Tres años trabajando por la transformación productiva (segunda parte)

En esta segunda entrega comparto los avances de otros proyectos que durante nuestros tres años de gobierno han dado frutos como parte de la política de transformación productiva, como el fortalecimiento de las pequeñas y microempresas, un legado de nuestra administración para transformar la economía.
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Este año presentamos el proyecto de decreto legislativo de reforma a la Ley de Protección y Desarrollo de las Mypes, para convertir a la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) en una institución autónoma de derecho público, con personalidad jurídica y autonomía administrativa.

Es un legado gubernamental y un reconocimiento del presidente Salvador Sánchez Cerén a este sector productivo y a su contribución al crecimiento de la economía, y es también un impulso vital al nuevo rol de CONAMYPE, que en los últimos años ha incrementado seis veces su presupuesto, ampliando su cobertura territorial y atendiendo a más de 15,000 unidades económicas, cuando antes atendía únicamente a 2,000 empresas.

Dentro de sus logros se destaca el trabajo que realiza a través de los Centros de Desarrollo de Micro y Pequeñas Empresas (CDMYPE) y su asociación que integra a 14 centros, formando una alianza entre el sector público, los entes privados y la academia.

Esto ha sido posible gracias al apoyo continuo de la Universidad de San Antonio, Texas, que transfirió el modelo a través de los SBDC (Small Business Development Centers).

El modelo CDMYPE ha logrado constituirse en una red que brinda servicios a los 262 municipios del país, logrando proximidad con más empresarios en todo el territorio nacional.

El modelo se ha transferido a diferentes países de la región centroamericana y eso nos enorgullece porque nos indica que somos un referente de una buena práctica.

Igualmente, a escala nacional fue galardonado por la Secretaría de Gobernabilidad, a través del programa Es-Calidad, por ser una buena práctica en cuanto a atención empresarial en el país.

Otro apoyo al sector son las compras de productos o servicios del Estado. En el último año un 20.2 % de las adquisiciones fue hecho a la micro y pequeña empresa, mayor al 12 % establecido por ley.

A través de la CONAMYPE hemos logrado ampliar la cobertura geográfica de nuestros servicios, generando más empleos e ingresos, articulando programas para el apoyo empresarial, aprovechando el recurso humano estudiantil con el servicio a los empresarios y ayudando a que las pequeñas empresas puedan incursionar en los mercados internacionales.

Durante nuestra gestión también hemos avanzado hacia la modernidad y la competitividad empresarial a través de la aprobación de leyes como la firma electrónica, que entró en vigor en abril. Este nuevo marco legal formó parte de 11 iniciativas legales que fueron presentadas a la Asamblea Legislativa en 2012 con el objetivo de mejorar el clima de negocios y contribuir a superar el ciclo de bajo crecimiento y baja inversión que ha caracterizado a la economía salvadoreña en el período de la posguerra.

La firma electrónica aporta múltiples beneficios al clima de negocios y a la forma en que las empresas se relacionan con el Estado: gobierno electrónico, que imprime agilidad y eficacia a la administración pública; comercio electrónico, que permite que las empresas entren a un mercado más amplio y mejoren su posición competitiva en los mercados; factura electrónica, que beneficia tanto a las empresas como al Gobierno.

Más recientemente hemos solicitado la iniciativa de ley para otros dos nuevos marcos jurídicos: la Ley de Comercio Electrónico y la Ley de Protección de Datos Personales. Con ello estamos completando el ciclo iniciado en 2011, y esperamos que pronto sean remitidas a la Asamblea Legislativa, donde esperamos y no dudamos que contaremos con el acompañamiento de todas las fracciones legislativas.

Se trata de poner las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación al servicio del crecimiento económico y el desarrollo empresarial en un entorno de seguridad y certeza jurídica, y en sintonía con las nuevas tendencias del entorno internacionales.

En ambos casos, y como ha sido nuestra práctica institucional en estos tres años de gestión, hemos realizado amplias consultas con el sector privado y con otras entidades del sector público, reiterando con esto nuestro firme compromiso con el diálogo productivo y nuestro rechazo al diálogo confrontativo.

Unámonos para crecer.
 

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