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A los políticos les falta cultura política: la política no es servirse”

Óscar Santamaría, firmante de los Acuerdos de Paz en 1992, recuerda que 10 años después, el exsecretario de la ONU concluyó que el país tiene profundas desigualdades económicas y sociales, y una incipiente o precaria cultura política.
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El excanciller de la república y quien fue representante en la negociación de los Acuerdos de Paz durante la gestión del exmandatario de ARENA Alfredo Cristiani sostiene que después de la firma se logró avanzar en materia democrática, y si no se ha superado en problemas económicos y sociales es porque “no hemos sido capaces” de deponer actitudes de descalificación y exclusión. Además, cree que los casos de corrupción de exfuncionarios que han salido a luz en el último año son producto de la reforma política que permitieron los Acuerdos de Paz, y ese sentido recuerda un informe del exsecretario de la ONU Kofi Annan, sobre las deficiencias de El Salvador.

¿Qué significó llegar a concretar la firma de los Acuerdos de Paz en 1992?

Creo yo que después de 28 meses y seis días que duró todo este proceso y ante los resultados que se tenían, pues debo decirlo, hasta uno no creía que podía haber llegado a la conclusión, a través de ese consenso, concertación, que se logró con los acuerdos políticos, de una guerra que por 12 años había golpeado y había flagelado al país. Indudablemente, que debo de decirlo, nos sentimos al final satisfechos de la labor cumplida, así lo dijimos en Chapultepec (México). La tarea se había cumplido de poder darle a El Salvador una nueva expectativa de vida y la construcción de una nueva etapa en la que pudiésemos alcanzar objetivos, metas, que toda sociedad civilizada quiere alcanzar, mejorar niveles de convivencia, mejorar niveles de bienestar tanto lo social como económico. Todo eso podía significar el poder estar hablando de que a partir de la firma de estos acuerdos venía la construcción de una nueva forma de vida del país, que es la que ahorita tenemos, y eso sí creo que para todos los que estuvimos jugando este rol, en el caso mío de comisión de gobierno, dijimos que habíamos logrado el objetivo que se nos había impuesto. Se había llenado las expectativas de toda una sociedad que anhelaba ponerle fin a esa página triste y dolorosa y crear el ambiente de una nueva forma de vida.

Sin embargo, después de la firma de los Acuerdos de Paz, se habla que no hubo transición y que los primeros gobiernos de ARENA no lograron poner las bases para lograr ese desarrollo, y como resultado, ahora tenemos una sociedad violenta, con pandillas, poco empleo, a punto de una crisis económica, ¿qué pasó con ese objetivo?

Hay que ver qué significaba el Acuerdo de Paz de El Salvador, de dónde partimos, y sobre qué marco deberíamos de actuar. El marco lo constituyó lo que yo llamo el acuerdo matriz de todo el proceso que fue Ginebra. El acuerdo en Ginebra establecía cuatro objetivos fundamentales: ponerle fin al conflicto armado al más corto plazo posible, impulsar la democratización del país, promover y fomentar el irrestricto respeto a los derechos humanos y la reunificación de la sociedad salvadoreña. Cuatro grandes objetivos, todos en el orden político de poder alcanzar metas y objetivos que no eran fáciles, por supuesto. Cuando alguien quiera analizar lo que significa un periodo de posguerra, primero tiene que ver la otra etapa, de dónde viene, la etapa de la guerra que es destrucción, pérdida de valores, pérdida de principios, que rigen a una sociedad tanto moral, escépticos, religiosos, de llámele usted de convivencia, todo eso estaba roto. Y, por otro lado, destruido el país, si la guerra destruye (...) A nosotros nos consideraban en esa época una sociedad salvaje, así (decían) los que escribían, ‘el salvajismo en El Salvador’ porque había muerte de todo tipo; pues entonces, hay que ver de dónde venimos para poder hablar de tránsito. Yo siempre dije, hemos venido en un tránsito, de la guerra a la paz, de la paz a la democracia, y por supuesto que el siguiente paso es de la paz al desarrollo, ese es el punto donde tenemos que situarnos en un grado de poder llegar a la realización que la sociedad también requiere o demanda, pero eso significa también construir las bases para eso (...) Es cierto que ha habido gobiernos de ARENA y ahora tenemos gobiernos también de izquierda. Me decía a mí alguien: ¿qué ocurrió?, estaba la derecha y está ahora la izquierda y el país se encuentra así, anclado. Pues mira, sabes qué, le digo, que esa pregunta se la deberíamos de hacer a todos los salvadoreños, porque es cierto, se firmó la paz política allá en Chapultepec que puso fin al conflicto armado, pero como dijo el expresidente en su discurso en Chapultepec, hemos firmado la paz los que estábamos en la contienda armada, pero de ahora en adelante, dijo, ‘la construcción de la paz es tarea de todos los salvadoreños, no solo del gobierno, es de todos los sectores, de todos los ciudadanos’, esa fue la frase famosa de él. De ahora en adelante comencemos a construir un nuevo país, un nuevo El Salvador, pero hagámoslo todos, y eso es lo que yo sí creo que ha faltado, que hayamos podido construir en los 25 años que han transcurrido la paz social, firmamos la paz política, pero la paz social no la hemos hecho. Pero, la paz no la hace ningún gobierno diciendo ‘de ahora en adelante va a haber paz social’. Tiene que comenzar por nuestras casas, por nuestros colegios, por nuestros hogares, por nuestros talleres, por nuestras empresas, hablando como tenemos que hablar en una nueva etapa de construcción de paz. Yo siempre pensé que después de la firma de los Acuerdos, las agendas que teníamos nosotros que continuar eran las agendas de cultura de paz. La cultura de paz que atravesara todos los sectores, los estratos de la población, si la cultura de paz atraviesa todos los estratos, sea yo zapatero, sea abogado, sea enfermero, sea motorista, sea agricultor, sea campesino, esa es la cultura de paz que debería haber irradiado hacia todo el país.

