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11,229 hurtos y robos de armas en los últimos 7 años

Hay un promedio de cuatro denuncias diarias de hurto o robo de arma de fuego, según estadísticas de la PNC. Entre ellas por el hurto de al menos cuatro ametralladoras.
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Entre 2010 y octubre de 2016 suman 11,229 armas reportadas como robadas o hurtadas, según datos de la Policía Nacional Civil (PNC), lo que demuestra que en El Salvador hay un promedio de cuatro denuncias diarias por robos o hurtos de armas de fuego.

El 34 % son denuncias por armas robadas y el resto corresponde a hurtos. En los últimos siete años ha habido una tendencia a la baja en el número de denuncias por hurto o robo de armas en todo el país, según los datos de la PNC.

Las delegaciones policiales pasaron de recibir 2,463 denuncias de robos y hurtos de armas en 2010 –casi siete diarias– a reportar 914 en 2015 –dos cada día. Lo anterior significa una reducción del 37 % en las denuncias de extravío de armas registradas.

En el país en los últimos siete años se han reportado como perdidas 2,521 armas de grueso calibre: escopetas, fusiles, ametralladoras, subametralladoras y carabinas, lo que representa 22 % de las denuncias.

Todos los años las denuncias por hurtos son mayores a las armas reportadas como robadas, y existen algunas sedes policiales que reciben la mayor cantidad de denuncias, entre ellas se encuentran las divisiones de Armas y Explosivos de todo el país, la delegación San Salvador centro, el Departamento de Atención al Público de Santa Ana, la delegación Norte de Apopa, entre otras.

Según las estadísticas de la PNC, debido a la incidencia en el departamento de San Salvador, la zona central del país (La Libertad, Chalatenango, Cuscatlán y San Salvador) es siempre la región donde hay más denuncias por armas perdidas por robo o hurto. En 2016, con datos hasta octubre pasado, en esa zona interpusieron el 45 % de las denuncias, seguida del oriente del país (Usulután, San Miguel, Morazán y La Unión), donde colocaron el 12 % de avisos por armas extraviadas.

En El Salvador la ley permite el libre comercio de armas y la extensión de tres tipos de matriculas: una matrícula para portación que “faculta (a una persona natural) a llevarla consigo aprovisionada, cargada y lista para el uso, salvo en aquellos lugares prohibidos por la ley”.

Existe otra matrícula para tenencia y conducción, la cual permite que una persona natural ejerza posesión de un arma y pueda tenerla lista únicamente “dentro de los límites de su propiedad urbana o rural, casa de habitación, negocio, oficina o dependencia”, y que cuando se transporte sea conducida descargada.

La última matrícula refiere a la colección de armas y permite que una persona pueda tener armas para la exhibición, por ello se faculta la posesión de armas de guerra inutilizadas y antiguas obsoletas, previa revisión del Ministerio de la Defensa Nacional.

La ley estipula que el ciudadano mayor de 21 años interesado en poder acceder a una licencia de armas debe cumplir ciertos requisitos, entre los que se encuentran carecer de antecedentes penales, aprobar un examen teórico y práctico y realizar un examen psicológico. La normativa nacional también prohíbe que una persona natural pueda comprar más de un arma cada dos años. La normativa exceptúa de esta regla a personas de alto riesgo, tiradores deportivos y personas jurídicas contempladas en la ley.

Ametralladoras robadas

Entre las miles de denuncias anuales de robos y hurtos de armas que reciben las delegaciones de la PNC todos los años, destaca el hurto de al menos cuatro ametralladoras entre 2010 y 2013.

Esas armas son conocidas como “armas de guerra” y debido a que poseen cadencia de fuego para disparo automático, estas quedan fuera del tipo de armamento permitido para civiles, según el artículo 8 de la Ley de Control de Armas y Explosivos.

Las cuatro ametralladoras extraviadas fueron reportadas en las delegaciones de la Unidad de Investigaciones (UDIN) de la PNC en San Vicente (2010), en el despacho del 911 en San Salvador (2012) y en la subdelegación policial de El Congo, en Santa Ana (2013).

El caso más conocido de ametralladoras hurtadas es el de las cuatro M-60 que fueron sacadas de las bodegas del Regimiento de Caballería de la Fuerza Armada, ubicado en San Juan Opico, La Libertad, en 2014. Hasta el momento las autoridades han recuperado cinco de este tipo de ametralladoras, tres en Ahuachapán, una en Santa Tecla (La Libertad) y la última en San Juan Opico (La Libertad). El ministro de la Defensa, David Munguía Payés, ha argumentado que cuatro de las halladas son las que estaban en los almacenes de la FAES, mientras que de una no se conoce su origen.

Entre las denuncias que constan en las estadísticas de la PNC también aparecen seis subametralladoras hurtadas y tres robadas. Este tipo de armas no respeta el requisito de cadencia “tiro a tiro” que presenta le ley para que pueda ser portada por civiles.

En los datos de la PNC también está consignado el robo de una escopeta artesanal en 2011, la cual fue reportada en la delegación policial de La Libertad centro. Sin embargo, el artículo 58 de la Ley de Control de Armas y Explosivos prohíbe la tenencia de armas de “fabricación artesanal”.

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