Río Grande trabaja en detener el ciclo de la violencia

El plan AccionES consiste en tomar a los alumnos de primer ciclo y acompañarlos hasta el noveno grado. El programa es rotativo y surgió con lo aprendido en “Por una nueva vida”.
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En el Centro Escolar Cantón La Palma, los alumnos pintan los murales, cultivan un huerto y cuidan su presentación personal: pantalones de corte recto, uñas sin esmalte, entre otras exigencias. Cada detalle cuenta cuando se trata de disciplina, desde la perspectiva de Hipólito Cartagena, director del centro educativo. En este lugar los alumnos encuentran un microcosmos en medio de San Martín, uno de los municipios que más ha padecido los efectos de la violencia y criminalidad durante años.

“Aquí no tenemos presencia de ‘los muchachos’ (pandilleros). Las puertas permanecen cerradas con llave todo el día. No es como otros lugares, donde los delincuentes entran como si fuera su casa. Eso no sucede aquí”, explicó Cartagena.

La escuela está construida en medio de la comunidad y uno de sus pasajes divide a un edificio de otro. Pero Cartagena indicó que el sistema que han construido en equipo con los docentes atrajo a familias de otras comunidades para matricular a sus hijos. Para 2016 atenderán a más de mil estudiantes.

El Centro Escolar Cantón La Palma es la escuela que tomó Río Grande Foods, a través de su asociación Trabajemos por la Paz, para desarrollar su programa AccionES. Sus proyectos son de largo aliento y su planteamiento recibió el reconocimiento Marca Positiva, de la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS), en 2015.

Josué Alvarado, presidente de Río Grande Foods y de la asociación Trabajemos por la Paz, inició en 2009 con programas de reinserción que han beneficiado a 625 personas que buscan dejar una vida de riesgo y conflicto con la ley para aprender un oficio que les permita dedicarse a un trabajo formal. Ese programa se llama “Por una nueva vida” y también tiene un componente de seguimiento y empleabilidad.

Ahora, con AccionES, Alvarado y los miembros de la asociación esperan impactar a toda una generación. “Ellos necesitan saber que la vida se acorta cuando usted decide tomar el camino equivocado. También aprenden que tienen habilidades, inteligencia y que eso les genera oportunidades”, dijo Alvarado. Fue así que surgió la idea de AccionES.

El plan consiste en tomar a los alumnos de primer ciclo y acompañarlos hasta el noveno grado. El programa es rotativo, es decir, quienes entren a primer grado este año se convierten en el nuevo grupo que apoyarán hasta noveno. Nelson Morales, que como Alvarado trabaja en la empresa y en la asociación, explicó que eligieron San Martín porque ahí está instalada la planta industrial de Río Grande Foods, pero que a largo plazo esperan alcanzar más escuelas.

“Con todo lo que aprendimos en los programas de rehabilitación y reinserción, nos preguntamos: si pudiéramos retroceder en el tiempo, ¿qué habríamos hecho por ellos para evitar que tomasen el camino que los dañó?”, explicó Morales.

Con AccionES desarrollan talleres y actividades para que los alumnos aprendan sobre sus capacidades, las desventajas de exponerse a la criminalidad, valores para toda la vida. Los padres de familia participan, más los docentes.

Cartagena, el director, también tiene grandes planes para el centro escolar. Este año harán concursos de ortografía, matemática, danza, teatro, y también practicarán música. Igual que Trabajemos por la Paz, en la escuela involucran a los padres de familia para todas las actividades. “Es nuestra obligación apostar por el cambio de conducta. Hay que ir más allá”, manifestó.

En la asociación trabajan nueve personas para todos los componentes de reinserción y también de prevención. Entre ellos hay dos psicólogas. Ellas han diseñado actividades que involucran a los alumnos, padres de familia y docentes.

El trabajo de campo también toma tiempo. Carlos Aparicio es uno de los que prácticamente rompe el hielo en las zonas donde llegan a trabajar. Aparicio está en la fundación desde 2009 y ha estado en el Distrito Italia, colonia Iberia, La Campanera, colonia Tikal, Valle del Sol, y otras.

“Nosotros vamos identificados con nuestros uniformes y lo que sea necesario. Con el tiempo, el profesionalismo y la ética nos permite ganarnos la credibilidad de las personas que buscamos beneficiar”, dijo Aparicio. Es una tarea que toma meses y años, pero la perseverancia les ha permitido cambiar la vida de los jóvenes. “Es volver a educar, a formar la persona”, dijo Aparicio.

El próximo centro escolar que entrará en AccionES es el Walter Thilo Deininger. Además, están en diálogo con las autoridades del centro escolar de Antiguo Cuscatlán para evaluar las posibilidades de incluirlo.

Por ahora, el 80 % de los fondos para la actividad proviene de Río Grande Foods, aunque también han recibido apoyo de la Fraternidad Cristiana Internacional, Fundación James y la Unión Europea.

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