Vamos a dar un modelo diferente de producción”

El USDA trabajará con dos ONG para una intervención profunda en la caficultura. Principales apuestas son innovación, reducción de costos y recuperar la producción.
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Vamos a dar un modelo diferente de producción”

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Los signos vitales de la actividad cafetalera preocupan cada vez más. Esta cadena agroindustrial ha caído en una profunda crisis y entre la falta de financiamiento, el rebrote de roya y la mínima innovación los caficultores buscan apoyo con urgencia.

Miguel Fabio Herrera es un especialista destacado en El Salvador para el Departamento de Agricultura del Gobierno de Estados Unidos. Herrera, junto con NCBA y CLUSA El Salvador, lidera un proyecto que busca una intervención transversal en la producción y exportación de café. Esta iniciativa será financiada con la venta de harina de soya y de trigo, insumos que donó el USDA y que podrían generar por lo menos $13 millones para la ejecución de todo el programa. En esta entrevista explica los detalles del programa.

¿En qué consiste el proyecto que van a desarrollar desde USDA?

Somos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) y trabajamos para una división que se llama el Servicio Agrícola del Exterior o FAS, por sus siglas en inglés. Tenemos oficinas en casi todos los países donde hay embajadas en el mundo. Nos dedicamos a hacer trabajo de desarrollo de productos y, además, de desarrollo social, que es dentro de lo que estamos en el tema de café en El Salvador.

Siguiendo la línea de lo que es el Asocio para el Crecimiento, estamos apoyando al sector cafetalero debido a la crisis en la que se ha visto sumergido en los últimos años debido a la roya y es así como decidimos darle una donación a una ONG americana que se llama NCBA, que es una asociación para cooperativas de Estados Unidos y es con ellos que vamos a estar ejecutando los proyectos. Ellos van a hacer una alianza con otra ONG local que se llama CLUSA El Salvador. Ya ellos tenían una relación previa de trabajo y con CLUSA hemos trabajado en el pasado y también tenemos otros proyectos de diversificación agrícola en Caluco, Sonsonate. Ya tenemos una relación con ellos bastante cercana.

¿Qué se puede retomar del trabajo en Caluco?

Allá en Caluco estamos haciendo diversificación. Lo que inauguramos ahí fue un centro integral de producción para capacitar a jóvenes en cultivos diversificados con técnicas avanzadas: bajo invernadero, con riego por goteo, acceso a mercados, conexión con clientes. Pero en este caso del proyecto de café realmente vimos la necesidad del sector. Se buscó la oportunidad de ayudar y hoy en enero empezamos las actividades del proyecto. Es un proyecto en el que estimamos atender a unos 7,500 productores, del universo que hay de los caficultores del país. El área exactamente que vamos a atender no se la podría decir en este momento, porque estamos haciendo un estudio de base en las diferentes cordilleras del país: cuál es la situación de cada grupo productor y cada cooperativa. Lo que pensamos hacer es introducir nuevas tecnologías en el manejo de los cultivos, a través de variedades resistentes a la roya, manejo del cultivo en sí y el manejo poscosecha, el procesamiento. También el acceso a mercados, a través de la búsqueda de nuevos negocios y posicionamiento de marca del país, trabajando de la mano con las instituciones que ya lo han hecho antes y que tienen tradición como el Consejo Salvadoreño del Café.

¿Y con PROCAFE? Ellos tienen también la experiencia en la parte científica.

PROCAFE está dentro de los socios estratégicos que vamos a estar trabajando en conjunto, debido a que ellos tienen bastante conocimiento en el tema de investigación y necesitamos que alguien nos dé ese apoyo porque vamos a estar cambiando de variedades (de café) e introduciendo unas nuevas. Algunas ya están en el país, pero otras no, y ellos tienen ya esa capacidad instalada, por decirlo de una manera.

¿Cuáles son las actividades concretas con las que han iniciado en enero?

Vamos a hacer un estudio que nos servirá de base, para el cual ya se publicó un anuncio en el periódico. Para este estudio se va a contratar consultores locales e internacionales. Es un concurso público, a través del cual vamos a, número uno, identificar el perfil de los productores a los cuales se va a estar beneficiando y atendiendo, ver cuáles son las necesidades que estas personas tienen. Vamos a ver en qué situación se encuentran en todo sentido: en su producción, en cómo ha sido afectado por la roya, en el tema de financiamiento... Entonces es algo bien completo. Un estudio georreferenciado de las diferentes cordilleras, para ver cuáles son las variedades de café que se pueden introducir en las diferentes zonas del país. Porque no podemos hacer lo mismo en todos lados, ni en las diferentes alturas en las que se siembra café.

Hasta el momento, ¿en qué variedades han pensado para este proyecto?

Ya en El Salvador se ha trabajado una variedad, que se llama cuscatleco. Es un derivado de catimor. Lo que sucede es que, a través de ese estudio que le estaba mencionando, vamos a identificar en las diferentes cordilleras a ver si hay condiciones adecuadas para introducir otro tipo de variedades resistentes. Por ejemplo, un sarchimor marsellés, que está dando buen resultado aquí en la región. En Nicaragua se está utilizando mucho y es una de las variedades resistentes que mejor taza está dando en este momento. El problema con las variedades resistentes es la calidad de la taza. Pueden ser muy buenos para que no les dé roya u ojo de gallo, pero a la hora de llevarlo a la catación no llega a los puntajes de un café tradicional como el bourbon o el pacamara. Nosotros consideramos, pero el estudio lo va a confirmar, que el sarchimor marsellés es bueno para las medias alturas, esto es, no más de 1,000 metros de altura.

