4,000 dejaron escuelas de San Vicente en 2014

Las causas son diversas, según los registros oficiales, pero la mayoría puede atribuirse a la violencia o están relacionadas. La PNC y Fuerza Armada ejecutan Escuela Segura.
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La deserción escolar sigue siendo un lápiz que pinta mal en el cuaderno del sistema educativo público salvadoreño. Los datos sobre el tema que tiene la Dirección Departamental de San Vicente del Ministerio de Educación (MINED) son la letra fiel de ello.

Casi 4,000 estudiantes dejaron de asistir a las aulas de escuelas e institutos vicentinos durante el año lectivo 2014 por distintas razones, de las cuales varias pueden atribuirse a la violencia generada por pandillas o están relacionadas indirectamente.

La matrícula inicial global en el departamento de San Vicente fue de 48,765, desistiendo de continuar (voluntaria o forzosamente) 3,998.

Entre los factores que más incidieron, según registra la dirección departamental, están el cambio de domicilio, la emigración o abandono del país (ambas problemáticas estarían relacionadas a la situación de violencia y zozobra que ha minado el territorio).

Cándido Ernesto Campos, director departamental de Educación en San Vicente, consideró: “No se puede asegurar que estas causas provengan directamente de las pandillas y la delincuencia, porque las justificaciones del alumno o personas responsables no lo expresan de esa manera cuando se indagan las razones del por qué dejan la escuela, pero la realidad misma señala que los resultados de la deserción podrían atribuirse a esta problemática”.

De hecho, los registros revelan que solo 214 casos de abandono fueron atribuidos a la delincuencia y 10 por muerte. También hay causas expresadas como el embarazo, le emigración, dejar el país, por enfermedad o cambio de domicilio, entre otras (ver datos específicos en la gráfica).

De los casi 4,000 que ya no continuaron su formación académica, la mayoría cursaba octavo, noveno grado o bachillerato. En estos niveles se encuentran adolescentes y jóvenes entre los 13 y 18 años de edad, segmento vulnerable y expuesto al estigma, la persecución o reclutamiento por parte de pandillas, o simplemente víctimas por ser jóvenes.

“Mis hijas eran acosadas por ‘bichos’ que se dicen pandilleros en el sector, pero tomamos la decisión de sacarlas del complejo porque amenazaron a una de ellas si no le hacía caso a uno de ellos y tuvieron que perder el año. Pero hoy van a ir a otro instituto”, relató temerosa Enma F., madre de dos adolescentes que el año pasado tuvieron que guardar sus lápices y cuadernos.

Paradójicamente, en el departamento de San Vicente se ejecuta el programa Escuelas Seguras en 50 centros educativos diseminados en los municipios considerados con mayor índice delincuencial.

De estos, 13 forman parte también del programa Corredores Seguros, otro programa que como el anterior tiene como ejes de acción brindar seguridad dentro de las instalaciones escolares, así como en perímetros cercanos, dar charlas al alumnado y otras actividades de prevención ejecutadas por parte de la Policía Nacional Civil (PNC) y miembros de la Fuerza Armada.

El jefe de la Policía de San Vicente, Hugo Bonilla, informó que los programas se han mantenido y que hubo un refuerzo para el departamento durante el año 2014, para brindar seguridad y acompañamiento a la comunidad educativa y contrarrestar la violencia ocasionada por el accionar de las pandillas que aqueja a la ciudadanía en general.

Pero, de acuerdo con el jefe policial, la denuncia sigue planteándose como una necesidad para atender oportunamente los casos y prevenir. “San Vicente, San Sebastián, Apastepeque y Tecoluca fueron los municipios con mayor auge delincuencial en 2014 y pusimos énfasis en varios puntos que se identificaron como prioritarios. No tenemos registrados como tal las capturas, víctimas o victimarios del sistema educativo, pero en esa escala tuvimos accionar para que muchas escuelas y comunidades hoy estén tranquilas”, aseguró.

A este escenario, un policía de San Vicente agrega otro elemento: el involucramiento de algunos estudiantes con los grupos delincuenciales que operan cerca de los centros educativos.

“A veces es bien difícil, porque algunos de los estudiantes ya están involucrados con pandillas, lo que significa que adentro de las instituciones ya tienen presencia, pero por temor ni maestros y alumnos denuncian o informan a la Policía”, señaló el agente destacado en un puesto policial.

Tags:

  • san vicente
  • deserción

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