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Al menos 10 ríos se secaron por déficit de lluvia en El Salvador

La tendencia en los últimos seis años es de disminución de caudales en los principales ríos, que llegaron a bajar hasta 90 % en la zona oriental, por las lluvias irregulares.
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El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) tiene reportes de la red de observadores locales de que al menos 10 ríos de la zona oriental del país se han secado, cuando son afluentes que mantienen agua de forma permanente a lo largo del año, especialmente en los meses de la época lluviosa.

"Nos han reportado al menos 10 ríos que se han secado, que para esta época del año siempre tienen agua y en este año no presentan caudal. Con las lluvias que se han registrado en agosto apenas un hilito de agua y ya cesa la lluvia y ya se secan inmediatamente", comentó Roberto Cerón, gerente de Hidrología del MARN.

Según los registros y monitoreo que realizan en los principales ríos, en el año hidrológico mayo de 2017 a abril de 2018, hubo reducciones en los caudales hasta del 74 %. Para julio de este año se presentó un déficit del 90 % en el río Torola, 75 % en el río Goascorán y del 61 % a 64 % en la zona central y costera.

Una reducción similar –de 90 %– en el Torola ocurrió en el año hidrológico 2015-2016. Su caudal es de aproximadamente 40 metros cúbicos de agua por segundo, para julio llegó a 4 metros cúbicos por segundo. "Es prácticamente el caudal que ese río transporta en época seca, cuando estamos en plena época lluviosa", dijo Cerón.


En la zona occidental, para julio, las reducciones en los niveles de los ríos oscilaron entre el 40 % y 45 %. Incluso el río Lempa bajó un 44 %.

Los caudales de los ríos más grandes se alimentan de la lluvia que llega por escorrentía de los afluentes que drenan desde las zonas de recarga y del agua subterránea. "En muchas zonas del departamento de Morazán, San Miguel y La Unión hemos tenido reportes de que estos afluentes se han secado. Y ese impacto que los afluentes se secan, esos ríos pequeños se secan, disminuye el aporte hacia los ríos principales", expresó el especialista.

Aproximadamente el 60 % de la lluvia que cae escurre por la superficie hacia los ríos, dependiendo de las condiciones de las cuencas, un 30 % se infiltra en el suelo y una parte se evapora en el trayecto o la absorben los árboles.

Sin embargo, en los últimos seis años, las lluvias irregulares no permiten la infiltración adecuada del agua, ya que se caracterizan por ser precipitaciones bastante intensas en corto tiempo. "Debido a que la lluvia cae con mucha intensidad, el suelo no tiene capacidad para absorber esa lluvia de forma adecuada. No es lo mismo que caigan 40 milímetros de lluvia en una hora, que caigan esos 40 milímetros en seis horas o más, porque el suelo tiene suficiente tiempo para infiltrar esa cantidad de lluvia", explicó.

Aunque septiembre es típicamente el mes con mayor aporte para los caudales, la perspectiva hidrológica que se tiene es que las lluvias estén 45 % abajo del promedio.

El director de Protección Civil, Jorge Meléndez, dijo esta semana que las sequías de los años anteriores y la de este año incidieron en la reducción de los ríos y mantos freáticos. "Hay municipios como Uluazapa y San Alejo donde los ríos desaparecieron y los pozos han tenido que profundizarlos para poder encontrar agua", expresó.

De ahí que esperan aprobar la próxima semana el plan de respuesta y prevención por la sequía en la Comisión Nacional de Protección Civil.

La disminución de las precipitaciones en este año y lo irregular de las lluvias en los últimos seis años también inciden en la disminución del agua subterránea, que significa un menor almacenamiento del líquido. La zona acuífera de San Miguel tuvo una reducción de 3.8 metros en el periodo de 2014 a 2018. Eso afecta a las comunidades que tienen pozos artesanales.

"¿Qué pasa cuando el agua subterránea disminuye 4 metros? El pozo se les queda seco, porque el nivel de agua subterránea está más bajo que lo que ellos han excavado el pozo. Entonces, en ese sentido sí afecta a las comunidades que tienen pozos que captan los acuíferos más superficialmente", dijo Cerón.

En la zona acuífera de San Francisco Javier y San Agustín, en Usulután, la reducción ha sido de 4 metros en cuatro años. "¿Y qué es lo preocupante de esta zona? Es que a pesar de que se registren algunas lluvias los niveles de agua no se recuperan. La tendencia es siempre al descenso", afirmó.

Y en la zona acuífera del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), que es Nejapa, la reducción del agua subterránea es de 3 metros.

Estas reducciones de caudales que se registran en la época lluviosa se podrían agravar en la próxima época seca, ya que muchos ríos se secan, otros reducen su caudal y los niveles de agua subterránea están más profundos.

El déficit de los caudales también afecta a los embalses y es posible que la de Guajoyo se quede un metro abajo del nivel máximo de operación y el Cerrón Grande llegue a su cota hasta el final de la estación lluviosa. La medida que se tomaría es que ambas presas almacenen toda el agua posible para la generación de energía hidroeléctrica en la época seca.

El MARN calcula que se necesitarían al menos cuatro ciclos de lluvia en los niveles normales, con distribución en todo el país, para que se puedan recuperar los niveles. "Esas tormentas que caen en horas de la tarde y que incluso en algunos días amanece lloviendo, esas son las mejores lluvias para la recarga hídrica; porque permite al suelo infiltrar mayor cantidad de agua", comentó Cerón.

Al profundizarse el nivel de agua subterránea, los "ojos de agua" y los nacimientos de los manantiales se secan; pero estos podrían recuperarse con periodos consecutivos de lluvias normales y si se mantiene la vegetación de la zona.

De ahí que el agua sería un componente principal del Plan Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes del MARN, cuyo objetivo sería reforestar las áreas que aportan mayor cantidad de agua al país, estas zonas de recarga hídrica que son la cordillera del Bálsamo y el volcán de San Salvador.

"Recordemos que son suelos más jóvenes, son suelos sueltos en donde ese tipo de suelo permite una adecuada infiltración. En realidad en todo el país hay infiltración, pero en algunas zonas es menos", dijo.

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