Lo más visto

Si sacrificamos los principios, estamos perdidos”

Luis Cardenal aspira a presidir la ANEP. Su apuesta es mantener la vigilancia sobre los principios de libertad. Pide a la población mantenerse alerta y ser exigente.
Enlace copiado
Si sacrificamos los principios, estamos perdidos”

Si sacrificamos los principios, estamos perdidos”

Si sacrificamos los principios, estamos perdidos”

Si sacrificamos los principios, estamos perdidos”

Enlace copiado
La principal organización de representación empresarial elegirá a sus dirigentes en cuestión de 20 días. Hay dos aspirantes a relevar a Jorge Daboub, que ha sido la voz de la asociación durante cuatro años. Uno de ellos es Luis Cardenal, que ha presidido también otra gremial.

Cardenal está inclinado a leer señales y aprender de los antecedentes. Agrega que, desde la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), advirtieron al Gobierno de posibles decisiones contraproducentes, que igual se cumplieron, pero no los escucharon. Agregó que es fundamental defender las libertades y el sistema descrito en la Constitución.

¿Cuáles son las propuestas que ha preparado para aspirar a la presidencia de ANEP?

Creo que ANEP tiene que seguir defendiendo los principios de una sociedad libre. Tiene que continuar con el rol propositivo de señalar aquellas cosas que no están bien y hacer propuestas de solución que ayuden a tener un país más justo, más productivo, más eficiente y con oportunidades para todos.

Usted ya tiene trayectoria reconocida en dirigir gremiales, ¿qué lo mueve a buscar la presidencia de ANEP?

Lo que me ha movido siempre: la vocación de servicio, la iniciativa para contribuir en la medida de mis modestas posibilidades a tener un país mejor donde finalmente podamos vivir en paz, en democracia, con respeto absoluto a las libertades y donde existan oportunidades para todos los salvadoreños. Estoy convencido de que la base productiva de cualquier país es indispensable para conseguir esos objetivos. Entonces, creo que no podemos ser irresponsables, en el sentido de quedarnos en nuestro metro cuadrado y pensar que solo porque mi empresa o mi situación personal están bien, no tenemos la responsabilidad social de contribuir a crear un mejor país para todos.

¿Y qué ideas tiene para mejorar el diálogo con el Gobierno?

Nosotros siempre hemos tenido, y todavía tenemos, la mejor disposición de dialogar. Creemos que platicando se entienden las personas. Pero hay una cuestión fundamental: los principios no se negocian ni se entregan. Hemos visto con tristeza las experiencias de otros países, donde hemos caído (sic) en regímenes como los que el partido de Gobierno fomenta, cree, promueve. Que no han solucionado los problemas nacionales, sino que por el contrario han traído más pobreza, más miseria, más confrontación social, más división. Hay sistemas que no han funcionado en ningún momento de la historia, ni tampoco en ninguna latitud del mundo. Creemos que tratar de implementar esos modelos fracasados en el país es un tremendo error y que no nos podemos dar ese “lujo”. Así que, estamos en la mejor disposición de dialogar, de buscar entendimientos, pero en el entendido que los principios no los podemos sacrificar, porque si sacrificamos los principios estamos perdidos.

¿Como cree que la asociación puede tener un vínculo más estrecho con la población?

Es una pregunta compleja que voy a tratar de resumir. Esta ha sido parte de una estrategia de muchos años en la que se ha querido pintar equivocadamente al empresario como el enemigo de la sociedad, como el causante de todos los problemas, que solo se está preocupado en hacer dinero. Eso no es cierto. Sin embargo, los empresarios nos hemos dedicado a trabajar y no hemos dicho lo que somos, mientras que otros han dicho lo que no somos. Dicho lo anterior, hay que analizar la economía de manera seria. El 72 % de la economía está en la informalidad. Solo 28 % es formal y ese es el porcentaje que cubre con las obligaciones legales, paga todos los beneficios y prestaciones por encima de la ley. Este mismo sector es acusado por el Gobierno de ser poco solidario, de no querer contribuir, de no querer mejorar su salario, de solo estar pensando en cómo aumentar sus ganancias. En la ANEP, así como la Cámara de Comercio y casi todas las gremiales: la mayor cantidad de nuestros representados son micro, pequeñas y medianas. Eso a veces no se dice o no se conoce. A modo de ejemplo: de las 2,400 empresas que pertenecen a la Cámara de Comercio, el 90 % son pequeñas y medianas. El enemigo, el responsable más fácil de señalar, es el empresario. Pero eso no es cierto y es parte de la labor que debemos realizar: decir quiénes somos y qué es lo que hacemos.

¿Usted piensa modernizar y transformar la asociación de la empresa privada?

Por supuesto. Son estrategias que hemos estado presentando a los miembros de las gremiales. ANEP es tan fuerte o tan débil como el apoyo que reciba de las gremiales que la componen, y uno de los objetivos que tenemos es fortalecer la unidad, la participación y reforzar nuestro equipo técnico para ser más propositivos y menos reactivos.

¿Y en estas estrategias que menciona tiene previsto incluir a más mujeres, más jóvenes?

