Loading...

Relato | "Nos dedicamos a los juegos mecánicos, a la venta de golosinas y si no hay feria, no hay venta"

Los planes de emprendedores dedicados a la venta de golosinas y servicio de juegos mecánicos se vieron frustrados una vez más.

Enlace copiado
Gastos. Ahora las familias tienen que afrontar un nuevo servicio obligatorio: el pago de internet para las clases de los niños.

Gastos. Ahora las familias tienen que afrontar un nuevo servicio obligatorio: el pago de internet para las clases de los niños.

Enlace copiado

"Nos dedicamos a los juegos mecánicos, a la venta de golosinas y si no hay feria, no hay venta", dice con tristeza Karla Pérez Alvayero, una joven madre y esposa que desde marzo de 2020 se ha visto en la mayor crisis de su vida ante la falta de los ingresos permanentes que le ha procurado su negocio de más de 12 años.

Por segundo año consecutivo los micro empresarios y emprendedores que atienden ferias y fiestas patronales a lo largo y ancho del país, se vieron imposibilitados de participar en las más importantes festividades patronales como son las fiestas Julias de Santa Ana, las agostinas del Divino Salvador del Mundo y las de Mejicanos debido a las nuevas restricciones que la Asamblea Legislativa impuso el 13 de julio pasado.

Karla Pérez de 29 años y su familia originaria de San Marcos vieron desvanecerse sus planes de algún tipo de recuperación económica. "Son 12 años dedicados a este negocio, mi esposo lleva muchos más. Estamos en contacto con las alcaldías y de una feria pasamos a la siguiente, estamos en turnos, eventos de dos días, pero más en las giras, mes a mes, incluso dos veces por mes", dijo nostálgica.

Las ganancias que le generan estas actividades le permiten la manutención de su núcleo familiar conformado por su esposo, dos niñas (que van a quinto y tercer grado) y un niño de apenas dos años.

“Ya  no son los mismos ingresos que antes, yo iba al mercado a comprar por sacos,   hoy compro $3 de tostada, $2 de yuca y así, no veo los mismos ingresos”. 

Karla Pérez, comerciante.

La emprendedora explica que en una temporada normal puede tener ingresos entre $300 y $400 pero es algo volátil porque debe reservar dinero para inversión en la próxima feria, mantenimiento, pago de empleados temporales y transporte del equipo.

En su rama de negocio ella debe comprar diariamente verdura como yuca y elotes, pero además salsas, quesos, aceites, insumos desechables así como gas propano y transporte y el pago de los impuestos del espacio donde se ubican.

La joven madre comenta que la canasta solidaria enviada por el gobierno le ha apoyado, incluso la casera que le alquila donde vivir ha sido muy considerada porque conoce su situación. Ahora ella se rebusca para vender productos en diferentes mercados, aunque los ingresos no son los mismos. "Vendo algunas golosinas por fuera, aprendí a hacer budines y quesadillas para poder sostener a los niños, vendo bebidas y agua", dice, en un puesto improvisado.

Ahora, aparte del pago de servicios y las inversiones en las ventas que hace en la calle, Karla debe cancelar el internet "el gobierno nos da 1G de internet, pero eso en una clase se va, ni en una clase a la mitad se acaba, el internet se ha vuelto obligatorio, tenemos que sacar eso. Hemos contratado el de $30 pero es lo máximo que podemos y es un gasto que debo sacar", dice.

Esperanza. William Chicas todavía tiene esperanza de trabajar en las próximas festividades de San Miguel y San Vicente.

Ahora mismo esta mujer ha logrado establecer un carretón en donde no solo vende golosinas sino budines y hasta "unas cuantas verduras". "Ya no son los mismos ingresos que antes, yo iba al mercado a comprar por sacos hoy compro $3 de tostada, $2 de yuca y así, al no ver ese ingreso en las golosinas debo hacer budines, tengo un horno chiquito y allí mismo los hago", explicó.

Por su parte William Chicas, su pareja, se ve necesitado de apoyo para poder echar a andar el equipo que con mucho esfuerzo ha podido consolidar. Él es propietario de una ruda chicago, un gusanito, psicodélica, carrusel, inflables y sillas voladoras, equipo que luego de una larga espera requiere de mantenimiento importante.

"Es como comenzar de cero, necesitamos apoyos para poder rehabilitar el equipo que es nuestro medio de trabajo y solo para movilizarlo se requieren unos $500", dijo Chicas.

"Solicitamos ayuda del gobierno, la opción de tener créditos con bajos intereses para poder acomodar los juegos y transportarlos y también el perdón de los impuestos de las alcaldías... ¿de dónde los pagamos si no hemos trabajado todo este tiempo?", explica William, de 48 años, quien dice que desde antes de nacer su familia ya contaba con juegos mecánicos y que ese ha sido su medio de subsistencia.

Tags:

  • Relato
  • ferias canceladas
  • crisis
  • fiestas agostinas
  • pandemia
  • covid-19

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines