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Planean crear un museo del tren

CEPA ha propuesto la iniciativa debido a la cantidad de objetos y de documentos de IRCA que se conservan en FENADESAL.
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La antigua estación de la Internacional Railways of Central America (IRCA), donde hoy están ubicadas las oficinas de FENADESAL, es como una especie de cápsula del tiempo, pues en su interior se ha conservado gran parte de la historia del ferrocarril en El Salvador.

En ese sitio se encuentran muchos objetos que la compañía utilizó en los años que operó en el país, como teléfonos, máquinas de escribir, imprenta, relojes, muebles, fotografías, planos y documentos.

Con todo esto, la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), autónoma a la que está integrada FENADESAL, tiene el plan de construir un museo.

En 1912, la IRCA, empresa subsidiaria de la United Fruit Company, recibió una concesión estatal para operar el tren desde La Unión –pasando por San Miguel, Usulután, San Vicente, Zacatecoluca, Cojutepeque, San Martín– hasta llegar a San Salvador.

Julio Pineda, gerente de operaciones de FENADESAL, comenta que la IRCA también llegaba a Santa Ana, ciudad donde tenía una estación.

Esta empresa estadounidense también tenía la concesión del ferrocarril en Guatemala, por lo que logró conectar las principales ciudades salvadoreñas con el vecino país y con el puerto Santo Tomás de Castilla, por lo que Pineda considera que “el canal interoceánico, tan famoso ahora, funcionó a través de la IRCA”.

La otra línea ferroviaria, que iba del puerto de Acajutla a Sonsonate, comenzó a operar en 1892. En 1905 conectó este puerto con Santa Ana y San Salvador. Este era operado por los ingleses.

En 1930, la red ferroviaria en el país estaba concluida. La IRCA fue intervenida por el Estado en 1971, y tres años después se le quitó la concesión, según CEPA.

“La entrada a El Salvador es la inserción del país a la época moderna. Antes para transportarse se usaban carretas”, considera el funcionario. Pineda dijo que en FENADESAL conservan el coche presidencial llamado Cuscatlán, y equipo de cada uno de los vagones que existieron. “También tenemos planos muy valiosos de instalaciones de maquinaria”, agregó.

Pineda comenzó a trabajar en la FENADESAL durante el conflicto armado, y recuerda que este medio de transporte fue blanco de atentados en los que murieron trabajadores e incluso pasajeros.

“Después del primer atentado se metieron guardias en el ferrocarril, lo que incrementó el número de atentados. Fue el efecto contrario. En uno de esos atentados murieron pasajeros, entonces se tomó la decisión de suspender todos los trenes de pasajeros y quedarnos nada más con la carga”, contó.

De 16 locomotoras diésel, al final de la guerra solo quedaban ocho reconstruidas por el personal de la empresa.

El último capítulo en la operación del tren se cerró en 2012, cuando CEPA suspendió el servicio que prestaba el ferrocarril en la ruta Apopa-San Salvador por motivos de seguridad. La autónoma argumentó que varios estudios recomendaban no continuar con el servicio por la inestabilidad que presentaba la vía.

En la actualidad, la empresa española Tramrail está elaborando los estudios previos para evaluar la factibilidad de un tren de carga y de pasajeros. CEPA también ha expresado que existe la posibilidad de crear una ruta que conecte San Salvador con el aeropuerto internacional. Luego de que Tramrail entregue estos estudios se procedería a elaborar un plan maestro para reactivar el tren.

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