ANEP denuncia uso del Estado para favorecer poder político

Favoritismo de instituciones permite expansión de grupo ALBA, acusan.
Enlace copiado
Enlace copiado
Para Arnoldo Jiménez, director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), el que el grupo ALBA se haya expandido desde la importación y distribución de combustibles hacia “cerca de 20 industrias” no se explica por su eficiencia. “Hay políticas de Gobierno que benefician a ALBA y perjudican a empresarios privados tradicionales. Hay dumping, créditos regalados, falta de control de la Superintendencia de Competencia, favoritismos por permisos y regulaciones de funcionarios”, asegura.

Para este directivo de la ANEP, se está utilizando el poder político para ganar poder económico, tal y como se hacen en otros países influenciados por el bolivarianismo de Venezuela, como Bolivia y Ecuador.

Además, para Jiménez, hay lavado de dinero. Apunta que Alba Petróleos es una empresa formada por dos expresiones de instituciones estatales, aunque de dos países –PDV Caribe, una subsidiaria de la estatal Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA), y la Asociación Energía para El Salvador (ENEPASA), formada por alcaldías gobernadas por el FMLN–, y que no está sujeta a auditorías de la Corte de Cuentas.

Para la gremial de la empresa privada, los fondos de Alba Petróleos se utilizan “para favorecer campañas electorales o compras de voluntades”.

Sostiene que llama la atención que ENEPASA, formada con un aporte de $1 millón de las alcaldías socias, sea dueña de Alba Petróleos, la que Jiménez asegura que maneja un capital de $545 mill.

Sin embargo, cuando el FMLN pierde una alcaldía, inmediatamente se le devuelve el dinero que invirtió, sin tomar en cuenta que debería ser proporcional a la participación de $545 millones, no a $1 millón.

El modus operandi de ALBA, asegura el directivo, es lograr que las instituciones del Estado se involucren en determinada área, obliguen a bajar los precios (como ocurre con la Ley de Medicamentos) y luego ellos los ofrecen a precios mucho menores, para sacar del mercado a la empresa tradicional.

Sin embargo, posteriormente suben los precios, como ocurrió con el negocio principal: la venta de combustibles. Al principio, en 2006, ofrecían el galón de combustible a $0.30 menos que la competencia.

“Es un mercantilismo de izquierda”, acusa Jiménez.

El esquema se ha repetido también en la prohibición para importar semilla (que favorece a Alba Alimentos) con la ley de usura (que bajó los intereses de las cooperativas, para luego surgir Tu Financiera, con Schafik Hándal a la cabeza) y otras que están en discusión, como las leyes de aguas (para redefinir el uso de suelo y ampliar el terreno de cultivo de Alba Alimentos) y de pesticidas.

“Una cosa es que todos los participantes del mercado jueguen en iguales condiciones. Eso es correcto. Pero ALBA no se expande porque sea más eficiente, sino porque puede darse el lujo de perder dinero y porque tiene amigos que le dan permisos”, asegura el director ejecutivo de ANEP.

Tags:

  • ANEP
  • Arnoldo Jiménez
  • Alba
  • Alba Petróleos
  • José Luis Merino
  • Luz Estrella Rodríguez

Lee también

Comentarios

Newsletter