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“A mí ya me da pena consumir vicio, porque alguien me está mirando”

Utilizar el transporte público para conocer la ciudad de Medellín fue una recomendación que dio la encargada del quiosco de información turística en el Aeropuerto de José María Córdova, ubicado en Rionegro, Colombia. Y es que el sistema integrado de transporte no solo es la forma más fácil y segura de trasladarse en la ciudad, sino que también significó la oportunidad de inclusión de las comunidades más pobres.

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“A mí ya me da pena consumir vicio, porque alguien me está mirando”

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Buses, bus articulado, metro, tranvía y metrocable están integrados de tal forma que pueden conectar con cualquier punto de la ciudad y a costos accesibles.El metrocable está conformado por telecabinas o teleférico que se conducen por medio de pilotes con cables aéreos desde estaciones de transferencia hasta las partes altas de Medellín, donde está la mayor parte de las comunidades más populosas que no contaban con un servicio de transporte eficiente y eran más afectadas por la violencia. Permite a los usuarios viajar en unos 15 minutos a la ciudad, casi el 20 % del tiempo que les tomaba hacerlo en vehículo propio o buses, pues las calles tienen muchas curvas, son estrechas o inclinadas. “Es un sistema absolutamente fundamental para las laderas que tenemos, para las condiciones que tenemos y para integrar a la gente, que ha sido toda la vida excluida y vive en la periferia, para integrarla a su ciudad que es Medellín y que está allá abajo”, dijo Emmanuel Ospina, guía del programa de Seguridad Vial de Antioquia, departamento del que Medellín es la capital.

El metrocable no solo les brinda conectividad, sino que también significó una mejora en la seguridad y en la calidad de vida de las personas. “Lo que pasó en Comuna 1 y en Comuna 2, que es primer metrocable inaugurado en 2004, a la fecha hay una reducción aproximadamente del 70 % a 80 % de violencia. ¿Y cómo se hace eso? Hay discursos que dicen: “A mí ya me da pena consumir vicio, porque alguien me está mirando desde el cielo”, dijo Nicolás Zapata, otro guía de la ciudad.

“Esto era muy tenaz, la guerra y las llamadas fronteras invisibles. Al meter el metrocable metieron más seguridad y eso mejoró mucho en los dos aspectos, tanto la movilidad como la seguridad”, expresó Jacinto Cuesta, usuario del metrocable.

Además de ofrecer una impresionante vista aérea de la ciudad, en el trayecto se puede observar canchas de fútbol en las comunidades y su ambiente, ya que se propició la recuperación de espacios públicos, con la participación directa de los habitantes. “El metro de Medellín propuso utilizar el cable para alimentar el metro en una estación un poco más al norte, en una comuna de muy bajos ingresos que tenía muchos problemas. Y la ciudad no solo hizo el cable, sino también hizo muchas intervenciones urbanas alrededor de él que mejoraron sustancialmente las condiciones de esa comuna nororiental”, comentó Darío Hidalgo, director de Transporte del Instituto de Recursos Mundiales (WRI).

La conectividad sigue en ampliación, incluye un túnel que conecte el aeropuerto de Rionegro, donde arriban muchos extranjeros que podrán hacer turismo usando el transporte público.

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