O se logra un acuerdo o se llegará a una crisis fiscal”

El director del Banco Mundial para C. A. afirma que El Salvador tiene actualmente un problema manejable, pero que si no se atiende, se convertirá en una crisis que afectará a los más pobres.
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Al Banco Mundial (BM) le preocupa que, a más de seis meses de que El Salvador comenzó a presentar problemas de liquidez –que el Gobierno se quedara sin efectivo para pagar a proveedores, a los militares pensionados y a las mismas municipalidades–, aún no se haya alcanzado un acuerdo político para solventar la situación.

Humberto López es el director del Banco Mundial para Centroamérica. Es un economista, un funcionario con una visión sumamente técnica y un creyente acérrimo de que los países deben cuidar su solvencia fiscal para poder cuidar bien a sus poblaciones, sobre todo a los grupos más vulnerables.

Con ese enfoque estuvo la semana pasada en El Salvador. Entre el lunes y el viernes se reunió con políticos, analistas, empresarios, diputados de los diferentes partidos y funcionarios de Gobierno como el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, y el secretario técnico de la Presidencia, Roberto Lorenzana.

La conclusión de su visita es que todos tienen claro el problema, pero que hay aún muchas diferencias en cuanto a la forma en la que se debe abordar. Su llamado es al diálogo, a priorizar los intereses del país y a que sea el Fondo Monetario Internacional (FMI) el que lidere el proceso de ajuste fiscal.

Admite que algunas de las medidas propuestas, como aumentar el IVA, tendrán efectos negativos en la población, pero asegura que la situación será aún peor si no se hace nada: lo que actualmente es un problema “pequeño y manejable” desembocará en una crisis económica que aumentará la pobreza y golpeará a la población de menor ingreso.

Usted estuvo esta semana en una serie de reuniones con gente del Gobierno, empresarios y analistas. ¿Cuál fue el objetivo de su visita y qué resultados tuvo?

Esta semana ha sido una muy buena oportunidad para venir a tener contacto con diferentes actores sociales, con el Gobierno, con miembros de la sociedad civil, de la empresa, de los partidos políticos y a tomar contacto con la situación fiscal de El Salvador.

Lo cierto es que la visión que tenemos en el Banco Mundial es una visión de preocupación porque cuando miras las cifras de deuda pública, ves que en los últimos años han venido al alza y están por alcanzar este año casi el 63 % del Producto Interno Bruto, que es una cifra mayor de la que a uno le gustaría en un contexto de un país con ingresos como los de El Salvador.

Más allá de estas cifras de deuda está también el hecho de que en los últimos meses se ha venido mencionando varias veces que existe la posibilidad real de que haya una suspensión de pagos de las obligaciones del Estado, y para nosotros eso es importante porque si bien nosotros consideramos en el Banco Mundial que en este momento El Salvador lo que tiene es una crisis de liquidez para afrontar los pagos que tiene que hacer el Gobierno, esa crisis de liquidez se podría volver una crisis de solvencia, que sería bastante más grave porque las crisis de solvencia normalmente acaban en problemas de crisis económicas. Estamos hablando de recesión del PIB, estamos hablando de pérdida de puestos de trabajo, de disminución del poder adquisitivo de la población.

Para nosotros en el Banco Mundial lo importante es eso: a pesar de que las crisis fiscales o los déficits fiscales se ven en abstracto, nosotros las vemos como incrementos de la pobreza y el sufrimiento para la población.

Después de todas estas reuniones, ¿qué tan posible ve que se logre un acuerdo para solucionar este problema?

Lo que me gustaría enfatizar es la necesidad que se tiene en El Salvador de que todas las partes, todos los actores sociales, asuman su responsabilidad y pongan las necesidades de todos los salvadoreños muy por encima de otras necesidades que uno podría pensar.

La falta de diálogo en estos momentos compromete el futuro del país. Si los actores son conscientes de los riesgos que se tienen, si no hay ese diálogo, estoy convencido de que van a reaccionar y que van a dar los pasos necesarios para que lo que hoy es una preocupación de que se podría deteriorar no sea más una preocupación y empecemos a solucionarlo.

¿La situación fiscal del país tiene solución aún?

Cuando uno mira la situación fiscal, aunque es preocupante, no es dramática para nada. Te decía antes que la deuda pública es el 63 % del PIB, en Europa muchos países tienen deudas del 100 % del PIB en estos momentos. Es alta para lo que a uno le gustaría para un país como El Salvador, donde uno esperaría que estuviera abajo del 50 % del PIB, pero no es una deuda dramática. De manera similar, el déficit fiscal está un poco por encima del 3 %, casi un 4 %; para un país como El Salvador, con esa deuda y con el crecimiento económico del 2 %, igual es alto, pero no olvidemos, por ejemplo, que en el Tratado de Maastricht (con el que se constituyó la Unión Europea) el déficit fiscal era del 3 %, entonces estamos en parámetros que son manejables.

