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Solo con perdón y reconciliación podemos construir paz”

Carlos Calleja, vicepresidente de uno de los principales grupos empresariales del país, afirma que los Acuerdos de Paz fueron un logro que debemos aprovechar.
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Carlos Calleja, vicepresidente de Grupo Calleja, dice que no se debe ignorar el gran paso que fue para el país la firma de los Acuerdos de Paz. Reconoce que el ambiente de violencia hace difícil internalizar la importancia de aquellos acuerdos, y afirma que se deben solventar deudas sociales: reducir la pobreza y lograr mayor desarrollo para comenzar a avanzar.

A 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz, ¿cuáles cree que son los mayores logros que ha conseguido el país?

Llegar a 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz es un gran logro, no podemos quitarle la importancia que merece, pero más que celebrarlo debemos de conmemorarlo, ya que a través de él, muchos obtuvieron una voz, pudieron salir de la clandestinidad y tener una vida junto a sus familias, reclamar sus derechos a través de sus palabras y del voto y no de las armas.

Por el momento que vivíamos se debía de trabajar en temas específicos y es lo que los firmantes de este acuerdo hicieron, atendiendo problemas de ese momento y problemas que históricamente nos habían llevado a un conflicto armado. Debemos estar conscientes de que esto era únicamente el punto de partida para un proceso de conciliación, en el que había que seguir trabajando, y al pasar del tiempo surgirían nuevos retos que enfrentar.

Dentro de los logros está la creación de instituciones que velan por conservar los derechos ciudadanos, pero también por la conservación de una sana democracia, tal es el caso de la Procuraduría de los Derechos Humanos o el TSE, entre otras tantas.

La diferencia de hoy en día es que si bien no vivimos en una paz como sociedad y nos quejamos de la polarización en la que estamos, no podemos compararlo con el conflicto armado del pasado, en el que no se tenía esa oportunidad de diálogo, ahora somos afortunados pues contamos con canales democráticos en los que podemos exponer nuestros puntos de vista, usémoslos.

¿Y las mayores deudas que aún tenemos?

Así como se hicieron muchas cosas buenas no podemos negar que quedaron otras tantas por trabajar. Ese fue un punto de partida. Enfrentamos un nuevo camino en el que debimos atravesar una curva de aprendizaje. La paz la debemos de construir día a día, cada uno haciendo las cosas de manera correcta desde donde estamos.

Aún enfrentamos muchas deudas sociales, sobre todo con nuestra gente, el capital más valioso con el que contamos, por ellos debemos de continuar trabajando y construyendo día a día la paz.

El Salvador enfrenta tiempos retadores, en los que no hemos logrado llegar a los acuerdos de nación necesarios para superar los grandes desafíos.

Tenemos bajo crecimiento económico, muy baja inversión, poca generación de empleo y una crisis fiscal, altos índices de violencia e inseguridad, producto de falta de entendimiento, lo cual no nos permite tener un diálogo ni dar un paso más allá, hacia la ejecución, en donde se realicen acciones concretas poniendo los intereses del país, pero sobre todo de su gente primero y dejando a un lado la polarización que actualmente enfrentamos.

Necesitamos una visión de país, un acuerdo de nación y un trabajo articulado, donde todos los sectores nos pongamos a trabajar desde nuestras trincheras hacia un norte definido. Tener un objetivo claro hacia donde se quiere llegar es poderoso.

Se habla de una democracia incipiente, ¿qué nos hace falta para consolidarla?

La mejor inversión que podemos realizar es apostarle al desarrollo social y humano, a la educación y a la generación de oportunidades. La pobreza y la falta de oportunidades son nuestros mayores enemigos y para que nuestros niños y jóvenes entiendan que no hay vida digna en las pandillas tienen que creer y ver que sí hay oportunidades en El Salvador.

Se necesita un mayor acercamiento y un diálogo sincero entre el Gobierno y el sector privado, mayor confianza y reglas claras para fomentar la inversión, sin olvidarnos de problemas como la violencia que enfrentamos, que se ha convertido en un cáncer que hay que atacar. A pesar de la polarización que vivimos se necesita de mayor compromiso por parte de nuestros líderes para elevar el debate político y así negociar los grandes temas de país como hicimos en el proceso de los Acuerdos de Paz.

Para romper este estancamiento es clave construir una mayor confianza entre salvadoreños. No podemos seguir descalificando sin razón alguna a los que no piensan igual que nosotros.

El pueblo no clama por soluciones de izquierda o de derecha, nos piden las respuestas correctas a los problemas que enfrentamos todos los días. No tenemos más tiempo para quedarnos en las excusas del pasado, hoy nos toca responsabilizarnos por nuestro futuro, ser creativos en la búsqueda de soluciones y ejecutar. El diálogo es clave, los acuerdos necesarios, pero sin ejecución no arrancamos.

¿Cuáles diría usted que son las instituciones que mejor funcionan y las que se necesita mejorar en la actualidad?

Debemos de reconocer que hemos visto cómo se están dando esfuerzos en diferentes instituciones para combatir la corrupción. Debemos combatir la corrupción. Hay que respaldar las instituciones que están trabajando bien, de forma independiente, la Fiscalía, Probidad y la Sala de lo Constitucional. Debemos mejorar el sistema judicial y fomentar la transparencia con el afán de fortalecer nuestra democracia, en el Gobierno y en partidos políticos.

Hay que despolitizar nuestras instituciones, hay que modernizar el Estado.

