“Se forzó a un socio extranjero a salir del país”

A FUSADES le preocupa el precedente que ha dejado la salida de Enel de El Salvador, tras un diferendo de años con el Gobierno por la mayoría accionaria de la generadora eléctrica LaGeo.
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Afinales del año pasado, el Gobierno y la empresa italiana Enel Green Power anunciaron que habían logrado un acuerdo para poner fin a un largo litigio por la mayoría accionaria de la empresa generadora de energía LaGeo: los italianos vendieron su parte, por $280 millones, y salieron del país.

Tras arbitrajes internacionales que le daban la razón a Enel en sus intenciones de ser el socio mayoritario en LaGeo -única empresa con concesión para explotar el vapor del subsuelo, y que genera millonarias ganancias anuales- el Gobierno decidió ir por la vía judicial y cuestionar la legalidad del contrato que dio vida a la empresa de capital mixto.

Francisco R. R. de Sola, presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), explica por qué para la entidad que dirige esta solución daña la imagen del país como destino de inversión.

¿Por qué para FUSADES la resolución del caso CEL-Enel sienta un mal precedente? El Gobierno lo ha catalogado como un “ganar-ganar”.

El Gobierno ha resuelto un conflicto entre el Gobierno como inversionista y el inversionista extranjero. Esto es cumplir un mandato de resolución de conflicto. Opinamos que es bueno que se haya resuelto, ya llevábamos seis años en esta lucha. Sin embargo, creemos que es importante, de una manera muy respetuosa, exponerle al público por qué la solución del conflicto no ha sido la más afortunada. Hay precedentes que se sentaron en la forma en cómo se originó y, más importante, en cómo lo manejó el Gobierno, y en cómo se resolvió. Desde el punto de vista de FUSADES, lo que se ha hecho es forzar al socio extranjero a retirarse del país. No lo parece, porque se le ha pagado un precio justo por sus acciones, pero se llegó a esa resolución después de un sistemático acoso, ataques y una serie de instrumentalizaciones que hizo el Estado contra ese socio, que es Enel, y sospecharíamos que no se le dio una opción diferente para quedarse en el negocio. Ese precedente de acoso y forcejeo es un mal precedente. Segundo, el Gobierno le ha pagado a Enel básicamente usando fondos que va a generar LaGeo a través del tiempo, y son fondos que no se van a invertir ni en geotermia, ni en el parque eléctrico, ni en una multiplicidad de necesidades que tiene el Gobierno.

¿Cómo ven el origen del conflicto, desde un tema de propiedad accionaria hasta la misma ilegalidad del contrato y el proceso judicial que le ha seguido?

Creemos que el conflicto no viene necesariamente por supuestas ilegalidades o inconstitucionalidades tras la construcción de la empresa en la cual el Estado y Enel eran socios, sino que viene fundamentalmente mente por una visión que han tenido gobiernos anteriores, y el actual, de que el Gobierno debe mantener el dominio de la explotación de los recursos naturales del país. En efecto, se desata todo esto para que los italianos no puedan ejercer su derecho a acceder a la mayoría de las acciones de la empresa conjunta a medida que iban invirtiendo y generando electricidad. Allí hay una opinión de FUSADES: el Gobierno tiene todo el derecho a tener esa posición, pero la forma en la cual han llegado a lograr su acometido de no permitir que otros tengan la mayoría no ha sido la más afortunada y ha dejado una secuela de contrariedades y vejámenes entre el Gobierno y accionistas internacionales que nos va a afectar por mucho tiempo. Por otro lado, ha mandado el mensaje a los inversionistas que si uno quiere hacer negocios con el Estado, el Estado va a acabar mandando y teniendo la mayoría, que no siempre es lo más afortunado ni para generar más inversión ni para manejar una empresa conjunta.

¿Le parece adecuado cómo se manejó desde un principio la conformación de LaGeo entre CEL y Enel, o cree que debió establecerse desde un principio que no se podía entregar la mayoría accionaria a los extranjeros?

En FUSADES creemos que lo de la mayoría no es un causal para detener un negocio, porque uno puede ser el técnico, el experto, el capitalista y tener mayoría, y otorgarle una multiplicidad variada y muy firme de seguridades al minorista. Lo importante es el acometido de la empresa, que es generar electricidad a partir de la geotermia, y en este caso, cuando se formó LaGeo, los italianos tenían la experticia, el manejo, la trayectoria, la reputación y el dinero, el Gobierno no lo tenía. Se elaboró un contrato, muy conocido en otras partes del mundo, que en la medida que los italianos iban invirtiendo, iban a poder acceder a la mayoría, pero siempre dándole garantías al Estado. Los gobiernos de Saca, Funes y el actual piensan que eso no es adecuado, pero no necesariamente es inadecuado tener la mayoría en manos de un tercero.

¿Pudo haber funcionado? Porque se dijo que eso era entregar la soberanía sobre un recurso estratégico...

El Estado nunca dejó de poseer el vapor que está en el subsuelo, entonces no se ha perdido la soberanía. Lo que se hizo aquí es que se concesionó la explotación del vapor para generar electricidad a una empresa conjunta, pero esa empresa no es la dueña del vapor ni es el monopolio para explotarlo. Se instrumentalizó el caso con lo de la soberanía, y no nos convence, por eso queremos aclararle al pueblo salvadoreño que este fue uno de los grandes errores del manejo de este diferendo.

