pero en el primer rubro la más exitosa es la que tiene como punto de partida a niños que nacen en contextos de alta marginación, que van a sistemas educativos no adecuados, hay políticas que intentan compensar estos años de falta de formación de habilidades.

Tiene dos grandes intervenciones: una tutoría de matemáticas, a los jóvenes se les da una hora adicional y la otra parte es una terapia cognitivo conductual, técnicas para mejorar las habilidades socio-emocionales de los jóvenes. Esto se llevó a cabo en el sur de Chicago donde la tasa de abandono escolar era del 70 % entre los más pobres.

Lo interesante de la intervención de Chicago es que lo llevaron a cabo junto a una estrategia de evaluación de impacto. En un año lograron incrementar la tasa de graduación en bachillerato un 40 %. Mejoraron las habilidades matemáticas en el equivalente a 50 puntos de la prueba que se le hace a los bachilleres.

Los jóvenes se quedaron en el sistema educativo y aumentan sus habilidades cognitivas básicas. La identificamos como la intervención más exitosa. Es integral y muy costosa pero ha sido evaluada siguiendo metodologías rigurosas. Los países latinoamericanos no podemos calcarlas, pero sí tomar algunas partes para reducir el abandono escolar.

Luego están las políticas para reducir el desempleo. Acá la intervención más exitosa tiene que ver con capacitaciones cortas, de tres a cinco meses, diseñadas e implementadas de la mano del sector privado, en donde sea el mismo empleador que brinde los módulos de la capacitación, que se ajusten a las necesidades de su industria.

En Colombia está el programa “Jóvenes en acción”, lo que hacen es que el mismo sector privado implementa estos programas con ayuda financiera del Estado. Para que esto funcione, debe haber una coordinación continua y estrecha con la empresa privada, y debe haber módulos de generación de habilidades socio-emocionales, cosas tan básicas como llegar temprano, ser responsables, saberse parte de una organización, respetar la diversidad en el lugar de trabajo

Y luego están todas las políticas de prevención del abandono escolar y del desempleo. La política más efectiva es la de la primera infancia, que va al origen del problema, identificando a los hogares con alto grado de marginación y pobreza, y focalizan recursos para garantizar nutrición y controles médicos para las mujeres embarazadas, que los primeros días el infante tenga acceso a estimulación temprana, la nutrición, la seguridad, que reciban cariño en el hogar que es tan importante para la generación de habilidades socio-emocionales.

El informe habla de la importancia de las políticas de la primera infancia...

Dentro de las políticas de prevención las más afectivas son las políticas focalizadas en la primera infancia. El fenómeno de los “ninis” es el mecanismo por el que aparecen muchos de nuestros problemas sociales, sobre todo relacionados con la desigualdad. La desigualdad del ingreso es el talón de Aquiles de nuestra región.

Cuando empezamos a estudiar el fenómeno de los “ninis” no pensábamos que estuviera tan estrechamente ligado con la desigualdad, hasta que estábamos escribiendo el resumen vimos la importancia que tiene este fenómeno para entender cómo se perpetúa la desigualdad en nuestra región. El mecanismo más fácil para ver esto es a través de una variable que está relacionada con la probabilidad de ser “nini”, definido como “hogar de padre ausente”, donde hay una probabilidad mucho más alta de terminar como “nini”.

Esto tiene efectos sobre los salarios de largo plazo, que están relacionados con la probabilidad de que esta generación tenga a su vez hijos con más probabilidad de convertirse en “ninis”, y así sucesivamente.

Los hogares más pobres y con problemas de cohesión familiar siguen transmitiendo esas condiciones entre generaciones. Una chica de 15 años que es madre soltera tiene más posibilidades de ser “nini” y tener menores ingresos futuro, y su hijo también tiene más probabilidad de ser “nini” y tener un ingreso futuro mejor.

¿Cómo romper este ciclo?

Lo único que puede romper este ciclo es la educación, desde el nacimiento de los niños más pobres, allí deberían estar enfocados los esfuerzos de toda la sociedad, no solo del Gobierno para que tengan los estímulos y la nutrición adecuada, que vayan a escuelas que funcionen con maestros con la suficiente capacidad pedagógica, para cambiarles la vida y sacarlos de ese ciclo vicioso.

Si no lo hacemos así, los niños de estos hogares más pobres muchas veces llegan a escuelas que no funcionan, con docentes que no van, o que no tienen la adecuada formación pedagógica, y así se van ensanchando las brechas de la injusticia.

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