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Usureros en El Salvador mueven $500 millones al año

Estudio elaborado por la CIOPS y ABANSA revela que solo 2 de cada 10 emprendimientos informales tienen créditos con la banca, y pueden llegar a pagar una tasa efectiva anual de hasta 13,000 %.

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Temor. Un 45 % de los entrevistados no respondió que tipo de garantía otorgaban por el crédito.

Temor. Un 45 % de los entrevistados no respondió que tipo de garantía otorgaban por el crédito.

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Doña Carlota N. es una vendedora de verduras que se ubica en las afueras del mercado de Santa Tecla, ella asegura que utiliza créditos de personas particulares, de casas de empeño y de bancos. Doña Carlota paga el 20 % por un crédito que tiene que cancelar en 23 ó 30 días, dando cuotas diarias de $5 a $5.50, firmando "hojas de cambio".

"Uno se calcula cuánto le pueden prestar. Yo presto $100 a $150, aunque lo más que puedo prestar son $300 porque uno tiene que calcular para no quedar mal", detalla, igual prefiere no recomendar porque si la otra persona no paga a ella le tocaría hacerse cargo de ese crédito.

Como Doña Carlota hay miles de personas más que necesitan acudir a prestamistas para poder hacer su trabajo día a día. A un grupo de 1,235 las entrevistó en julio el Centro de Investigación de la Opinión Pública Salvadoreña (CIOPS) de la Universidad Tecnológica (UTEC) a solicitud de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA); el estudio determinó que el 99.3 % poseen un crédito con instituciones o fuentes de financiamiento que no están reguladas.

“Si por regulación se dicta bajar los techos máximos de las tasas del sector financiero regulado se limitaría más el acceso al crédito del sector informal”.

Raúl Cardenal, Presidente de ABANSA

La informalidad está presente en un 75 % de los emprendimientos —micros y pequeñas empresas— según estadísticas de la Comisión Nacional para la Micro y Pequeña empresa (Conamype) y en ese mundo los que dominan el otorgamiento de los préstamos principalmente son los llamados usureros o agiotistas, que no están regulados.

Del 100 % de la muestra, 2 de cada 10 también poseen crédito con los bancos, a esos hay que agregar un 10% que también ha adquirido un crédito con asociaciones de ahorro y crédito, cooperativas, cajas de crédito y banco de los trabajadores.

Mario López, analista del CIOPS, detalló que el monto promedio del crédito estimado al año de parte de los entrevistados es de $2,472 y si se proyecta sobre la cantidad de emprendimientos informales, supera los 200,000 y se podría definir que los usureros cada año otorgan de $500 a $600 millones en créditos no regulados.

Un 75 % de los entrevistados piden prestado para comprar mercadería. En promedio solicitan $249 al mes, aunque el mínimo es de $20 y el máximo de $5,000. La gran mayoría de los comerciantes que participaron en el estudio paga una tasa efectiva anual promedio que ronda el 196.3 % en montos de $2,001 a $3,000. Esta sube a 1,407 % cuando son montos de $1,000 a $2,000, pero llega a los 2,628.1 % cuando son menos de $1,000. Según el estudio los máximos encontrados en este último rango podrían llegar hasta los 13,564 %.

Otro de los hallazgos del estudio es que solo un 46 % de los entrevistados asegura que firma un pagaré o letra de cambio, el 45 % prefiere no hablar del tipo de garantía que le han solicitado.

Prefieren estos créditos por la rapidez (76.4 %), porque piden menos requisitos de documentación (47.6 %) y porque dan el monto que solicita (49.6 %). El 80 % obtuvo su crédito porque lo visitaron en su lugar de trabajo. El 82 % obtuvo su préstamo de forma inmediata y el 96 % paga su cuota a diario.

"Nos piden el DUI y el recibo de luz o de agua", dice Roberto L., vendedor de frutas y quien también labora en el mercado tecleño. Roberto llega cada mañana con su camión lleno después de haber comprado su mercadería en La Tiendona. Él ha pedido prestado hasta un máximo de $1,000 pagando 20 % al mes y de manera diaria su cuota. "Cuando uno no tiene y no haya para dónde, hay amigos que lo recomiendan... el banco le da más tiempo de trabajar el dinero, pero le pide a uno más requisitos, pide los papeles del vehículo, o un fiador... un montón de cosas que uno no tiene tiempo. Aquí está trabajando uno y ellos (los prestamistas) aquí están, uno no tiene que hacer cola", detalla. En su caso no tiene que firmar nada, aunque asegura nunca haberse atrasado con la cuota.

El cobro diario que hacen los prestamistas no regulados no es factible operativamente para la banca que maneja una tasa de interés máxima anual del 94 %.

Para los micro créditos los costos operativos se pueden encarecer hasta en un 40 %, explicaba Raúl Cardenal, presidente de ABANSA.

"El costo operativo que implica el cobro diario implica una mayor tasa de interés. Si por regulación se dicta bajar los techos máximos de las tasas del sector financiero regulado se limitaría más el acceso al crédito del sector informal", señala.

Para los banqueros, las regulaciones excesivas han forzado a que instituciones reguladas que atendían al sector emprendedor, micro y pequeña empresa hayan salido del mercado, como fue el caso de Procrédit y Banco Azteca.

"Los costos para atender a este sector son sustancialmente más altos, por eso se refleja una mayor tasa, y si la regulación no permite esa tasa pues uno no lo atiende ... el agente económico —llámese micro financiera, banco cooperativo, banca— simplemente se va saliendo. Lo hemos visto, es una pena que se haya ido un banco alemán y recientemente un mexicano que sí atendían más a estos sectores, pero que tienen costos más altos y, por lo tanto, tasas más altas", señala Gerardo Simán, presidente de Banco Davivienda.

Doña Carlota dice que presta y vuelve a prestar de nuevo. "Es mentira, uno no puede trabajar con pisto propio", dice.

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