Pese a un entorno favorable, la región no crece suficiente

El BID señaló que aunque el comercio mundial y las remesas han sido favorables para Centroamérica, el crecimiento es muy lento para alcanzar a otros países.
Enlace copiado
Enlace copiado

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señaló en su último informe de crecimiento inclusivo que los países de Centroamérica y República Dominicana (CARD) no han logrado el mismo éxito económico de la economía global, pese a que hay un alto nivel de integración con el mundo.

Las brechas dentro de la región se evidencian en que, pese a que hay un crecimiento más acelerado en relación con Latinoamérica, la pobreza no está reduciendo al mismo ritmo.

“La región está altamente integrada a la economía mundial, bien sea por flujos comerciales, de inversión extranjera directa o por remesas. En este sentido, el desempeño económico de la economía mundial pareciera haber superado los pronósticos.

Sin embargo, en cuanto a los resultados macroeconómicos, el desempeño de la región tiene resultados mixtos”, reza el documento.

El BID explica que entre 2000 y 2017, el ingreso per cápita en América Latina creció en 1.8 %, y la pobreza se redujo en 13 puntos porcentuales, pasó de 43.8 % en 2000 a 30.7 % en 2017. Mientras que para la región CARD, el ingreso tuvo un crecimiento mayor, de 2.3 %, en el mismo período, pero la pobreza solo cayó en 12.1 %, de 51.8 % a 39.7 %.

“Una de las consecuencias de un crecimiento bajo es que el reto de reducir la pobreza se hace más difícil. Como ya ha sido ampliamente documentado, el crecimiento ayuda a reducir la pobreza. Parecería que a América Latina la reducción de la pobreza le cuesta más que al resto de países en desarrollo, y la percepción de los hacedores de política en la región es que a CARD le cuesta aún más”.

El informe expone que pese a un entorno favorable, la región ha tenido un desempeño mixto. Entre los factores que han favorecido a las economías están los bajos precios del petróleo. Además, de que ha habido estabilidad en los precios del azúcar y del café.

Por otra parte, la economía de Estados Unidos, que aunque está creciendo menos que Centroamérica, ha tenido una reducción importante en el desempleo. En el caso de los hispanos, este fue de 4.7 % en 2017, un mínimo histórico desde 1973, esto se traduce en el envío de más remesas familiares.

De hecho, según el Banco Central de Reserva (BCR), los hogares salvadoreños recibieron el año pasado unos $5,021.3 millones, el 97.2 % de este dinero vino de Estados Unidos.

El flujo de remesas equivalió al 15.8 % del ingreso nacional bruto disponible estimado para 2017, y tuvo un crecimiento de 9.7 % en comparación con la suma enviada en 2016.

Para el BID, Centroamérica está integrada económicamente al mundo a través de su comercio exterior, pero pese a que en ambas áreas el entorno es favorable, el crecimiento económico se mantiene bajo, con una proyección de 3.8 % para 2017.

El caso salvadoreño es más grave, pues su economía crece en 2.4 %, más lento que el resto de países.

“La región parecería estar convergiendo hacia su crecimiento de largo plazo que, según diversas metodologías, está entre 3.1 % y 4.0 %. Este es un crecimiento relativamente bajo.

Como referencia, los autores argumentan que, de mantenerse esta situación de tasas potenciales, alcanzar la convergencia de ingreso per cápita con los Estados Unidos podría tomarle a la región entre 148 y 159 años, y con países emergentes como Perú, entre 46 y 76 años”, señala el BID.

Entre las razones que explican porque no se crece lo suficiente están problemas como la calidad de las instituciones, la calidad de los servicios públicos, la brecha tecnológica y la falta de transformación productiva.

Además los países carecen de la infraestructura suficiente, y adolescen de problemas de coordinación entre el sector privado y público.

Asimismo, señala que la falta de desarrollo del capital humano, es decir inversión en educación y salud son un obstáculo para la inversión extranjera.

El BID agregó que aunque el entorno es ahorita positivo para el país, hay riesgos importantes para el futuro.

“La región le ha apostado fuertemente a la apertura comercial, y en particular a la integración con Estados Unidos. Sin embargo, la agenda comercial de este país parecería estar moviéndose hacia una menor apertura”, consigna el documento.

De revocarse el Tratado de Libre Comercio (CAFTA), un escenario extremo, se estima que el PIB de la región se reduciría en 6 % y una pérdida potencial de 1.8 millones de empleos.

Lee también

Comentarios

Newsletter