El presidente de la CEL ha dicho que no buscarían un nuevo socio como el que tuvieron en Enel, ¿ustedes ven potencial en que se desarrolle la geotermia bajo el control estatal?

La geotermia nos da acceso a uno de los pocos recursos naturales que tenemos en este país, y lo tenemos en abundancia. Es caro explotarlo, pero una vez uno lo encuentra es una maravilla porque es consistente y perdurable. Si el presidente de la CEL ha dicho públicamente que ya no necesitamos a nadie, está bien que tenga esa opinión, pero para explotar la geotermia van a tener que hacer inversiones muy fuertes y la geotermia es un pilar muy importante del parque energético, crítico para el bienestar del país en un futuro, porque energía es vida, la energía da luz, seguridad, facilidades para poder desempeñarse con dignidad. El propósito es tener energía consistente, sostenida y relativamente de menor costo, porque nos hace tener un ambiente social deseable y competitivo. Es una tarea difícil porque hay que invertirle mucho, además de ser sistemático, profesional y transparente. El problema que tenemos es que la fórmula que se ha usado a través de la CEL y la INE para manejar la inversión del Estado carece totalmente de transparencia y entonces el público no cree que se va a manejar bien.

¿Se refiere a que es la INE la dueña de las acciones de LaGeo, y no la CEL?

Sí y que, incluso, ni la CEL ni otras instituciones autónomas gozan de la transparencia que les debería de caracterizar para que el público tenga plena confianza que vamos a generar energía sosteniblemente y barata.

LaGeo se caracteriza por ser una empresa bastante rentable, eso permitió que se hiciera la titularización con la que se pagó las acciones a ENEL. ¿Esto no es garantía de que con esas ganancias millonarias se mantengan las inversiones futuras que se requieran?

Querría que así fuera, pero no estoy seguro de que así va a ser. No estoy seguro de si aquí hay la capacidad para seguir sosteniendo la expansión en geotermia, ojalá lo tuviéramos ya. Creo que los italianos podrían habernos seguido aportando mucho más, no solo con inversión en geotermia sino en nuevas tecnologías de exploración y explotación. Ojalá se pueda mantener el flujo de efectivo que provendrá de LaGeo, pero más importante que sea transparente para que la población tenga confianza de que quienes manejan el parque energético lo estén haciendo en verdadero beneficio del país.

Usted hablaba del mensaje que esto envía a la inversión...

Hicimos un negocio, había reglas, y cuando el negocio funcionó y fue exitoso decidimos que ya no nos gustaban esas reglas. ¿Cuál es el precedente que esto deja? Nos va a costar atraer gente que quiera venir a invertir. Lo que pasó durante el gobierno del presidente Saca y durante el del presidente Funes carga una trayectoria sobre nosotros, que pesa sobre nuestra reputación. Cómo cambiarla es otro problema, pero el récord que va a quedar es que los salvadoreños forzaron a Enel a salir del negocio en una forma bastante abrupta y no del todo la más correcta. Eso nos va a causar problemas por muchos años.

Pero pareciera que siempre hay empresas que se presentan y que están interesadas de invertir aquí, en estos asocios con el Gobierno...

Siempre hay inversionistas que quieran entrar, pero los verdaderamente cuidadosos, que buscan maximizar su capital y apostarle al largo plazo en una forma sostenible, no son los que van a venir aquí. Yo incluso me cuestiono cuáles inversionistas importantes en todos los sectores energéticos se van a querer meter con el Gobierno en cualquier asocio público-privado, después de esta experiencia.

¿Por qué nos cuesta tanto arrancar con estos asocios en proyectos importantes, como en el Puerto de La Unión?

Creo que es un problema cultural, nosotros no hemos tenido, desde el sector Gobierno, larga experiencia y aprendizaje en el manejo de asocios con inversionistas extranjeros. Los países a nuestro alrededor van logrando más y más de esto, por ejemplo Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, pero aquí priva la idea de que no debemos concesionar en forma que demerite o desprestigie los intereses del Estado, y eso hay que matizarlo, porque competimos con otros países que sí son atractivos para el inversionista extranjero, a donde se les otorgan beneficios fiscales, ambientales, facilidades de inversión, y no se exige mayoría o control por el Estado de lo que se concesiona. Es un problema cultural que hay que vencer y tiene dos facetas: uno, que el sistema de dar concesiones y manejarlas bien necesita experiencia y sabiduría que no tenemos. Y, segundo, que en el psique nacional de nuestros políticos y nuestros sectores profesionales nos cuesta entender que van a venir otros a explotar nuestra infraestructura o nuestros recursos naturales.

¿Cómo conciliar la defensa de los intereses del país con ser atractivos para las inversiones de fuera?

Se necesita primero una conciencia de que el Estado tiene roles importantes en proveer servicios sociales, seguridad y relaciones exteriores, pero no necesariamente le toca invertir sus escasos recursos en infraestructuras que se pueden concesionar para atraer capital de afuera. Y, segundo, una institucionalidad que las maneje y las controle, poner reglas claras, sostenibles y bien evolucionadas a través del tiempo, como lo han hecho muy exitosamente en Perú, Chile y otros países de Latinoamérica. Es una curva de aprendizaje que nos está costando.

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