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Prevén reducir dependencia de la energía térmica a 4.4 % en 2019

De acuerdo al CNE, las nuevas tecnologías de generación energética en el país traerán una reducción de las emisiones de CO2 del 46 %.
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Prevén reducir dependencia de la energía térmica a 4.4 % en 2019

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La matriz energética del país depende casi en un 50 % de derivados del petróleo, según datos de la Dirección de Mercado Eléctrico y de Planificación del Consejo Nacional de Energía (CNE). De acuerdo con la Actualización del Plan Indicativo de la Expansión de la Generación 2016-2026, la meta es reducir ese porcentaje con la introducción de nuevas tecnologías de generación. De hecho, para 2019, se prevé que la generación térmica, es decir búnker y diésel, se reduzca a un 4.4 %; aunque este porcentaje podría crecer a futuro.

A finales de 2016, el país contaba con una capacidad instalada de generación de 1,781 megavatios (MW), lo cual puede cubrir, según el CNE, sin problemas la demanda de energía. La institución aclaró que en ocasiones se importa desde otros países, pero no porque haya un déficit de capacidad, sino a causa de condiciones de mercado, es decir que no toda la energía tiene el mismo precio. De hecho, se estima que esta capacidad de “autosuficiencia” se mantendría por unos 15 años.

Actualmente, el 45.6 % de la energía que se puede producir en El Salvador es térmica, en su mayoría de búnker y en una pequeña medida, en base con diésel. La segunda tecnología, en importancia, es la hidroeléctrica, que es la que se produce con las represas, con un 28.5 %. Le siguen la biomasa, con 13.6 % y la geotérmica con 12.3 %.

El CNE señaló que la dependencia a los combustibles fósiles hace al país vulnerable a los precios internacionales del petróleo. En esa línea, se ha apostado por nuevas tecnologías y energías más limpias y baratas; de hecho, hoy se firmarán contratos para la implementación de proyectos solares y eólicos. Además, se espera que para abril inicie operación comercial la primera central solar fotovoltaica de gran escala en el país, con una capacidad total de 101 megavatios-pico (MWp) ubicada en San Luis Talpa.

A estos proyectos, el CNE incluye en su escenario la expansión de la geotermia y la construcción de la planta Energía del Pacífico (EDP), que operará con gas natural licuado (GNL), así como la central hidroeléctrica El Chaparral. De acuerdo con las predicciones de la institución, el GNL para 2019, alcanzará el 29.0 % de la energía del país seguido de generación hidroeléctrica con un 29.3 % y la generación geotérmica con un 24.9 %. En ese año, el país utilizaría además más energía solar que térmica, con 401 gigavatios hora (GWh) frente a 318.43 GWh, que es solo el 4.4 %.

El aporte de biomasa incrementaría de 344.9 GWh en 2015 a 463 GWh en 2019. Esto más que todo por la expansión del ingenio El Ángel que a inicios de 2016 amplió su capacidad instalada de 47.5 MW a 97.5 MW. Este ingenio, como otros, utiliza el bagazo de la caña de azúcar para generar electricidad, alimentar su consumo y vender el excedente.

El CNE estima que si se logra aplicar el plan de expansión de la generación, para 2025, se lograría una reducción de emisiones del 46 % que implicaría 1,506 kilotoneladas (kT) de dióxido de carbono (CO2) menos, en relación a 2015.

Otro efecto que el CNE prevé es que habrá suficiente generación de energía a precios competitivos, con lo cual El Salvador podrá vender sus excedentes a otros países del mercado regional, si estos así lo requieren para bajar sus tarifas. Actualmente, El Salvador importa, sobre todo de Guatemala.

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