Al borde del estrés hídrico

El poco aprovechamiento de los 21,604 millones de metros cúbicos de agua al año que tiene El Salvador hace que sea el país con la oferta hídrica más baja en Centroamérica, con solo 3,761 metros cúbicos anuales por habitante.
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Intentos.  Al menos en cinco ocasiones se ha intentado, en las últimas tres décadas, aprobar un marco regulatorio para el agua.

Intentos. Al menos en cinco ocasiones se ha intentado, en las últimas tres décadas, aprobar un marco regulatorio para el agua.

Al borde del estrés hídrico

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Hoy es el Día Mundial del Agua, pero El Salvador tiene poco para celebrar por cuanto su condición hídrica es extrema. De hecho, la cantidad de agua disponible por salvadoreño es de las más bajas en la región centroamericana con 3,761 metros cúbicos anuales, siendo reducida aún más por la baja calidad del agua superficial.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para satisfacer las necesidades básicas se requieren 4,000 metros cúbicos de agua por habitante al año, y un mínimo de 1,700, que es el umbral del denominado estrés hídrico. Nuestro país está a 2,061 metros cúbicos de diferencia.

“No podemos hablar de que estamos en estrés hídrico, pero ciertamente somos el país en Centroamérica con la menor capacidad de ofrecer agua a sus habitantes. El gran problema es la distribución equitativa en el tiempo y el espacio. Lo vimos en julio del año pasado con cinco milímetros de lluvia en oriente y 600 en occidente, y los meses de sequía”, explicó Lina Dolores Pohl, vicetitular del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

Las cifras oficiales indican que el promedio anual de lluvias en el país es de 1,869 milímetros, mientras que la oferta de agua total es de 21,604 millones de metros cúbicos al año. Solo se requiere un 2.8 % para abastecer a la población en un año; pero el 32 % del agua lluvia que cae sobre el territorio se va de paso al océano Pacífico sin sacarle provecho alguno.

Pohl consideró que “es fundamental la reutilización del agua, aprovechar el agua en invierno frente a la escasez en verano, utilizar la carga orgánica del agua en riego, hacer proyectos de energía eléctrica pensando que también pueden ser reservorios de agua”.

Pero ello requiere contar con una ley general de aguas, que lleva un año en análisis por parte de la comisión de medio ambiente de la Asamblea Legislativa. “Todavía no hemos llegado al estrés hídrico. Por eso es urgente una ley general de aguas, porque es lo único que va a ordenar eso, define las prioridades en los usos, define una instancia rectora que no existe y define que los usos deben estar coincidentes con el Plan Nacional Hídrico”, señaló la funcionaria.

Leopoldo Dimas, investigador del Departamento de Estudios Sociales de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), consideró que a la base de la escasez física y la contaminación del agua está un problema de institucionalidad, de falta de políticas, de normativa que respalde dicha política y una estructura organizativa.

A su juicio, ante la amenaza de caer en estrés hídrico es necesaria una ley que ordene el sector y establecer una rectoría.

“Hemos esperado más de 30 años para contar con una ley general de agua; está en discusión la propuesta del Gobierno, pero esta todavía tiene vacíos que si no se superan, no resolverá el problema de acercarnos al estrés hídrico”, afirmó el experto de FUSADES.

Enrique Merlos, coordinador de la Mesa de Agua, recordó ayer que El Salvador tiene la disponibilidad de agua por habitante más baja en Centroamérica, lo que plantea el reto de tener el recurso adecuado para consumo y la realización de actividades productivas.

Tags:

  • Día Mundial del Agua
  • FAO
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