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Antiguo Cuscatlán dio una emotiva despedida a La Ceiba del Parque Central

Desde hace algunos días, la administración municipal señaló que La Ceiba representa un peligro para la ciudadanía, por lo que será sustituida por otro árbol de la misma clase.

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Este 25 de mayo, en horas de la noche, residentes del municipio de Antiguo Cuscatlán, en La Libertad, y visitantes de otras zonas del país, se dieron cita en el Parque Central de dicha localidad para ser testigos del homenaje de despedida a La Ceiba de ese parque, uno de los elementos más representativos del municipio.

La fiesta estuvo amenizada por danza folclórica, música y muchos asistentes quienes llegaron para despedir al frondoso y majestuoso árbol que durante muchos años fue un ícono de Antiguo Cuscatlán, pero que será sustituido en los próximos días.

El pasado 21 de mayo, la Alcaldía Municipal de Antiguo Cuscatlán señaló que la legendaria ceiba, ubicada en el corazón del parque central de la localidad, representa un peligro inminente para los habitantes del municipio, debido al daño subterráneo de sus raíces principales, por lo que sería sustituida por otro árbol de la misma especie.

El antiguo árbol está plantado en el parque central, justo frente a la parroquia de los Santos Niños Inocentes de la localidad. Todas las celebraciones se realizan al pie de la ceiba. Uno de los momentos del año en que el árbol cobra mayor protagonismo es la Navidad, cuando la municipalidad lo decora con pantallas de colores y cientos de luces. Al pie del mismo, se coloca también un enorme nacimiento que, cada diciembre, salvadoreños de la localidad y de otros lugares llegan para admirarlo.

Según Carlos Chávez, periodista e historiador salvadoreño, “la ceiba de Antiguo Cuscatlán también pasará a la historia, inmortalizada en el escudo que el municipio tiene desde 1981”. “Debajo de sus muñones y retoños desfilaron cientos de pericos, cortadores de café, recién casados, cortejos fúnebres como el de Walter Deininger, sacerdotes como monseñor Óscar Arnulfo Romero —quien ofició los festejos patronales de 1977—, tanquetas militares durante la ofensiva guerrillera de 1989 y, sobre todo, estudiantes que con bolsón a espaldas, al igual que en la época precolombina, levantaron su mirada para contemplar esta sobrecogedora conexión entre el suelo y el cielo”, señaló en una publicación para este rotativo.

 

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