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7 de cada 10 reciben subsidio del gas

El apoyo al proyecto de focalización del gas va en aumento, pero la medida sigue siendo generalizada e indiscriminada. Siete de cada 10 familias reciben este subsidio.
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Alto consumo.  Más del 80% de las familias usa gas propano como combustible principal para cocinar.

Alto consumo. Más del 80% de las familias usa gas propano como combustible principal para cocinar.

7 de cada 10 reciben subsidio del gas

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<p>El subsidio que el Gobierno entrega a las familias para sufragar parte del costo del gas propano es casi generalizado e indiscriminado, según la encuesta más reciente realizada por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.</p><p>Para este estudio, realizado entre el 11 y el 14 de mayo, fueron entrevistados 1,200 ciudadanos en todo el país, lo que permite hacer inferencias sobre la opinión de toda la población con un margen de error de 2.9% y un nivel de confianza del 95%.</p><p>Esta es la cuarta ocasión en que LPG Datos investiga el funcionamiento del proyecto de focalización del subsidio de gas propano desde abril de 2011, cuando comenzó a funcionar.</p><p>En primer lugar, es importante recordar que en esa fecha el Gobierno decidió cambiar el modelo del mercado del gas propano. Este mercado –por llamarlo así– nunca ha sido libre, sino controlado por el Estado.</p><p>La importación y el envasado del producto son realizados por grandes empresas, mientras que la distribución se hace a través de una red de minoristas.</p><p>En un modelo de mercado libre, las unidades de gas deberían reflejar un precio final acorde a su costo y a las expectativas de ganancia de los grandes distribuidores y vendedores al detalle.</p><p>Hasta abril de 2011, sin embargo, el precio final de los tambos de gas solo reflejaba un tercio de su costo real, ya que el Gobierno pagaba la diferencia a las empresas importadoras de gas.</p><p>El modelo funcionó hasta que la fuente de dinero para pagar el costo –un impuesto sobre la gasolina– ya no fue suficiente.</p><p>Entonces, comenzó la lluvia de ideas para encontrar una solución al problema, y todo terminó apuntando al mismo lado: el modelo beneficiaba a todos, incluso a quienes no lo necesitaban.</p><p>Entonces, apareció la sugerencia: focalizar. El subsidio debería enfocarse solo en los más necesitados.</p><p>El primer paso que dio el Gobierno, entonces, fue cambiar el modelo de entrega del subsidio. Ya no lo dio a las empresas importadoras, sino directamente a las familias, mediante un vale anexado en los recibos de energía eléctrica.</p><p>Las personas con mayor consumo de energía fueron excluidas, pero eso no ha evitado que el subsidio siga siendo casi generalizado e indiscriminado.</p><p>En mayo de 2011, LPG Datos indagó este punto y encontró que el 71% de las familias estaba recibiendo en subsidio. Eso no ha variado, porque la investigación más reciente muestra que el 71.2% está beneficiado.</p><p>El primer problema de la focalización es que el Gobierno no ha decidido si quiere beneficiar a los necesitados o a los más necesitados. El Salvador es, en general, un país pobre, y quizá siete de cada 10 familias tengan dificultades para balancear su presupuesto mensual. El problema es que el Estado tiene las mismas angustias y posee un presupuesto desbalanceado.</p><p>El problema no se limita a que 70% es una cifra que no sugiere focalización. El 30% excluido no son las personas con más ingreso.</p><p>La investigación de LPG Datos muestra que el 27% de las familias de nivel socioeconómico más bajo no recibe subsidio al gas.</p><p>Lo anterior no debería sonar extraño si se toma en cuenta que estas familias son las que más consumen leña y quienes más padecen la falta de energía eléctrica.</p><p>Los datos revelan, por otra parte, que el 45% de las familias de nivel medio alto recibe el subsidio al gas.</p><p>El Gobierno tiene dos problemas con su modelo de focalización: uno es de carácter técnico y el otro, político.</p><p>Lo primero es que el criterio de inclusión es el consumo de energía eléctrica, bajo la premisa de que a mayor consumo, más ingreso. Esto es cierto, pero la proporcionalidad no es directa. Hay familias de alto ingreso con poco consumo de energía eléctrica.</p><p>Lo segundo es que la cota de inclusión es el consumo de 200 kwh. Nueve de cada 10 familias tienen ese consumo o menos.</p><p>El problema político es que reducir la cota puede generar descontento popular, lo cual se traduce más tarde en pérdida de votos para el partido gobernante.</p><p>Por lo demás, la medida goza ahora de más apoyo que nunca: el 60.8% de las personas entrevistadas la apoya, la marca más alta desde que entró en vigor.</p><p>La mayoría de los entrevistados dice que la medida ayuda a la gente, que beneficia a los pobres y que ayuda a la economía.</p><p>Los detractores lamentan que el subsidio no llegue a todo el mundo, lo que sugiere que la principal razón para estar en contra es haber sido excluidos. Esto nos permite inferir que cualquier decisión que excluya a beneficiarios será rechazada por la gente.</p><p>&nbsp;</p>

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