Necesitamos un liderazgo certero y visionario”

Francisco R. R. de Sola es el presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), pero también es miembro del Consejo para el Crecimiento, entidad de diálogo con el Gobierno que fue creada tras la firma del Asocio para el Crecimiento con Estados Unidos.
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Necesitamos un liderazgo certero y visionario”

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De Sola asegura que ve señales positivas, pero que se requiere que el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén comience a tomar más acciones.

¿La Ley de Asocios Público-Privados es un buen comienzo para conciliar los intereses del país con la atracción de inversión?

En FUSADES no nos ha gustado la ley. Trabajamos mucho para tratar de hacerla más moderna, más agresiva, y creo que si bien logramos que se promulgara, podría haber sido mucho mejor. La Ley de Asocios Público-Privados, en la forma que salió, es compendiosa, demanda varias rondas de aprobaciones por la legislatura. No es suficientemente clara en la independización y profesionalización de la institucionalidad para manejar los asocios público-privados, tenemos mucho que hacer en establecer una oficina que se especialice en esto.

¿Ve alguna señal alentadora en el clima de negocios?

Una señal alentadora es que el presidente Sánchez Cerén y su equipo decidieron ponerle fin a este difícil conflicto, creo que eso es una señal de realismo. Segunda señal positiva sería admitir el error, que esta no fue la más feliz de las negociaciones, difícil que lo logren. Tercera señal positiva es que tenemos en proceso un FOMILENIO II que trae nuevas reglas del juego, un equipo de Gobierno que sinceramente quiere traer inversión, que quizá no es muy instruido en cómo ir a vender el país en el exterior, pero que ojalá se abran a sugerencias en eso, y un Gobierno que quiere pasar de la conflictividad a un acuerdo sobre las necesidades del país, para sacarnos adelante, que falta mucho todavía. El hecho de que Estados Unidos, con este plan de desarrollo del Triángulo Norte, Guatemala, Honduras y El Salvador, parecería estar presto a entrar con recursos y energía reformadora para que podamos prosperar, atacar desde las raíces el problema de inseguridad y de migración, y yo creo que la población salvadoreña está cansada de tanto conflicto y contrariedad, y todos queremos sacar al país adelante. Lo que necesitamos es un liderazgo certero y visionario, y entre esto está dedicarnos a atraer inversión extranjera para invertir en lo necesario, y que los recursos del Estado los dediquemos a arreglar seguridad, el peor problema que tenemos, crecimiento económico, salud, educación, atención a los más indigentes, una mano de asistencia a los que más lo necesitan.

¿Ha mejorado la relación con el sector privado en este Gobierno?

Creo que sí. El modo de ser del presidente Sánchez Cerén y su equipo es francamente no confrontativo, es respetuoso, eso ayuda. Sin embargo, tenemos un ciclo de elecciones que nos complica la vida, cada vez que hay elecciones entra la desconfianza; diría yo que sí se ha mejorado, pero el problema es más bien que necesitamos cambiar más rápido y más puntualmente para trabajar juntos y mejorar el país, y eso no lo veo todavía.

Se ha hablado mucho de la necesidad de diálogo, y de un diálogo que pase a la acción, ¿esto se está dando?

El diálogo es una conducta importante, que si se lleva bien genera confianzas, genera certidumbres porque uno se conoce, sobre todo si es respetuoso, y genera capital social, y la trayectoria de apertura al diálogo creo que ha sido muy sensata y sincera. El problema es que la impaciencia por la gravedad de los problemas, particularmente en seguridad, demanda acción y acción solo se logra con liderazgo, un liderazgo manifiesto y activo, y eso es lo que no vemos. Tenemos diálogo por un lado, que toma tiempo, y por el otro, impaciencia por acción inmediata. Y en la medida que no se cuadren los dos, tenemos problemas, y la presión electoral lo complica más. Me declaro deseoso, pero escéptico.

¿Cómo están funcionando las instancias de diálogo, como el Consejo para el Crecimiento, con el nuevo Gobierno?

Hay buen trabajo con el equipo nuevo, se firmó FOMILENIO al fin, hay una trayectoria de ir cambiando leyes que detienen el clima de inversión, ya se concluyó la fase de diálogo nacional sobre el problema de seguridad, hay un proyecto de diagnóstico que es completo y coherente, pero hay una montaña de cosas que priorizar, programar y actuar, y estamos viendo difícil el liderazgo por ese lado, y por el lado de destrabar burocracias para la inversión.

¿Qué se debe priorizar?

Por el lado económico hay varias cosas importantes: echar a andar el FOMILENIO II, que ya se está en eso. Reparar el daño de CEL y Enel, que significa aceptación de ciertos errores, sería ideal pero no sé si se va a poder. Construir un sistema institucional viable para concesionar y asociar al Gobierno con capitales nuevos y promover al país ante la inversión, no lo veo claro todavía. Mejorar el clima de inversión a través de la simplificación de trámites va muy lento. Competitividad, creo que hay intención de mejorarla, pero falta todavía acción y liderazgo. Hay grandes temas que arreglar, como la integración centroamericana, la unión aduanera, los acuerdos comerciales, la vista hacia fuera, la globalización de El Salvador, que es necesaria. Hay problemas puntuales por sacar adelante, como el puerto de La Unión, el aeropuerto, aún están trabados y eso no nos gusta.

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