Roya deja al sector cafetalero en condición crítica

El efecto del cambio climático, un parque cafetero envejecido y precios bajos del grano ponen en aprietos al sector. El brote de roya dejará pérdidas económicas al país, disminuirá empleos y tendrá un impacto negativo sobre el medio ambiente.
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Participantes.  Representantes del sector cafetalero salvadoreño participan en el foro organizado por LA PRENSA GRÁFICA.

Participantes. Representantes del sector cafetalero salvadoreño participan en el foro organizado por LA PRENSA GRÁFICA.

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El brote de roya que afecta a Centroamérica desde el año pasado ha dejado al desnudo las vulnerabilidades del sector cafetalero salvadoreño. Un parque envejecido, con edad promedio de 35 años –algunos con más de 70–, es más sensible a las enfermedades y a los efectos del cambio climático.

Todo esto, en medio de una crisis de precios que recuerda a la de inicios de 2000, cuando el mercado pagaba $60 por quintal de café, de la cual aún el sector no se ha terminado de recuperar, son factores que han dejado a la caficultura nacional en condición crítica.

“Esta ha sido una de las afectaciones más severas. Venimos de las bajas de precios y, a razón de eso, algunas fincas aún no han sido recuperadas”, afirmó Sigfredo Benítez, presidente del Foro de Café.

Los cafetaleros no se atreven a dar proyecciones de las pérdidas que podría causar el brote de roya el siguiente año cafetero 2013/2014, aunque sí advierten que podría ser una de las más bajas en la historia del país, con un piso de producción de 800,000 qq o, en el caso más positivo, llegar a 1.2 millones de quintales (qq). Las proyecciones comenzarán a afinarse dependiendo del nivel de lluvias, también están a merced de los vientos, que defolian aún más los árboles. “Ojalá la lluvia favorezca, ojalá los cafetales nos respondan”, indicó Marcelino Samayoa, gerente de la Asociación Salvadoreña de Beneficiadores y Exportadores de Café (ABECAFE).

Para la presente cosecha 2012/2013, las proyecciones de los cafetaleros apuntaron a 1.6 millones de quintales, por debajo de los 1.7 millones de qq que estima el Gobierno. Estas proyecciones y las del siguiente año causan preocupación en el sector debido al efecto multiplicador que conllevan: menos divisas para el país por venta de café (se estima que este año se dejarán de percibir entre $40 y $60 millones), menos empleo en toda la cadena productiva –desde el cortador hasta el transportista– e incluso impacto en el medio ambiente, ya que en el país casi la mitad del área boscosa la conforman cultivos o árboles que protegen a los cafetales.

“Las instituciones tienen que reaccionar, estamos perdiendo tiempo valioso en formular un plan inteligente. Este es un impacto real y la solución tiene que ser real”, afirmó Mauricio Montenegro, directivo de la cooperativa Cuzcachapa.

Los caficultores temen que sin un apoyo integral, desde orientación técnica hasta flexibilidad financiera con créditos blandos para la renovación y el tratamiento de fincas, algunos caficultores se rindan y abandonen las fincas. “Estamos frente a una crisis que no solo nos va a afectar a nosotros, sino a todo el país”, acotó Jorge Magaña, director de la cooperativa Los Ausoles. El año pasado el café dejó al país más de $200 millones en divisas, y da empleo directo a más de 90,000 personas en el campo.

“El país debe decidir si queremos salvar o no la caficultura, que es la principal fuente de trabajo en el campo”, añadió Samayoa, de ABECAFE.

Reconvertir la caficultura

El daño que ha dejado la roya en los cafetales salvadoreños –donde 98 de cada 100 son susceptibles a este hongo que causa defoliación– ha planteado el reto de migrar a variedades resistentes, “reconvertir la caficultura”, como lo define Mario Olivares, director de la cooperativa La Majada. “Esa es una inversión millonaria y debe haber apoyo institucional”, explica Olivares, y agrega que el esfuerzo tiene que acompañarse, ya que el efecto de renovación se comienza a notar cuatro años después, cuando los cafetos comienzan a dar más fruto.

Olivares sugiere que este esfuerzo debería de ser acompañado por la Banca de Desarrollo, con créditos bien estructurados, baja tasa de interés y plazos mayores con años de gracia, pues el sector ya carga con otras obligaciones financieras, como el pago de FICAFE, FEC y sus créditos de avío.

Para Próspero Trejo, director de la cooperativa Ciudad Barrios, un primer paso que se debe dar es despolitizar el tema y apoyar al sector tomando en cuenta sus necesidades reales. “Estamos a tiempo de tomar acciones para contrarrestar los efectos del cambio climático, estamos a tiempo de apoyar a la caficultura para que no desaparezca”, exhortó.

Trejo indica que en el problema de la roya se deben ver oportunidades, como rejuvenecer el parque cafetero y sembrar variedades resistentes a las enfermedades.

“Esta tiene que ser una estrategia de largo plazo, para validar las variedades a sembrar”, detalló, por su parte, Sigfredo Benítez, del Foro de Café.

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