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Necesitan ingresos permanentes para gastos permanentes”

El Salvador tiene espacio para una reforma fiscal que le garantice tener ingresos garantizados para cubrir gastos previsibles, opina la secretaria ejecutiva de la CEPAL.
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Alicia Bárcena conoce bien la realidad económica y fiscal de El Salvador, así como la del resto del istmo. Como secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo de las Naciones Unidas, está al tanto también de las amenazas que se ciernen sobre la región y afirma que una de las principales, en este momento, es la incertidumbre sobre las políticas comerciales y migratorias que asumirá Estados Unidos.

Si bien, dice la experta, El Salvador está mejor preparado que en otras ocasiones para enfrentar crisis externas, tenemos un gran tema pendiente: la sostenibilidad de nuestras finanzas públicas. En momentos en los que El Salvador debate si se crean y aumentan impuestos, mayores recortes en subsidios y congelamiento de plazas públicas, entre otras medidas, Bárcena señala que debe haber grandes acuerdos políticos, que involucren al sector privado, para aminorar el impacto que este ajuste pueda tener sobre la actividad económica.

¿Cuál es el panorama para Centroamérica, tomando en cuenta que posiblemente se endurezcan las condiciones para el comercio con Estados Unidos?

Definitivamente es muy importante afirmar que Centroamérica y República Dominicana tuvieron un buen desempeño en 2016, lograron crecer 4.5 %, y en 2017 es muy probable que ese promedio pueda mantenerse. Ahora, sin Panamá sería un 4.3 % porque la economía más dinámica de esta subrregión sigue siendo Panamá. Hay motores tradicionales del crecimiento de la región que están amenazados a corto y mediano plazo, y se explica la desaceleración en 2017. Primero, la demanda interna va a perder un poco de impulso debido a las condiciones internacionales y las nuevas políticas comerciales, migratorias y de inversión de Estados Unidos se espera que tengan un impacto negativo.

¿En el tema de las remesas?

Lógicamente también tenemos el tema de las remesas. En 2016 los países de la región centroamericana recibieron casi $23,000 millones de remesas y en primer lugar se coloca República Dominicana; en segundo lugar, Guatemala y tercero, El Salvador. Todo esto se debe a la migración de estos países. Hay sectores donde hay mayor concentración de la comunidad migrante, como la agricultura y la construcción, que tuvieron una gran expansión en Estados Unidos: la agricultura tuvo una expansión del 9 %, y la construcción, del 4.3 %. El desempleo en Estados Unidos también tuvo una reducción importante, del 5 % al 4.7 %. Entonces, la comunidad hispana sin duda también tuvo mejoras en Estados Unidos, con una reducción del 6.2 % al 5.9 % en su desempleo, y por eso el dinamismo de las remesas es muy importante. Tuvo un impacto en el crecimiento, apuntaló el consumo interno, gran parte de estas remesas van a los hogares, y los hogares tienen un mayor poder de compra, que es importante para las familias. El Salvador es uno de los países con mayor incidencia de las remesas, sobre todo cuando los comparamos con las importaciones y exportaciones. Por otro lado, vemos que por este cambio de ciclo donde habrá incrementos en los precios de las materias primas, habrá un impacto en Centroamérica, el consumo podría seguir dinámico, dependiendo de las políticas de migración de Estados Unidos, pero no cabe duda de que sí se espera un 2017 menos pujante que 2016.

¿Qué otras cosas estarían afectando?

Hay otros temas que para Centroamérica son muy relevantes, por ejemplo, la subida del precio del petróleo. Se espera una subida de alrededor del 19 % y para Centroamérica esto es un tema porque son importadores netos de energía. También habrá una pequeña subida en los precios de los alimentos. Todo esto tendrá un efecto.

El Salvador se mantiene como el país de la región que menos crece, ¿qué análisis hace CEPAL sobre esto?

En el caso de El Salvador vemos que para 2016 tuvo un crecimiento del 2.2 % y para 2017 seguimos proyectando un crecimiento similar. En realidad en El Salvador hay aspectos positivos, por un lado hay un dinamismo del sector agropecuario, de la industria manufacturera y de la actividad comercial. Hay un motor importante que es el motor y el crédito que ha sido dinámico en 2016. Un aspecto que no le favorece es que, al ser una economía dolarizada, que el dólar se esté apreciando afecta su competitividad. Al aumentar el precio del dólar, que es la moneda que ustedes tiene, hace que el resto de la región sea más competitiva en materia comercial. Si bien por un lado tiene apuntalado el consumo privado, se prevé un menor dinamismo de la demanda externa, la alta incertidumbre que vemos, y también El Salvador tiene un déficit fiscal en torno al 3.3 % del PIB que hace que se complique el espacio fiscal para expandir la economía. Además hay un incremento en el déficit de la balanza comercial, que para El Salvador es complejo.

Ustedes hacen mención en su informe de previsiones económicas sobre el problema de la deuda pública de El Salvador. ¿Cómo ven la situación fiscal del país en su conjunto?