Lo que quiero decir con esto es que hay que tomar acciones y hay que atender el problema que se está generando porque este año ha habido problemas de liquidez, pero lo que tenemos es un problema pequeño. Si no le prestamos atención, este problema pequeño puede volverse bastante grande. Es un problema pequeño, bastante manejable, pero al que se le debe dar atención.

¿Qué opciones de solución tenemos?

Durante los últimos meses han circulado en El Salvador diversas propuestas y creo que la solución tendría que ser una combinación en diversas medidas de estos elementos. Se ha hablado de la posibilidad de subir el IVA, del 13 % al 15 %, se ha hablado de hacer reformas paramétricas al sistema de pensiones. No olvidemos que en los últimos años la esperanza de vida de la población se ha alargado bastante y los sistemas de pensiones, no solo en El Salvador sino en muchos países, se han vuelto deficitarios. Si la gente vive más, pues se deben aumentar las contribuciones o disminuir un poco los pagos, o que la gente se jubile más tarde, combinaciones de ese estilo. Hay que ser conscientes de que el gasto público hay que controlarlo, más cuando se encuentran en una situación fiscal como la que están.

El análisis técnico, las soluciones técnicas al problema no son difíciles, no son dramáticas, nosotros estamos viendo problemas en la falta de diálogo y en la necesidad de que se pongan los intereses de la población por encima de otros intereses.

¿Qué consecuencias tendría aplicar estas medidas? Acá se ha discutido mucho que, por ejemplo, aumentar el IVA es una medida recesiva y tendría efectos en el costo de la vida, que afectaría a la gente...

Cuando a un país le crece la deuda como le ha crecido a El Salvador en los últimos años, cuando tiene el déficit que ha tenido El Salvador en los últimos años, que el déficit fiscal es la diferencia entre los gastos del Estado y los ingresos del Estado. Toda madre de familia entiende que si gastas más de lo que ingresas, un año lo puedes hacer, dos años talvez, pero si sigues así, te estás yendo a un precipicio. Un déficit fiscal alto lo que viene a demostrar es que el país ha estado viviendo por encima de sus posibilidades y que claramente hay que hacer un ajuste.

Me preguntabas por el IVA y es cierto que la subida del IVA tendrá un efecto negativo porque te quita poder adquisitivo. Es mucho más recesivo, sin embargo, que el Gobierno no tenga los recursos para atender las necesidades sociales con las cuales se ha comprometido.

De la misma manera, un cambio paramétrico al sistema de pensiones va a generar un impacto negativo si la gente se tiene que retirar más tarde, si la contribución tiene que ser mayor, si los beneficios tienen que ser un poco menores, pero al mismo tiempo tenemos que ser conscientes de cuál es el nivel de pensiones y de contribuciones que debemos tener para no vivir por encima de nuestras posibilidades.

La peor receta que le puedes dar a un país es invitarle a que actúe de una manera que no sea consistente con esas posibilidades.

¿Qué opinión tiene el Banco Mundial del programa planteado por el FMI para El Salvador?

Hemos sido transparentes, hemos sido favorables a que la solución del problema fiscal en El Salvador se haga a través de un programa con el Fondo Monetario. El Fondo Monetario tiene la independencia, la capacidad y la experiencia para poder poner un programa fiscal que sea pragmático y tenga en cuenta las necesidades del país. Desde ese punto de vista, podría ser una muy buena base, además, para que las diferentes partes se sienten a considerar alternativas y para ver qué puntos se pueden incluir en un acuerdo.

El fondo reunió al Gobierno, a diputados, partidos el año pasado. Han venido varias veces y aun así el diálogo no avanza...

Si no avanza quiere decir que hay que seguir haciendo esfuerzos para lograr que avance. Hay una cosa que me ha llamado la atención estos días que he estado aquí y es que la disyuntiva que se escucha entre los actores sociales es si tenemos un acuerdo o si no tenemos un acuerdo. Eso es lo que discuten, si se llega o no a un acuerdo, y yo creo que esa disyuntiva es falsa. En este momento la disyuntiva es tenemos un acuerdo o incrementamos dramáticamente las posibilidades de una crisis fiscal. Si pensamos en estos términos, los diferentes actores sociales van a ser responsables, van a mostrar el compromiso que tienen con el país y van a llegar a los acuerdos que sean necesarios para evitar esa crisis fiscal.

¿Cómo ve el rumbo de las negociaciones?

Siempre hay que ser optimistas en estos casos, el pesimismo nos abocaría plenamente al desastre. Lo que nos gustaría hacer es invitar una vez más a todos los actores a que asuman su responsabilidad y a que pongan el interés de todos los salvadoreños por encima de todo lo demás.

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