¿Y para los cafés de altura? ¿La incidencia de la roya es grave ahí?

Para los cafés de altura se ha pensado, en el proyecto, seguir trabajando con las mismas variedades que están en el país, pero ayudándoles a mejorar sus técnicas en el manejo el control de la roya. Les ayudaremos también a que puedan vender su café diferenciado de una manera más directa en comparación a como lo han estado haciendo, para que puedan obtener un mejor precio. Con esto lograrán costear el control de roya, que es bastante caro. Si el productor se queda controlando la roya no puede vender el café de la manera tradicional, que es a través de la bolsa (mercado de contratos). Tiene que ser un comprador directo, que pague un premio o mejor precio, que le ayude a costear las ocho o nueve aplicaciones de fungicidas que tiene que hacer en la finca para controlar la roya.

¿Cuánto tiempo tomará la ejecución?

El proyecto Ayuda a la Estabilización del Sector Cafetalero son cuatro años. También abordará la diversificación, porque va a llevar un componente en el cual le vamos a ofrecer a los cafetaleros que van a participar en el programa una opción de poder diversificar sus fincas. Habrá gente que no, quizás no quiere seguir solo con café o quizás quiere salirse del todo, entonces el proyecto les va a ayudar a buscar.

El Gobierno de Estados Unidos también lanzó una iniciativa, precisamente del Asocio para el Crecimiento, para diversificación en las fincas de café con el cacao. ¿Se van a unir?

Ese es un proyecto aparte que ya inició, es la Alianza del Cacao, en la que trabajan otras instancias. Nosotros como USDA vamos a participar y estamos en proceso de negociar los fondos para poder participar en esa iniciativa. En algunas áreas, especialmente en el café bajío, algunos productores podrían pasarse (del todo) a cacao. Con el proyecto que estamos haciendo en Caluco hemos diversificado más que todo con vegetales. Podemos enseñarle también a los caficultores en las zonas de altura de café a producir vegetales y que ellos tengan una fuente de ingreso adicional que sirva como complemento de seguridad alimentaria para los trabajadores de la finca. Ha sido bastante exitoso en Caluco. Esos proyectos que nosotros vemos que han funcionado bien en el país, nosotros creemos que se pueden mejorar y llevarlos a las zonas de café para que haya un componente de diversificación y seguridad alimentaria, para que tengan los cafetaleros mejores ingresos.

¿Van a incorporar el tema de las certificaciones de semillas? Esto también preocupa a los productores.

Ahí vamos a trabajar con los viveristas y cooperativas para que la semilla que se utilice sea certificada. Que se sepa realmente de dónde viene y qué variedad es, porque también ocurre el problema de que el viverista le vende la planta y cuando la siembra resultó ser otra cosa.

¿En qué consisten las innovaciones que van a aplicar para las prácticas agronómicas y en la poscosecha?

Estamos pensando en dar el ejemplo de un modelo diferente de producción. Será diferente para El Salvador, pero no es diferente a otros países, porque ya lo están usando en Colombia y Perú, donde han tenido problemas de la roya. Ellos ya están en la recuperación, mientras que nosotros estamos en etapa de crisis. Vamos a buscar qué componentes de esas estrategias se pueden usar en el país, algo que le vamos a estar enseñando a los caficultores, además de las variedades idóneas según la cordillera, los distanciamientos entre cultivos y cómo bajar los costos de producción para tener manejos más avanzados en cultivos.

En la poscosecha es más el procesamiento. Vamos a trabajar con los beneficiadores y con las cooperativas, que tienen sus propios métodos de procesamiento. Número uno, que puedan mejorar sus equipos para procesamiento. Muchos de esos equipos ya necesitan reconversión. Utilizan mucha agua o tienen problemas de medio ambiente y les vamos a ayudar para que mejoren los procesamientos y mejoren también la calidad del café, para que se cultive en el momento adecuado, para que tenga la madureza que busca el comprador.

El acceso a recursos, a financiamiento, es uno de los principales obstáculos para los productores. ¿Lo van a incluir?

Vamos a dar donaciones de insumos cuando sea necesaria y a los caficultores que creamos que necesitan ese tipo de ayuda. Pero además vamos a trabajar para que los compradores le ayuden a los productores a través de su responsabilidad social empresarial, para que sirva de financiamiento adicional y mejores prácticas en las fincas.

Pero, además, a través de este sistema nuevo que vamos a implementar creemos que el costo por renovar una manzana de café va a ser menor. Vamos a llevar a visitas de campo a gente de la banca, a que vean el sistema y así, talvez, promueven líneas (de crédito) diferentes.

El sistema nuevo es que, primero, se identifica la variedad. Luego se cambia la manera en que se hacen los viveros. Este modelo, que sí funciona y creemos que puede funcionar en El Salvador, reduce el costo de renovación, el impacto en el medio ambiente... La idea es que se trabaja con insumos de cada finca, de manera que ahí se generen esos viveros. Con las variedades castillo en Colombia ya están trabajando en calidad, para que tengan mejor precio. Aquí primero hay que resolver problema de producción, combatir la roya y luego pensar en la calidad.

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