Arresto de narcos revela paso de droga por caseríos Metapán

Autoridades reconocen el contrabando y tráfico de droga en la zona fronteriza con Guatemala. El cantón Mal Paso, donde vivían los arrestados con 160 kilos de coca, es uno de esos puntos ciegos.
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La calle que conecta los caseríos del cantón Mal Paso, en Metapán (Santa Ana), luce casi nueva. El balastro que recubre la vía resalta entre los amarillentos cerros llenos de zacate marchito. Esa vía, que se desprende a la izquierda de la carretera que va al control fronterizo con Guatemala, permite cruzar a bordo de un carro, sin ningún tipo de control oficial, el río Anguiatú, la frontera natural con ese país.

Dos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que con frecuencia hacen guardia bajo un improvisado puesto de control a la entrada de esa vía, a 3 kilómetros del paso migratorio entre Guatemala y El Salvador, dicen que esos caseríos son un punto ciego por donde pasa droga y contrabando. Ellos y sus compañeros han identificado por lo menos cinco puntos por donde se puede cruzar hacia el vecino país evadiendo el control migratorio, y dos de esos puntos, incluso, a bordo de un vehículo.

“Esa es una zona tranquila, allá adentro no hay ni asaltos, ni pleitos familiares, ni homicidios. Tampoco va a escuchar algo sobre pandillas. Nosotros tenemos bastante tiempo que no vamos a patrullar en ese lugar”, dice uno de los agentes.

El balastro fue colocado por la Alcaldía Municipal de Metapán, según confirmaron los residentes de la zona. Además, en febrero pasado llegó Juan Umaña Samayoa, alcalde municipal, a inaugurar el pavimentado del caserío El Despoblado, siempre del cantón Mal Paso, fronterizo con Guatemala.

Umaña, consultado por LA PRENSA GRÁFICA, reconoce que la zona es utilizada por redes de contrabando. “Esos negocios de droga son peligrosos y no cualquiera conoce cómo hace esa gente. Lo descarado ha sido el trasiego de cigarrillos por esa zona. Descarado del todo. Esa gente la capacitan para que hagan ese negocio, porque no tiene uno ningún conocimiento. Aunque usted sabe que esa gente no amaga, con solo que sepan que uno sabe lo que andan haciendo le dan en la madre”, dice el alcalde, pero insiste en no saber sobre paso de droga por la zona.

El alcalde le resta importancia a la intervención de la calle que sirve para el paso de cocaína a Guatemala, según lo revelan las investigaciones de las autoridades antinarcóticos. “En Metapán, las calles son para andar en un BMW, porque sale más barato hacer un buen trabajo y no como hace FOVIAL que a los 30 días ya no sirven. Cubrimos el municipio en su totalidad, pero cada regidor tiene su zona”, responde el hombre que ha aparecido más de una vez en la palestra por su amistad y los negocios en común que tuvo con José Adán Salazar, alias “Chepe Diablo”, designado como capo del narcotráfico por Estados Unidos.

El único control es la revisión superficial que los dos agentes hacen de los vehículos “desconocidos” que se desvían por esa calle. “A los que vemos por primera vez los revisamos, pero al notar que pasan seguido ya no. Es molesto para la gente que les digamos a cada rato que se bajen”, dice el otro agente. Además, no es el único acceso a esos caseríos del cantón Mal Paso, a unos 100 metros antes de llegar a este punto, hay otro acceso, más rústico; pero que también se puede ingresar en vehículo a las viviendas.

El primero de esos caseríos está a 5 kilómetros de la entrada que cuidan los agentes. Se trata del Valle de los Quijada, formado por unas 150 viviendas, la mayoría construidas de lámina y bajareque, enclavadas en la parte baja de tres cerros. Desde allí, Jutiapa, Guatemala, está a tiro de piedra.

Sin embargo, la primera casa que recibe a los visitantes contrasta con ese paisaje rural: es de dos plantas, con estilo americano, y está rodeada por un muro de unos tres metros con acabados de lujo que solo permiten ver el techo de dos aguas construido con un material que simula ser teja, y algunos ventanales en forma de arco. La fachada de esa vivienda está equipada con tres cámaras de video: dos apuntan a la calzada y la tercera hacia el frente, donde el pasado viernes una docena de albañiles construía un muro de piedra que rodea un terreno del tamaño de una cancha de baloncesto. Más adentro del caserío, como a unos 200 metros, otras cuatro viviendas comparten las mismas características de construcción.

Son las cinco propiedades que agentes de la División Antinarcóticos (DAN) de la PNC allanaron el pasado 12 de marzo, después de que un día antes detuvieron a Élmer Renán López Quijada y Josué Eliseo Quijada Martínez en un retén policial ubicado en el sector conocido como El Poliedro, en el municipio de Colón, La Libertad, cuando viajaban en un pick up con 160 kilos de cocaína. Una informante le dijo a la policía que el pasado sábado 11 de marzo, entre las 8 y 9 de la noche, ingresaría al país un cargamento de cocaína por la playa El Cuco, San Miguel. Luego, el alijo sería distribuido en tres pick up y trasladado hasta Guatemala por un punto ciego de la zona rural de Metapán. Uno de esos vehículos, según el reporte, sería conducido por Milton Quijada García; el segundo, por Alexánder García Jordan; y en el tercero viajaría Élmer Renán López Quijada y José Eliseo Quijada Martínez. La PNC solo logró ubicar y detener a esta última pareja.

Vecinos aseguraron que los otros dos señalados y sus núcleos familiares abandonaron el caserío el mismo día en que se conoció sobre la captura de López Quijada y Quijada Martínez: “Se fueron para Guatemala”, le dijo un hombre a los investigadores.

Una semana después de ese allanamiento, los vecinos siguen repitiendo lo mismo: “Se fueron para el otro lado y no han regresado. Tienen casas y familia allá”, dice una pareja de agricultores que toma un descanso frente a una de las viviendas intervenidas, la cual aún conserva en la chapa principal un sello amarillo con el emblema de División Antinarcóticos.
 

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