El crecimiento económico ha sido una de las grandes deudas después de la firma de los Acuerdos de Paz, hubo un pico en los años de la reconstrucción pero luego el ritmo bajó y se estancó, ¿qué ha pasado?

Posterior a la firma de los Acuerdos de Paz hubo una explosión de desarrollo, de esperanza y optimismo, en la que vimos un despunte en nuestra economía y también de inversión local y extranjera, para quienes nos volvimos mucho más atractivos, colocándonos en el mapa de quienes querían apostarle al desarrollo. Quizás nuestro error como país fue no construir sobre esto con una visión económica más audaz. Es por eso que debemos dar un paso más, volviendo nuestro país un polo de desarrollo para la región, apostar a la competitividad y a la diferenciación en cuanto a nuestra propuesta de valor.

La mano de obra barata no es ventaja competitiva, ni sostenible, debemos apostar a mercados tecnificados, que requieran mano de obra capacitada, basándonos en potencialidades de nuestra gente.

Por eso debemos invertir en educación, en capacitación, tecnificación que coloque a nuestra gente como un referente de calidad, que pueda ofrecer servicios y productos de primera, capaces de satisfacer hasta los gustos más exigentes, dentro del país y en mercados de primer mundo, para esto tenemos que promover el emprendimiento y la innovación, aprovechando la mística emprendedora de nuestra gente, de esta forma podemos generar más riqueza para más salvadoreños.

¿Cómo afecta la inseguridad?

Es necesario cambiar la situación y la sensación de inseguridad en la que vivimos, es lamentable que ahora que se supone que vivimos en una cultura de paz tengamos miedo de salir de nuestras casas y caminar por las calles, debemos trabajar en mejorar las condiciones para que nuestra gente pueda trabajar y labrarse mejor futuro para ellos y los suyos.

La violencia es uno de los cánceres más grandes que enfrentamos, es por eso que necesitamos una solución integral, que involucre la participación de todos; donde logremos articular las fuerzas del país para trabajar en la prevención, fortalecer el combate y desarrollar un sistema efectivo de rehabilitación penitenciaria y reinserción.

Lastimosamente por todo esto que estamos atravesando vemos que se está desencadenando una fuga de capital humano, lo que genera una crisis humanitaria, en la que muchos padres se han visto obligados a que sus pequeños emigren. ¡Es hora de cambiar, de despertar, y buscar una solución real y tangible en la que podamos darle un giro, pues solo así será posible empezar a salir del círculo vicioso!

El panorama es difícil; sin embargo, creo que podemos superar esta situación como lo hemos hecho en el pasado, en donde hemos enfrentado tiempos de crisis, en gran parte porque contamos con un capital humano de primera que no se rinde ante (la) adversidad.

¿Cuál cree que es su responsabilidad como empresario para aportar a la mejoría de la situación del país?

Es importante que cada sector y cada salvadoreño haga su parte desde donde está, es por eso que nosotros como empresarios estamos trabajando desde la nuestra. Debo de reconocer que somos idealistas y partimos de la filosofía que los empresarios debemos de hacer la diferencia, y que las empresas deben migrar a una nueva manera de hacer negocios, en la cual se incorpora una visión social. Los consumidores van premiando esas empresas que buscan retornos no solo para los accionistas, sino también para las comunidades donde operan.

Con nuestra experiencia hemos comprobado que no se trata solo de regalías y caridad, al contrario, nuestra gente es sumamente trabajadora y lo que necesita es esa oportunidad de ser productivos, pues la voluntad y el deseo es lo que nos sobra.

Como grupo empresarial ha sido importante mantener ese compromiso claro e ineludible con nuestra gente, con los salvadoreños, para seguir invirtiendo y apostándole al desarrollo, sobre todo de quienes menos tengan, para que sean ellos los que se vuelvan multiplicadores de progreso no solo para sus familias, sino también para sus comunidades.

La sostenibilidad de nuestra sociedad se logra únicamente fortaleciendo a la base de la pirámide social, para que no se derrumbe, y que seamos muchos los que empujemos al país hacia el progreso. La educación es clave, hay que apostarle a nuestra gente. Aprendimos que el camino está en unir esfuerzos para desarrollar el potencial de todos nuestros niños por igual, que es donde está el futuro de El Salvador.

Usted forma parte de una nueva generación de empresarios, ¿cuáles cree que deberían ser los temas de la nueva agenda de país?

Debemos de promover una cultura de paz, de entendimiento, que ponga punto final a la polarización, la violencia e inseguridad en la que vivimos, generando con esto un clima favorable para que los inversionistas tanto nacionales como extranjeros hagan su parte generando oportunidades con valor agregado para la fuerza laboral de nuestro país.

Es triste ver cómo hoy en día continuamos viviendo divididos, con rencor. Es una democracia, pero no de respeto y diálogo.

Es por eso que debemos de buscar dentro de cada uno de nosotros el perdón y la reconciliación, solo así podemos construir nuestra propia paz, una paz que podamos compartir con todos nuestros hermanos salvadoreños, solo así haremos posible que vivamos en un país en el que podamos celebrar y no conmemorar los Acuerdos de Paz.

El tiempo es hoy, los actores somos nosotros, tomemos la responsabilidad y entendamos que tenemos una deuda en la que tenemos que trabajar. Como grupo creemos en que si hace 25 años fuimos capaces de poner al país primero y hacer historia, es posible que lo volvamos a hacer, que hoy más que nunca con fe en el futuro debemos de unirnos y avanzar, bajo una misma visión que nos llevará a construir un mejor El Salvador.

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