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Productores de café urgen de fondos para mejorar las fincas

Los representantes del sector están preocupados porque los problemas en la caficultura se convertirán, si no se atienden, en problemas para tener agua potable en todo el país.
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La falta de opciones para tener créditos o préstamos impide que los caficultores inviertan en las fincas y que así logren dar un nuevo impulso a esta actividad. Los representantes de gremiales detallan que una de las preocupaciones es que al descuidar el bosque cafetalero, el país tendrá aún más problemas para proveer de agua potable a la población.

Rodrigo Giammattei, empresario caficultor que ha trabajado en todas las etapas de esta agroindustria, advirtió que el acceso a financiamiento es una de las necesidades más urgentes para levantar la producción del grano: “Si el caficultor no logra tener ingresos por la baja producción y tampoco tiene quien le preste, es casi imposible que salga adelante”.

“No es que la crisis del café afecte el bolsillo de quienes dependen de la caficultura. Es, en verdad, un problema nacional”, detalló el productor y empresario. “Es prácticamente el único bosque que tenemos. Y si perdemos ese patrimonio ambiental, en cuestión de años todos tendremos poco acceso al agua potable y además no habrá mucha agua que potabilizar”, subrayó Giammattei.

Los datos oficiales indican que el sector del café, en general, tiene una deuda de $224 millones que carga desde 2001. Desde ese año, las autoridades han creado varios mecanismos financieros especiales para dar fondos a la caficultura, pero al final se convirtió en una sola deuda acumulada.

Después de la depresión tropical E-12, la producción cayó a sus niveles más bajos desde el siglo pasado. Por causas históricas y también más actuales, los agentes en la cadena agroindustrial no han podido levantarse.

En 2013 la Asamblea Legislativa aprobó la suspensión del pago de la deuda por un período de cinco años (hasta 2018). La esperanza era que en ese tiempo los productores recuperarían su capacidad de pago, pero no ha sido así. La falta de lluvias en los años siguientes botó esos planes.

Ahora, al menos tres cuartas partes de los cafetaleros –el Gobierno y el sector privado manejan cifras diferentes– no son sujetos de crédito en los bancos.

Ernesto Lima, presidente de la Unión de Cooperativas Cafetaleras de El Salvador (UCAFES), comentó que en 2018 “se acumularán cinco años de intereses... No va a ser posible pagar en esas fechas”.

Lima también anotó: “En ese año estaremos en período de elecciones, y los políticos estarán pensando más en eso”. Por eso, indicó el presidente de UCAFES, hace falta encontrar una salida lo antes posible.

Según Giammattei, la deuda debe considerarse en proporción con el papel de la caficultura en la economía: “Es poco si lo comparamos con los beneficios ambientales y en empleo”.

Para el especialista en el sector, el financiamiento desde el exterior es una opción a considerar. Los países que más compran café salvadoreño, como Estados Unidos, Japón, Alemania y el Reino Unido –entre los cuatro compran el 70.4 % de las exportaciones del grano–, pueden contribuir con financiamiento. Pero este dinero lo podría manejar la banca estatal para que pueda llegar a la mayoría de usuarios.

Por ahora, bajo un acuerdo entre ocho gremiales, los productores están tocando las puertas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para ver si hay alguna línea de financiamiento disponible. Por ahora el BID no ha confirmado nada sobre prestar dinero y mantiene el apoyo técnico.

Cumplir con lo prometido

Hace dos años y medio, el Gobierno firmó el Pacto Nacional del Café con 16 acciones específicas, de las cuales 10 abordan el tema financiero.

“Ahí estaba todo. Si se cumpliera el pacto y se le diera a la caficultura la importancia que tiene, podríamos resolver muchos de los problemas”, comentó Giammattei. Pero también hay otro aspecto que sugirió quitar: “el riesgo político”.

Tanto Giammattei como los dirigentes de las ocho gremiales que firmaron un nuevo acuerdo coinciden en que apoyarán al Gobierno en las acciones que tome para revivir el café.

“Hay que unir al sector y hacer alianzas con el Gobierno para tener instituciones que funcionen y que tengan credibilidad sostenida”, comentó Giammattei. El especialista estuvo en las dos canchas: trabajó por el café como funcionario y ahora tiene empresas.

En este sentido, explicó que acciones como proveer agroquímicos para combatir la roya y arbolitos resistentes a plagas para rejuvenecer el parque cafetalero son pasos adelante. “Pero los cafetaleros tenemos que dar retroalimentación. También hay que estudiar el impacto de estas medidas”, dijo.

Los agroquímicos para combatir la roya, por ejemplo, debían comenzar a repartirse antes, indicó Giammattei. “Necesitamos incentivar la producción nacional”, manifestó.

 

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