Paulino Herrera: "Estamos con los pies para la morgue con el sector café”

Paulino Herrera, gerente general de la Cooperativa La Majada, insiste en que ha llegado la hora de una profunda renovación. El pacto, indicó, tiene más tinte político.
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Paulino Herrera:

Paulino Herrera: "Estamos con los pies para la morgue con el sector café”

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Los problemas acumulados en la actividad cafetalera ya borraron la sutil diferencia entre lo importante, lo urgente y lo necesario. Para Paulino Herrera, caficultor con 20 años de experiencia, el mayor esfuerzo debe dirigirse hacia una renovación segura, que garantice el retorno de la inversión para los próximos 30 años.

Sin embargo, Herrera no muestra mucho entusiasmo por el Pacto por el Café. La sospecha apunta a que es una maniobra demasiado cercana a las elecciones. Herrera es el gerente general de la Sociedad Cooperativa Cafetaleros de San José La Majada, ubicada en la cordillera Apaneca-Lamatepec (bautizada como el cinturón de oro). Aquí nos detalla la lucha diaria en la cooperativa para enfrentar la crisis del café.

¿Qué valoración tiene usted del Pacto por el Café que se ha impulsado?

No nos participaron a nosotros.

Pero está pensado para todos. Se lo digo por lo que se lee en el documento.

Eso es falso. Está pensado para un grupito de caficultores del país.

¿Y les interesa unirse al pacto?

No, lo que pasa es lo siguiente: es igual que usted, que es periodista. Es como si hay una gremial donde están asociados un grupo y hablan por todos. No quiero generar polémica, ni nada por el estilo, pero cuando generaron lo del pacto, prácticamente nos dimos cuenta por medio del periódico, como cooperativa. Fue como algo entre unos cuantos y sacaron el pacto, que todavía no sé cuál es el objetivo.

¿Les han comunicado los principios, las propuestas del pacto?

Que yo sepa, no. Como cooperativa pertenecemos a UCAFES y teóricamente tuviéramos que estar enterados de lo que se está haciendo, pero no nos hemos dado cuenta.

¿Y si les piden participar?

Lo que sucede es que, dentro de la cooperativa, vemos que media vez hay un poquito de política de por medio –siempre antes de las elecciones– pues creemos que no va a beneficiar a nadie. El asunto es que la caficultura se está muriendo. Con las publicaciones en los periódicos se puede ver la situación y no hay un pronunciamiento de nadie. Son cuatro gremiales en el país, cada quien halando por su lado, y el sector muriéndose. Ya se firmó un pacto y se va a firmar un segundo. ¿Quiere decir que cada vez que haya elecciones van a hacer un pacto? Para entonces, solo van a quedar algunas fincas trabajando. La afectación de la roya es demasiado grave.

¿Hay medidas para el sector, aparte del pacto?

No. No hay medidas.

¿Cuáles considera usted que son los problemas que requieren atención urgente en café?

Está la parte financiera. Como cuando se compra una casa, tiene crédito a largo plazo y lo está pagando, pero a duras penas va cada mes, o cada año. Si dicen que esto hay que renovarlo, ¿quién va a dar un financiamiento sobre algo que ya está con una hipoteca? Los que clasifican para acceder crédito son muy pocos, porque la mayoría tenemos el FICAFE, un crédito vigente. Tenemos menos producción, entonces, se vuelve más difícil decir que vamos a acceder a un crédito para largo plazo. Después de eso, la certificación de semillas. Aquí en la cooperativa hemos considerado que si lo que venden los viveristas no está certificado, es como gastar pólvora en zope, como dicen. Porque, dependiendo de la calidad de la semilla con que trabajemos, así será la calidad de aquí a 25 o 30 años. Ahorita, todo el mundo está haciendo semillas, o haciendo viveros, pero no hay quien certifique que esa semilla ya fue probada, si es local o traída de otro país y de cuál país. Después viene el mantenimiento, que son por lo menos de dos a tres años por la siembra, de tal manera que termina costando alrededor de $3,000 a $4,000 quintales por manzana. Incluye desde que pone la semilla en el vivero hasta el tercer o cuarto año que la planta comienza a producir.

¿Cómo hicieron antes con la certificación?

No era tanto que la semilla se certificara, sino que PROCAFE –en ese momento– comenzó a trabajar en certificaciones. Pero la gente elegía la semilla de los arbustos que se tenían en producción porque la infestación con el hongo no era tan grave. Pero ahora con la situación de la roya no sé si hay algo más que cuidados intensivos. Después, creo, está la morgue. Estamos ya casi entrando con los pies para la morgue con el sector café. No se lo digo con afán político, sino con afán realista.

¿Es mayor el impacto solo por la roya? Le pregunto porque después de ese hongo, el arbusto se enferma con antracnosis.

Es que ese es el hongo oportunista. Daña la punta, el lateral y así el hongo entra. Entonces, se termina el tallo. En los beneficios se está recibiendo un 20 % más que el año pasado. Si el precio del café no estuviera en estos niveles, el sector ya estuviera en quiebra.

Por ejemplo, aquí en la cooperativa llevamos 5,000 quintales más que la cosecha del año pasado. Antes era 60,000 quintales. Incluso, esos 60,000 (adicionales) son como el 80 % de lo mínimo que recibíamos cuando la situación era normal, por decir que era manejable. Recibíamos hasta 75,000 cuando (el ciclo productivo) estaba bajo y hasta 100,000 cuando el ciclo estaba arriba. Esto sucede por la bianualidad.