Por un lado está el déficit fiscal, algo muy complejo, y el déficit de cuenta corriente, dos aspectos que las calificadoras ven a la hora de evaluar. Lo que vemos es que para El Salvador es muy importante tener acceso al financiamiento externo, y las calificadoras están preocupadas por la sostenibilidad de la deuda pública por los déficits acumulados. Es uno de los problemas más agudos que están teniendo. El Gobierno ajustó su comportamiento fiscal para fortalecer las finanzas públicas y creo que lo han hecho en la dirección correcta, han logrado que los ingresos pudieran expandirse un poco más a través del crecimiento de los ingresos tributarios, y también hubo una reducción ligera en los gastos corrientes. Hubo un aumento del 12 % del gasto de capital. Las autoridades económicas de El Salvador están en la línea correcta por un lado tratando de reducir el gasto corriente, sin sacrificar el gasto en capital, y es muy importante. Hay que revisar, sin duda, el costo de pensiones y fideicomisos, y cautelar el déficit de la cuenta corriente, de la balanza de pagos.

Se analiza aplicar en el país un programa liderado por el FMI, con medidas como al aumento del IVA, congelamiento de plazas públicas y reducción de subsidios. ¿Qué opinión tiene sobre estas medidas?

Siempre es relevante tener la posibilidad de reformas fiscales, sobre todo en países que no tienen una tributación muy alta, como en los países de Centroamérica. Poder lograr una reforma fiscal ayudaría, siempre y cuando esta reforma sirva para que tributos o ingresos permanentes financien costos permanentes. Creo que la reforma fiscal es bastante importante, puede aumentar sin duda el desempeño y podría aumentar estos ingresos permanentes que son tan importantes. Ahora, ¿cómo lograr librar esto y las presiones de gasto? Es allí precisamente donde tendrá que encontrarse un amplio acuerdo, lo que han hecho otros países en circunstancias similares es no sacrificar empleo, sino más bien horas de trabajo para garantizar que todos puedan tener acceso al empleo, aunque disminuyan las horas o los salarios, pero sin perder la opción del empleo. Habría que analizar las oportunidades para El Salvador, pero creo que sí podría ser interesante.

En el plano económico vemos condiciones parecidas a las que había antes de la crisis de 2008, como el aumento de los precios de las materias primas, ¿qué tan bien preparados estamos para hacerle frente a esto?

Uno de los temas que puede brindar cierta resiliencia es el comercio intrarregional. Es algo importante que puede potenciarse, es un aspecto positivo de que no entre en vigor el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, un tratado de libre comercio multilateral promovido por Estados Unidos, junto con Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile, en realidad El Salvador tenía el problema de que al entrar Vietnam al TPP podría haber una competencia de ese lado en un sector tan importante como el textil. Ahora vemos que El Salvador está mejor preparado, se ha vuelto más productivo y también tiene más acceso a inversión extranjera directa, además de reservas internacionales que han crecido un 19 %. La crisis hoy no toma a El Salvador como en otras ocasiones, tienen una mayor resiliencia en reservas internacionales, en exportaciones más estables sobre todo en sectores que podrían haberse visto amenazados en caso de que entrar en vigor el TTP.

¿Cómo aprobar medidas para asegurar la sostenibilidad fiscal sin que estas tengan un impacto fuerte en el desempeño de la economía? ¿Es posible llevar a cabo un ajuste como el que se está planteando sin dañar a la economía?

Un aspecto muy importante es que haya acuerdos, hay una parte de economía política detrás de todo esto que es fundamental. A veces técnicamente uno puede decir que subir el IVA puede ser muy positivo, claro que lo es, pero atrás de todo esto deben haber acuerdos políticos, es muy importante que los haya, porque el acuerdo entre el sector público y el sector privado es lo que puede permitir que haya mayor inversión, mayor dinamismo económico, en un país como El Salvador que tiene todas las características para poder salir adelante. Eso es lo que creo que falta muchas veces. La aprobación del presupuesto es un ejemplo de estos temas que dejan de ser técnicos y se vuelven de corte político. En 2016 se aprobó una Ley de Responsabilidad Fiscal para poder consolidar las finanzas públicas y la deuda pública, se incluyó la emisión de $550 millones para poder pagar capital e intereses de la deuda de corto plazo. Esto implica que sí hay este espacio. El Gobierno ha ajustado su comportamiento fiscal preocupado por la sostenibilidad de la deuda, creo que estas nuevas propuestas de una reforma fiscal adicional son positivas, puede ayudar a avanzar en que haya ingresos permanentes. Desde nuestro punto de vista, El Salvador ha tratado de sumar y acumular reservas internacionales, ante este problema de que tienen un triple shock externo: tienen una economía dolarizada y el dólar se está apreciando; suben los precios del petróleo, que para El Salvador es un aumento adicional en su cartera de importaciones, y además tiene el problema de que ha caído la demanda externa y que las exportaciones de productos tanto tradicionales como no tradicionales han disminuido. Todo esto, para una economía como la de El Salvador, es muy relevante, pero hay otros sectores como el caso del agropecuario, la manufactura y la actividad comercial se están expandiendo. Entonces, apuntalar estos sectores es muy importante y tratar de avanzar, sin duda, en los sectores de tecnología de la información, de comunicaciones, y mirar con cuidado y cautela lo que va a pasar con las políticas migratorias de Estados Unidos.

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