Pero, esos procesos tienen que ser encabezados necesariamente por los gobiernos.

Si vamos a encontrar responsables, somos responsables todos, pero más el gobierno talvez.

Usted me puede hablar ahora que anda mal la economía, que anda mal el tema social, que los niveles de crecimiento económico no son los que deberíamos de tener, que significan factores elementales en una sociedad como son el trabajo, la ocupación no existe, que hay una demanda insatisfecha, que hay una migración bárbara, increíble hacia otras partes, todo eso existe, todo eso es real; pero entonces, no hemos sido capaces, y aquí debo decir, todos nosotros de haber depuesto nuestras actitudes. Descalificando al contrario, etiquetando al otro, excluyendo al otro, ese tipo de actitudes y ese tipo de formas de comportarse son las que nos hacen más daño de las que uno se imagina (...) Entonces, sí, cuando hablamos de que pudiera haber habido aspectos que no se resolvieron con Chapultepec, pues sí, si Chapultepec no estaba diseñado para que uno supiera lo que iba a ocurrir 25 años después, no es posible que uno tenga esa capacidad de adivinar todo y poder ser en el tiempo también, como dicen, por ahí, predicador de cosas nefastas que podrían ocurrir en El Salvador, pero sí sé que la parte complicada que aquí teníamos de ser un sistema político excluyente se convirtió en un proceso político incluyente (...) En materia democrática hemos avanzado enormemente, incluso, respetando los resultados electorales, pues todo lo que se dice es que en la época previa a la guerra, lo que tuvimos aquí fueron remedos de democracia, seudodemocracias donde había partidos únicos, donde no había forma de poder admitir al otro porque tenía ideas distintas a las nuestras.

La izquierda les achaca que el país está así porque ARENA privatizó y dolarizó el país...

¿Cuál es el modelo que ellos quieren? Estatizar todas las empresas. Eso se entiende fácilmente. ¿Por qué voy a culpar yo a este que no tiene el modelo que yo quiero? Sencillo, no es mi modelo, y por eso, puede criticar todo lo que puede significar, lo que dábamos nosotros en llamar, en una economía libre de mercado como la nuestra, o en una economía social de mercado como yo le llamo; las cosas son diferentes a lo que es un proyecto de Gobierno revolucionario al estilo Venezuela, Ecuador, al estilo Cuba, eso es lo que quieren ellos, al estilo sandinista, que lo eligieron ya tres veces al presidente actual y no da la pelota a otra gente. Esas son las formas de cómo estos señores del FMLN deberían de entender que no es el proyecto de ellos. La actitud que tomó el FMLN después de la firma de la paz fue radical, si ellos querían llegar al poder desde más antes, no pudieron. Lo que estaban vendiendo era un proyecto estatista basado en principios marxistas-leninistas, si ellos nunca han renunciado a su proyecto histórico, nada más que no lo ha podido ejecutar porque no ven posibilidades de hacerlo, el poder ahora en el país está cómo, dentro de un balance político, puede tener la casa presidencial pero no tiene el congreso.

¿La agenda para lograr un segundo acuerdo, qué temas debería de tener?

Comencemos por lo menos complejo, pero mostremos que si esa mesa se ha instalado es para producir resultados, no para ir al bla bla bla, la retórica, no sé qué, y todo lo que usted ya conoce, toda esa verborrea de que arreglan el mundo, y que lo desarreglan.

¿Qué piensa de casos de expresidentes y funcionarios envueltos en casos de corrupción?

Todo esto que usted está viendo es la gran reforma que se produce como consecuencia de que iniciáramos una etapa democrática. Dijo don Kofi Annan, ex secretario general de Naciones Unidas (quien termina la verificación de los acuerdos), decía en su informe final al Consejo de Seguridad que rendía el informe después de 10 años de haber verificado el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en El Salvador, y en uno de sus párrafos decía: ‘El Salvador es ahora un país nuevo con una gran oportunidad de poder ir hacia la búsqueda de la democracia plena’. Pero tiene déficit El Salvador, y uno de los que son más duros es, decía él, ‘profundas desigualdades económicas y sociales y una incipiente o precaria cultura política’, y eso es lo más lamentable. A los políticos nuestros les falta cultura política, les falta un montón de cosas, y por eso estamos viendo lo que está ocurriendo ahora. Si la política es servirle a la sociedad, no servirse el funcionario del Estado, no, es al contrario, poner al servicio del ciudadano el Estado. Los políticos están ahora en una de las zonas y de los periodos de mayor tragedia, nadie cree en ellos.

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