El año pasado fueron 39,000 quintales. Hoy vamos con 44,000 y todavía se está recolectando. Estamos viendo nuevos altos que puede haber en el futuro, porque la roya está golpeando muy duro de nuevo.

¿Usted cree que esta crisis en la caficultura se pudo prevenir?

Tengo 20 años de ser productor y nunca tuve un problema similar. Lo que sí creo que se pudo hacer es decir cómo combatir esta situación. Tomar las medidas necesarias para enfrentar la situación mientras lográbamos generar nuevas variedades, por ejemplo. Pero que alguien me diga que nos pudimos anticipar a esto, eso no. Más bien siento que ha habido un cambio en el clima que ha sido favorable para la multiplicación de la roya, pero no para la broca ni para otro tipo de enfermedades del cafeto.

¿Y en La Majada, tienen previsto renovar?

Estamos renovando.

¿Y la certificación?

Estamos ocupando semilla propia, de la finca de la cooperativa donde ya hicimos pruebas y hemos visto que nos ha funcionado. Pero como le expliqué, a eso no le podemos decir semilla certificada, pero que sí está comprobado que está trabajando bien. Para llegar a la certificación necesitamos gente especializada que nos diga lo que se necesita.

¿Con qué variedades lo han hecho?

Son Cuscatleco y Catimor. Hemos sacado semilla desde hace cinco o seis años. Tenemos otras, pero estamos haciendo pruebas.

¿Han ocupado recursos propios?

Sí. Son varias manzanas de prueba. Podemos dar fe de lo que se está realizando. Aparte del financiamiento, si no se accede a una buena calidad de semilla, con la que pueda garantizar un retorno futuro, la veo difícil. Todo lo demás es cultural, me refiero a la manera en que se va a trabajar en el campo. Pero insisto: el éxito depende del financiamiento y la calidad de la semilla, por eso lo estoy peleando mucho aquí en la cooperativa. Si se hace mal desde el principio, entonces fracasa, porque la inversión es muy alta.

De nuevo, sobre las condiciones actuales: ¿han recibido ustedes apoyo de los técnicos del CENTA, o del MAG?

Queremos aprender a “convivir” (con esta enfermedad del cafeto) mientras avanza la renovación. Ahorita, que si hay alguien que me diga cómo combatirla efectivamente, no hay nadie. Hay quienes hacen cinco aplicaciones de fungicidas en sus fincas y es carísimo, mientras que otros hacen dos o tres y obtienen resultados muy negativos en la productividad de sus fincas. Esta situación se puede comparar con una persona que ha estado enferma. Cuando le aplicamos el fertilizante, observamos que no quiere “comer”. La planta lo que necesita es sanarse primero. Después se puede nutrir mejor. Pero con este ataque de roya que se está dando ya no hallo ni qué hacer, porque tengo dos años renovando y económicamente ya la estoy viendo a palitos. Es como tener un hijo que se acaba un bote de leche cada tres días. Usted sigue por amor.

¿Quién les ha ayudado entonces a encontrar una solución para este problema?

Aquí hemos tenido en la cooperativa gente del CENTA. Lo que sucede es que la roya es tan agresiva que cuando hacemos la aplicación, a los 15 días, ya está de nuevo igual. Entonces, tenemos que encontrar qué otra cosa recomendar.

Hay quienes hablan de que lo mejor es cambiar variedades, algo diferente al Bourbon, al Pacas. ¿Ustedes se quedarían con la generación de este arbusto que me mencionó?

Para todo, tendríamos que renovar. Porque creo que la condición climática no va a mejorar, sino que más bien puede empeorar. Puede ser que para la variedad Bourbon, Pacas y Pacamara, quizá las condiciones climáticas no sean las más convenientes. No le digo que no se puedan sembrar, sino que el costo es alto. Ahí es donde tenemos que entrar con semillas certificadas, que entre una institución –que puede ser el Consejo Salvadoreño del Café–, con un departamento de investigación. Que nos digan qué conviene para las zonas, para las alturas. Ahí es donde se tiene que dar la instrucción, nada más. El resto es negocio propio, como he dicho, cómo se maneja en el terreno. Es una pena, porque genera miles de empleos y muchas personas dependen de esto.

La falta de empleo en la zona rural ha dejado a miles de personas en situación vulnerable. Sin alimentos, sin ingresos.

Le voy a contar: en las fincas donde se está cortando ha llegado el doble de las personas que realmente se necesitan. Es decir, sí hay deseos de la gente por trabajar. Como la corta fue escasa, entonces, lógicamente ha llegado muchísima más gente de lo que uno esperaba. Soy honesto: esto parte el alma. Los que trabajan con nosotros son personas que hemos conocido toda la vida, convivimos con ellos y es bastante triste. Además de la corta, está la temporada de mantenimiento durante el invierno cuando también se necesita otro grupo de personas colaborando. El café es un motor de la economía. Si son tres millones de quintales que se producían y se gastan cerca de $30 o $40 millones por quintal, estamos hablando de $120 millones que circulan en los sectores vinculados al café. Transporte, beneficios. Es parte de la economía en el campo, es un sector que ayuda a miles de hogares. Ojalá que algún día comprendamos en qué país vivimos.

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