Dentro de las gremiales hacemos los esfuerzos. En la Cámara de Comercio, por ejemplo, hemos dividido las actividades para abrirles espacio y participación en los comités: de comercio, de industria, de transporte, de exportadores, financiero, de turismo y comité de mujeres empresarias y comité de jóvenes. Ahora, en ANEP, por la forma en que están los estatutos, hay tres instancias: la Asamblea General que se reúne una vez al año, donde entran todas las juntas directivas de todas las gremiales y que se reúne una vez al año; la junta directiva, donde están todos los presidentes de todas las gremiales y que se reúne dos veces al mes; y el comité ejecutivo, donde están 11 presidentes de gremiales que han sido elegidos o nombrados como parte del comité y se reúne una vez al mes. Así que depende también de las gremiales si participan o no más mujeres, o jóvenes. Sin embargo, creo que las gremiales debemos hacer un esfuerzo consciente de atraer a más mujeres y más jóvenes. Entendamos una cosa: son puestos de voluntariado, no hay salario ni carro ni gasolina ni viáticos. Uno lo hace porque cree en lo que hace, por convicción y cree que es importante lo que puede llegar a hacer. Pero hay gente que no tiene tiempo, por sus actividades diarias. En conclusión, creo que las gremiales podemos hacer un esfuerzo adicional por atraer a más mujeres y más jóvenes a participar y por supuesto, darles la bienvenida. Es importante defender los intereses legítimos de todos los sectores.

Ahora, en situaciones que son más inmediatas, ¿han funcionado las medidas extraordinarias para mejorar la seguridad pública? Desde Casa Presidencial decían que los “grandes” empresarios percibían una reducción de 59 % en las extorsiones. ¿Esto es así?

Primero debo decir que en seguridad hay muchas cifras oscuras. Muchos de los que son extorsionados ya perdieron la confianza en las autoridades y ni siquieran lo denuncian. Mucho menos lo andan comentando con otra gente porque temen por su vida. Las cifras oficiales hay que cuestionarlas, no hay que creerlas ni pensar que son parte de la realidad. En la Cámara de Comercio recibimos una cantidad enorme de denuncias por el problema de la “renta”, del “peaje” –que puede llegar a ser diferente– de empresas que ya ni acuden a las autoridades. Creo que aquí ya nadie está exento de la inseguridad. Las empresas grandes pagan extorsión, “peajes”, ponen entre sus costos mensuales lo que tienen que pagar para poder distribuir sus productos en localidades muy específicas. Recientemente tuvimos una industria muy importante, una empresa grande que cerró sus operaciones un par de días por problemas de inseguridad. El Gobierno trató de minimizarlo, pero es un problema serio que tuvo una manifestación importante. En este punto debo destacar que la seguridad es problema de todos, pero es responsabilidad del Gobierno. Es decir, no puede lavarse de su tarea y decir que es responsabilidad de todos resolverlo. Ellos tienen el monopolio de la fuerza por parte del Estado: la Policía, la Fuerza Armada, hacer cumplir las leyes.

Sobre la actividad económica: el Banco Central de Reserva anticipa de nuevo un crecimiento moderado, poco más de 2 %. ¿Ustedes coinciden con estas proyecciones?

Creo que las cifras que está dando el Banco Central de Reserva son alegres. Después tendrán que ajustarlas hacia abajo. El ambiente económico se siente deprimido. Esto es importante para hallar solución a los problemas: creo que cuando uno tiene una enfermedad, lo primero que tiene que hacer es tener el diagnóstico adecuado de la enfermedad, porque si no, el tratamiento no va a funcionar. El problema que ha existido, en gran parte con este Gobierno y que ha dificultado el diálogo... más bien, el diálogo se ha dificultado porque no ha sido sincero ni con la intención de buscar una solución que permita resolver los problemas nacionales, los más sentidos por la gente. Más bien han sido diálogos donde buscan entretenernos o engañarnos y por eso no han funcionado. Volviendo al ejemplo de la enfermedad: si el Gobierno no acepta, o acepta de mala gana, que tenemos una crisis, un problema económico, delincuencial... ¿Por qué no crecemos en El Salvador? No hay confianza, no hay seguridad jurídica, no hay rumbo claro ni reglas del juego en las que se pueda confiar. Hay temas que advertimos desde el primer día que llegaron al Gobierno y no hicieron caso. Casi todo lo que hemos señalado, por no decir todo, se ha estado cumpliendo. En estos señalamientos que hemos hecho, hasta hemos recibido epítetos peyorativos en contra.

¿Cómo cree que podemos reducir los niveles de polarización?

Primero quiero decir que ANEP no debe meterse en política partidaria ni política electoral. Pero los estatutos de ANEP dicen que es la gremial política del sector empresarial debe meterse en política y ¿qué es política? El bien común, la propiedad de todos. La política pública afecta a toda la nación. ¿Y qué causa la polarización social? Hay dos sistemas que tienen valores diferentes, principios diferentes, reglas que están contrapuestos desde hace más de 40 años. Nosotros éramos parte de la Guerra Fría. Luego nos lleva una guerra civil... Después estuvimos en un período especial de la historia en el que se derrumba la Unión Soviética. Pero aquí el conflicto no se ha resuelto.

Es lo que quiero hacer ver. La polarización no es una causa, la polarización es un efecto. No digo que todo lo que ha existido está bien, o que lo que existe ahora está bien y no hay necesidad que modificarlo, mejorarlo, etcétera. Pero en esencia son principios diferentes que todavía se enfrentan.

Después de la guerra civil y cuando logramos negociar los Acuerdos de Paz, se traslada el conflicto del campo militar al campo político. Por ejemplo, ahora, cuando vienen elecciones, el país se paraliza. Eso genera incertidumbre, desconfianza, temores sobre cuál es el rumbo que lleva el país. ¿Cómo sentarse a negociar si no hay disposición de cambiar el proyecto que desean imponer en el país?

Lee también

Comentarios