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Árbol de tempisque, un patrimonio que cae en el olvido

Es un árbol centenario que mide aproximadamente 20 metros de altura y es un símbolo de la ciudad de San Vicente.
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Centenario. Según historiadores, el árbol de tempisque de la ciudad de San Vicente tiene más de 400 años de antigüedad.

Centenario. Según historiadores, el árbol de tempisque de la ciudad de San Vicente tiene más de 400 años de antigüedad.

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El centenario árbol de tempisque situado en la 3.ª calle oriente y avenida Cayetano Molina Quiroz, de la ciudad de San Vicente, y bajo cuya sombra fue fundada la ciudad, se encuentra en el olvido. El árbol fue declarado por la Asamblea Legislativa patrimonio histórico nacional en 1984. Hace años se construyó a su alrededor una pequeña plaza con el propósito de preservarlo, pero es poco el cuidado que se le da.

Actualmente un sector de la plaza del tempisque es usado por indigentes como baño público y depósito de basura.

Según la historia, bajo este tempisque se asentaron las primeras 50 familias de españoles que fueron desalojadas de San Cayetano Istepeque, Tepetitán, Santo Domingo, Apastepeque y Tecoluca en el siglo XVII para fundar la ciudad de San Vicente.

Para algunos vicentinos, esta plaza está olvidada no solo por la Secretaría de Cultura, institución a la que correspondería su cuidado, proyección y mantenimiento por ser un “monumento vivo”, sino también por las autoridades locales, que también lo promueven dentro de la oferta turística del municipio.

“Es la realidad, vemos la placita que le hicieron y no dice nada, hay que entrar para saber de qué trata, está en malas condiciones (el árbol), no se le da el cuidado y mantenimiento que debe, es un árbol que a su edad requiere de atenciones especiales. Lo tienen olvidado”, expresó Catalino Ernestino Fuentes, de 65 años, habitante de San Vicente.

Recordó que hace algún tiempo una universidad privada pintó las gradas y los barandales de la plaza del tempisque, algo “sencillo” que se aprecia, dijo, pero que consideró deberían hacerlo las instituciones responsables de preservarlo, y no exclusivamente con obras estéticas, sino también de protección.

“Yo me imagino una plaza con color, que denote cultura, historia, tradición, nuestra realidad, viva como su árbol; pero eso pasa porque quienes están al frente de las instituciones lo retomen como parte de su agenda. Este monumento es solo uno de los arrinconados. Estoy seguro de que hay más”, comentó el vicentino.

A pesar de que la plaza del tempisque luce sucia y olvidada, algunas personas todavía llegan al lugar a descansar y a disfrutar de la frescura que brinda el árbol.

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