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A Bukele le sobró tiempo y le faltaron palabras ¿qué dijo y qué le faltó a su primer discurso como presidente?

Lejos de reiterar su compromiso de cumplir la infinidad de promesas que hizo siendo candidato, el nuevo presidente dedicó su primer discurso para halagar al pueblo y decirles que cada ciudadano debe cumplir con “sus responsabilidades”, sin decir cuáles concretamente. Guardó silencio sobre grandes temas de nación.

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AP/Salvador Melendez

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El discurso del presidente Nayib Bukele era uno de los elementos que mantenía expectantes tanto a funcionarios de los otros órganos del Estado como a los miles de ciudadanos que sintonizaron el evento desde sus hogares o trabajos. También a los que salieron temprano de sus hogares para estar presentes en la toma de posesión; sin embargo, llegado el momento, a Bukele le sobró tiempo y –al parecer- le faltaron palabras.

Tras jurar como nuevo presidente de El Salvador, Bukele se paró tras el podio preparado al centro de la prominente tarima que mandó a construir frente al Palacio Nacional; y con una multitud concentrada en la plaza Gerardo Barrios que esperaba escuchar lo que llevaba preparado para decirles. Inició el tan esperado mensaje cerca de las 10:30 de la mañana, apenas con unos minutos de retraso de la hora que estaba programado en el itinerario.

Según la agenda, el discurso de Bukele duraría cerca de 50 minutos. Iniciaría a las 10:25 a.m. y, tras culminarlo, el Pabellón Nacional se retiraría a las 11:15 a.m. Sin embargo, los puntos se adelantaron cuando el nuevo presidente finalizó antes de tiempo un discurso del que se esperaba más.

¿Qué dijo?

El discurso duró cerca de 20 minutos pero el tiempo que habló fue considerablemente menor. Hizo varias pausas largas ante las interrupciones de la multitud que le aplaudía casi cada frase que decía, palabras que a la vez tenían la finalidad de alimentar los ánimos de sus invitados.

 “Mi primera decisión como presidente electo fue que ustedes estuvieran aquí conmigo en este lugar, en esta plaza este día”, fue una de las primeras cosas que dijo y repitió al menos dos veces.

Durante el tiempo que habló reiteró las mismas ideas y, en lugar de comprometerse a cumplir con todo lo que prometió siendo candidato, hizo responsable a la población de los logros que alcance o no.

 “¿Cuántas veces nos han dicho que vamos a tener un país mejor, que vamos a tener trabajo, que vamos a tener seguridad, más medicinas, escuelas, agua potable? Cuántas veces hemos escuchado eso antes y siempre ha sido mentira… la diferencia es que esta vez el cambio no lo trae un presidente sino cada uno de nosotros, cada uno vamos a cambiar El Salvador haciendo lo que nos corresponde”, manifestó.

El nuevo presidente se presentó ante la multitud diciendo que “solo” es “un salvadoreño como todos”, que el país es como una familia que tiene un hijo enfermo, que a todos les corresponde cuidarlo y que todos sufrirán un poco y tomarán “un poco de medicina amarga”. No aclaró a lo que se refería.

En una ocasión dijo que le ha indicado a todos sus ministros que tienen que trabajar lo mejor para el pueblo y que va a “implementar mega proyectos, a pensar en grande y a dejar un legado al pueblo salvadoreño”, pero no mencionó nada concreto y agregó: “Nuestro país va a avanzar, no tengo ninguna duda cuando veo la cara de cada uno de ustedes, porque ustedes mismos se encargarán que eso se haga realidad”.

¿Qué no dijo?

Al igual que las nuevas ministras expusieron sus objetivos de trabajo inmediatamente después de ser anunciadas en sus cargos en las últimas semanas, se esperaba que Bukele en sus primeros minutos como presidente expusiera las metas que perseguirá o los temas a los que dará prioridad durante sus primeros días de gobierno y mientras dure su mandato.

En Twitter, Bukele había dicho que en sus primeros cien días de gobierno haría que Mauricio Funes –asilado en Nicaragua- afronte la justicia en El Salvador por extraer $351 millones de fondos públicos en su administración (2009-2014); sin embargo, hoy guardó silencio.

En redes sociales también había sostenido que sus primeras acciones serían realizar auditorías en todas las instituciones para determinar el estado de las mismas e identificar posibles irregularidades. Tampoco habló al respecto.

En temas macros,  no se refirió en particular a la situación de inseguridad, deficiencia en salud, educación o finanzas en que se encuentra el país y su compromiso por solventar problemáticas en estas áreas, pese a que mejorar el ambiente de seguridad pública es precisamente la promesa principal que la población espera que Bukele cumpla, según la encuesta más reciente de LPG Datos.

En dicho sondeo, la población espera que el nuevo presidente materialice sus promesas sobre generar fuentes de empleo, mejorar la educación y la salud; así como construir el aeropuerto en La Unión y el Tren del Pacífico.

Bukele no habló de las pandillas, que son las señaladas de cometer la mayoría de asesinatos diarios en El Salvador. Entre el 1 de enero y el 30 de mayo, 1,333 personas han sido asesinadas en el país, lo que indica un promedio de 8.9 muertes diarias. El nuevo presidente no creyó necesario hablar de esto.

No se refirió tampoco a la crisis fiscal que enfrenta El Salvador, según el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), ni  a su promesa de eliminar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para un sector del país, ni a las pensiones, ni a nada en concreto.

Tampoco aclaró si continuarán o se tomarán medidas por la situación de lluvias en El Salvador o la sismicidad que ha seguido tras el fuerte movimiento de la madrugada del jueves, pese a que las autoridades del gobierno que acaba de terminar reiteraron a la nueva administración la necesidad de retomar los planes en cuanto tomaran posesión. Hasta ayer, se sabía que el país se mantenía con alerta amarilla en 70 municipios y verde en el resto del territorio.

“Hace dos días la tierra tembló de madrugada y no había pasado ni hora y media cuando los salvadoreños ya estaban a saliendo a trabajar… Ningún lugar del mundo hace eso más que este”, fue lo único que dijo al respecto.

Además, el presidente Bukele rompió el protocolo al no enunciar un saludo formal a los ocho jefes de Estado y delegaciones oficiales que estuvieron presentes hoy en la plaza Barrios. Tampoco dispuso de un saludo para el presidente de la Asamblea Legislativa o a los diputados del Congreso salvadoreño. 

"Antes de iniciar quiero hacer una mención especial para unos invitados ilustres que tenemos este día... me refiero a uno y cada uno de los salvadoreños que nos acompañan aquí en esta plaza y los que nos ven a través de los medios de comunicación", dijo en cambio Bukele. 

 
 

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