Preocupados por la contaminación

A pesar de que Costa Rica ha dado pasos importantes en el servicio de agua potable, a las autoridades les preocupa la contaminación de las fuentes.
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Costa Rica ha evolucionado en forma muy positiva en el suministro de agua desde la creación, en 1961, del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

Tanto ha sido el avance que, en 2011, el país registró un suministro de agua por cañería intradomiciliar de 98%. Esto ubicó a Costa Rica en el tercer lugar en el continente americano en ese apartado, debajo solo de Canadá y Uruguay. Asimismo, la cobertura con agua sometida a tratamiento alcanzó, en ese mismo año, un 84.5% de la población.

En términos de acceso al servicio de alcantarillas, aunque se han dado también saltos importantes, las cifras son, de momento, menos impresionantes. De acuerdo con el censo de 2011, 20.5% de la población evacua sus aguas por medio del alcantarillado; 75.1%, por tanques sépticos; 0.9%, por salida directa a acequias, zanjas, ríos o esteros; 3%, por pozo negro o letrina; y 0.5% no tiene servicio sanitario.

Los representantes del AyA admiten que se deberá mejorar en la disposición adecuada de excretas, construir y operar alcantarillados sanitarios con tratamiento, tanto en la gran área metropolitana como en las zonas costeras. Igualmente, se deberá reglamentar el diseño, la ubicación y el tratamiento de los lodos de los tanques sépticos.

Sin embargo, los notables avances del país en el suministro de agua se ven opacados por el estado actual de los ríos y los mantos acuíferos del territorio. Algunos estudios demuestran que numerosos ríos presentan contaminación altamente peligrosa, que las fuentes superficiales se están agotando y que no existe una planificación adecuada para la explotación racional de los recursos hídricos.

En este último apartado, los documentos subrayan la proliferación de decenas de proyectos hidroeléctricos privados, sin contar los aproximadamente 32 programas estatales, en los que se cuentan algunas megarrepresas que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) tiene planificados para los próximos años.

“En estos momentos, en el país, el 60% de agua captada para consumo humano proviene de fuentes de aguas subterráneas. Este es el mejor indicador de que las fuentes superficiales las hemos venido agotando, en cantidad y en calidad”, comenta Yamileth Astorga, coordinadora del Programa de Gestión Ambiental Integral de la Universidad de Costa Rica (UCR).

“Debido a la escasez de agua superficial, muchos finqueros y agricultores están captando agua de acuíferos perforando pozos. Esto es preocupante, dado que estamos agotando las reservas de agua limpia para consumo humano”, asegura Astorga.

El ministro de Medio Ambiente y Energía costarricense, René Castro, se muestra aún más preocupado por la calidad del agua de los afluentes. “El reto más importante que afrontamos es el que nos representan los ríos. Es una vergüenza nacional”, estima.

Según Castro, las descargas de aguas residuales sin tratamiento –tanto domésticas como industriales– son el mayor problema.

Para el caso, de acuerdo con el Laboratorio de Análisis Ambiental de la Universidad Nacional (UNA), 13 de 18 sitios de muestras extraídas de ríos y quebradas de la zona metropolitana fueron catalogados de alta contaminación. “O sea, ponen en riesgo incluso la vida de las personas si ingresan a ellos”, explica el investigador de dicha unidad, Jorge Herrera.

El panorama se complica si se toma en cuenta que Costa Rica carece, de momento, de una herramienta legal adecuada para proteger los recursos hídricos y planificar su uso. Por eso mismo, el Congreso debatió el año pasado un proyecto legal denominado “Ley para la gestión integrada del recurso hídrico”, un marco que reemplazaría la obsoleta legislación actual, que data de 1942.

En esa misma línea, el Gobierno dio paso a la creación de un Viceministerio de Mares y Agua, que será el encargado de las políticas para proteger el recurso marino e hídrico del país. Según René Castro, la nueva dependencia estatal, adscrita a su cartera, tendrá como objetivo “definir una estrategia” que permita el cuidado, conocimiento y uso de los mares para las generaciones presentes y futuras.

El viceministerio tendrá también como misión crear un inventario de los humedales del país, sus especies y el estado en que se encuentran, elaborar un registro público actualizado de los casi 7,000 pozos ilegales de agua y vigilar constantemente el caudal y la capacidad de los principales acuíferos del país.

Las riendas de la nueva estatal recayeron en José Lino Chávez, quien en los últimos años se había desempeñado como presidente del Tribunal Ambiental Administrativo, órgano que estudió numerosos casos por daños ambientales de todo tipo.

Con todo y eso, sin esperar la nueva ley o las directivas gubernamentales, algunos sectores agrícolas y empresariales han comenzado a encontrar soluciones para volver más eficiente su consumo de agua.

Por ejemplo, el sector bananero, que produjo, en 2011, unas 105 millones de cajas de fruta, en un total de 42,650 hectáreas, ha impulsado una reducción en su consumo de agua. En ese año, ese descenso, gracias a un producto biológico que permite utilizar durante más tiempo el líquido en las pilas de lavado, fue de 19%. Dicha medida se suma a la instalación, desde 2008, de un sistema de recirculación que permite un mejor aprovechamiento del recurso hídrico en sus plantas.

Por su lado, el Grupo Florida Ice & Farm (Fifco), fabricante de cervezas y bebidas, busca también reducir al mínimo el consumo de agua en sus procesos y, de esta manera, convertirse en una empresa “agua neutral”.

Al término de 2012, la compañía esperaba utilizar en promedio 4.81 litros de agua por cada litro de bebida producida. Una medida muy inferior a la de 10 años atrás, cuando era de 14 litros.

Para maximizar el uso del líquido, la firma invirtió en cambios de maquinaria. En la parte de compensación del recurso empleado, Fifco protegió también más de 700 hectáreas de zonas de recarga hídrica y, próximamente, empleará sistemas de captación de agua lluvia para utilizarla en el riego de zonas verdes y lavado de camiones. •

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