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Luz del Señor

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<p>Para definir el amor se nos ocurre que es un concepto universal relacionado con la afinidad entre seres, definido de diversas formas, según las diferentes ideologías y puntos de vista. Habitualmente se interpreta como un sentimiento, y con frecuencia el término se asocia con el amor romántico. Hablando de la parte espiritual se presentan fuertes connotaciones, de forma que trasciende el sentimiento y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identificado en la Biblia como Dios mismo y apoyado por Él.</p><p></p><p>En el NT se presenta una definición del amor según la concepción del amor espiritual, diferente del propio amor terrenal: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. 1 Corintios 13:4-7. En esta sección se describe el amor como actividad y conducta, no solo como sentimiento o motivación interna. Los diversos aspectos del amor señalados aquí caracterizan a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pensando espiritualmente podemos decir que esta es la descripción que Dios hace del amor. Así es como es Él, y nosotros los cristianos tenemos que hacer de este sentimiento una meta (aunque siempre en proceso).</p><p></p><p>La más grande expresión del amor de Dios nos es comunicada en Juan 3:16 y Romanos 5:8 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. En estos versículos podemos ver que el deseo más grande de Dios es que nos unamos con Él en Su hogar eterno, el cielo. Él hizo posible este camino, pagando el precio por nuestros pecados. Él nos ama, porque así lo decidió como un acto de Su voluntad.</p><p></p><p>Cada ser humano debe aspirar a creer en esa clase de amor. Según los versículos anteriores, Dios pone en claro que el carácter del ser humano debe ser semejante al de Cristo. Más que el ministerio, la fe o el tener dones espirituales: Dios valora y recomienda el carácter que actúa con amor, paciencia, bondad, sin egoísmo, con odio a la maldad y amor a la verdad, honradez y el soportar en justicia mucho más que lo que mueve montañas y hace grandes obras en la iglesia. Lo más importante en el reino de Dios serán los que le dan importancia a la piedad interna y al amor a Dios, no necesariamente los más reconocidos en cuanto a logros visibles. El amor que Dios ha derramado en el corazón del creyente por medio del Espíritu Santo es siempre más excelente que la fe, la esperanza o cualquier otra cosa.</p><p></p><p>En el Evangelio según San Juan, Capítulo 4, 4:8, nos dice: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. El amor no se le impone a nadie. Aquellos que aman lo hacen en respuesta del mandamiento de Dios. El amor muestra bondad hacia todos. El amor prodiga el bien a los seres amados, sin parcialidad. El amor nunca codicia lo que otros tienen. El amor nunca se jacta. El amor no demanda obediencia”. Dios no demandó obediencia de Su Hijo, sino más bien, Jesús obedecía gustosamente a Su Padre celestial. “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre y como el Padre me mandó, así hago”. (Juan 14:31). Esta breve descripción del amor revela una vida sin egoísmo, en contraste con la vida egoísta del hombre natural. Asombrosamente, Dios ha otorgado a aquellos que reciben a Su Hijo Jesucristo como su Salvador personal del pecado la habilidad de amar como Él lo hace, a través del poder del Espíritu Santo. ¡Qué privilegio y desafío tenemos poder amar de esta misma manera!</p><p>Juan exhorta a los creyentes a que muestren amor por tres razones: 1º El amor es la naturaleza misma de Dios, lo cual demostró al dar a su propio hijo por ellos, los cuales participan de su naturaleza porque han nacido de Él. 2º Como Dios los amó por haber conocido su amor, perdón y ayuda, ellos están obligados a ayudar a los demás, aún con riesgo de su propia vida. 3º Si se aman unos a otros, Dios sigue viviendo en ellos y su amor se perfecciona en ellos. Amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.</p><p>[email protected]</p><p></p>

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