El Salvador debe invertir en educación para crecer más: BID

El organismo multilateral señaló que tener una población joven requiere más inversión social, para poder generar desarrollo y crecimiento.
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El Salvador debe invertir en educación para crecer más: BID

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El Salvador y sus vecinos del istmo necesitan acelerar su crecimiento económico e incluir en este a todos sus habitantes; sobre todo cuando hay importantes brechas en el desarrollo no solo con el resto del mundo, sino de Latinoamérica.

“En años recientes la región se benefició de un contexto internacional favorable, pero lamentablemente, este auge no lo hemos visto alcanzar a los sectores sociales más vulnerables”, dijo Verónica Zavala, gerente general del Departamento de Países de Centroamérica, Haití, México, Panamá y República Dominicana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Es necesario que la región maximice el impacto de los activos con los que ya cuenta, como la creciente fuerza laboral, su sistema financiero o su alta integración comercial y financiera, para acelerar el crecimiento y así propiciar una distribución más equitativa de los beneficios de una expansión económica”, agregó.

  “Es necesario que la región maximice el impacto de los activos con los que ya cuenta, como la creciente fuerza laboral (...) para acelerar el crecimiento y así propiciar una distribución más equitativa”.
Verónica Zavala,  gerente general del Departamento de Países de Centroamérica, Haití, México, Panamá y la República Dominicana del BID

El informe de “Crecimiento inclusivo” del organismo señala que la región tiene una fuerte población joven, un “bono demográfico que puede propiciar el desarrollo, porque implica un incremento en la fuerza laboral, pero esto no es suficiente.

“A fin de maximizar el impacto de esta recomposición demográfica (bono demográfico) sobre el crecimiento económico, se deben emprender acciones que fortalezcan tanto el capital humano de la población como la eficiencia del mercado de trabajo, a fin de vincular la oferta de habilidades de trabajadores con las necesidades de las empresas”, reza.

En esa línea, el BID señala que un factor clave para incrementar la productividad y el ingreso de las personas es la educación. Costa Rica es el único país del istmo con un sistema educativo maduro, es decir, con suficiente financiamiento y acceso, aunque con retos en cuanto a calidad y universalidad.

Por su parte, El Salvador está junto a Belice y Panamá en un sistema educativo “mixto”, es decir, que tiene algunas características similares al costarricense, pero también problemas por “bajos niveles de capacidad institucional, inversión, cobertura y calidad. Lo anterior se debe, entre otras razones, al hecho de que gran parte del personal docente no está tan calificado como lo está el personal del sistema maduro”.

Honduras, Guatemala y Nicaragua son los que están en una situación más precaria.

El BID señala que El Salvador tiene un rezago de casi tres años de educación promedio en su población de entre 25 y 29 años con relación al resto de países de Latinoamérica. Cerrar esta brecha podría implicar un crecimiento de 1.3 % más en la economía.

El informe revela que las características de los hogares afectan la probabilidad de acceder a servicios de educación y salud. Por ejemplo, cuando hay un solo padre o si se trata de una zona rural, la probabilidad de que un niño asista a la escuela es menor.

En el caso de la salud, entre mayor sea el nivel educativo de la madre, mayor es la probabilidad de que los niños accedan a los servicios médicos.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el gasto público de El Salvador en educación fue de 3.5 % del PIB en 2015, solo 0.1 % más que en 2014. Aunque en 2009, se destinaba 4 % del PIB para esta área.

Para el BID, El Salvador tendría que destinar el 4.6 % del PIB a educación para poder incrementar en 1.4 años el promedio de escolaridad; otros países están en una situación peor. Guatemala necesitaría 13.2 % del PIB para cubrir la brecha de 4.3 años de escolaridad que tiene con el resto de las economías de Latinoamérica.

Economía informal

Asimismo, el BID señala que hay factores relacionados con la informalidad. Para la institución, este es un problema porque erosiona la capacidad del país de recaudar impuestos, lo que se traduce en una mayor carga para el sector formal, que podría incentivar a las personas a escapar de la formalidad, o a no formalizarse; es decir que es un círculo vicioso.

“Se estima que un país con población joven, un elevado porcentaje de trabajadores rurales y un mayor nivel de salario mínimo real tiene, generalmente, mayores niveles de informalidad. Por su parte, mientras más grande sea la proporción de la población económicamente activa con educación secundaria, menor será el nivel de informalidad”, afirma el informe del BID.

El BID considera que por lo general, las actividades del sector informal son de menos valor agregado, quienes laboran ahí tienen ingresos menores. Esto implica que entre más capital humano tenga un trabajador, más tenderá a buscar un empleo mejor pagado, que normalmente se encuentra en el sector formal.

2.3 %
 creció el ingreso per cápita en Centroamérica entre 2000 y 2017 y la pobreza se redujo en 12.1 %. Mientras que Latinoamérica tuvo un crecimiento del ingreso menor, de 1.8 %, pero redujo la pobreza en 13 %.

3.5
del PIB fue el gasto público en educación en 2015, según la CEPAL.  En 2009 se destinó el 4 %.  El BID señaló que la educación es un factor clave para la economía de los países.

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