Arte efímero al ritmo de las mareas

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Trabajo en equipo. Para poder desarrollar cada una de las figuras, los alumnos tuvieron que formar grupos de 10. Por esta razón fue necesario que pudieran trabajar en equipo.

Trabajo en equipo. Para poder desarrollar cada una de las figuras, los alumnos tuvieron que formar grupos de 10. Por esta razón fue necesario que pudieran trabajar en equipo.

Arte efímero al ritmo de las mareas

Arte efímero al ritmo de las mareas

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<p> Desde principios de agosto, Grupo TEA desarrolló el proyecto “Land Art 2012” en diferentes puntos del país. Uno de esos lugares fue el estero de Jaltepeque, en La Paz, donde 40 niños crearon cuatro obras de arena.</p><p>La marea empezó a bajar. El momento se acercaba. Eran las 7 de la mañana del sábado 18 de agosto en el estero de Jaltepeque, en el departamento de La Paz. El artista Salvador Llort esperaba, en un banco de arena, a los 40 niños del Centro Escolar San Rafael Tasajera para poder desarrollar el proyecto “Con el ritmo de las mareas”. Se trató de una de las intervenciones que realiza Grupo TEA desde principios de agosto en diferentes puntos del territorio nacional.</p><p> La marea siguió bajando. Llort preparó el equipo: cubetas y palas, principalmente. El material para la creación de cuatro figuras estaba disponible por doquier. Desde la arena de playa, hasta las conchas, hojas, piedras y trozos de madera, todo fue utilizado ese día.</p><p>La lancha que transportaba al primer grupo de niños se acercaba. Antes de que llegaran, Llort decidió crear un ambiente acorde al momento. Entonces, encendió el equipo de sonido desde cuyos parlantes se escucharon piezas de Beethoven hasta Mozart y otros compositores. La música clásica se fusionó con el sonido lejano de las olas, el viento y las aves, y solo fue interrumpido por un “buenos días” que pronunciaron los niños y niñas, de ocho y 13 años, que arribaron al lugar.</p><p> El segundo grupo no tardó en llegar y todos estaban listos para empezar. Llort trazó en la arena con una vara, basado en dibujos de su autoría, las primeras líneas que sirvieron de guías para las creaciones de los infantes. Estos últimos tuvieron que poner toda su creatividad, y hasta improvisar, para darle vida a las obras.</p><p> Primero, en grupos de 10, acarreraron arena y le dieron forma; luego, recolectaron conchas, flores y otros elementos para desarrollar los detalles. Las figuras plasmadas fueron: un hombre, un lagarto, una tortuga y una garza. “Elegimos figuras con las cuales los niños tuvieran cierta vivencia”, explicó el artista y coordinador del proyecto mientras los niños continuaban trabajando. Agregó: “El ser humano también se encuentra presente porque está relacionado con la fauna”.</p><p> De acuerdo con Llort, el desarrollo de una conciencia ecológica y el fomento a la creatividad no fueron los únicos propósitos del proyecto. “Los artistas tenemos que cooperar pensando no solo en el arte, sino en aportar nuestro tiempo para la comunidad. En este caso se trata de niños procedentes de una escuela un poco abandonada, pero ellos están motivados y alegres”.</p><p> Y así fue. Tan motivados e inspirados estaban que apenas pasadas las 9 de la mañana ya habían terminado las obras. Pero ese no era el final. El Land Art se caracteriza por ser efímero, según explicó Llort. Por ello, niños, padres de familia y hasta el artista tuvieron que esperar la llegada de la marea alta, para que se llevara cada una de las figuras.</p><p> “La idea es que al terminar el proyecto la marea vuelva a integrar los elementos como en su origen”, expresó Llort, no sin antes dejar que cada niño, en el tiempo que restaba, realizara la figura que quisiera en la arena. Más pequeñas que las primeras, los infantes crearon desde corazones y flores, hasta lanchas, peces y volcanes. Y es que, según Johanna Rodríguez y Mariela Carmona, esta era la primera vez que se les enseñaba a crear obras con arena. “Nadie había venido antes a hacer este tipo de proyectos”, agregaron.</p><p> La marea empezó a subir. El final de la actividad se acercaba. El reloj ya marcaba las 12 del mediodía. A medida pasaba el tiempo el agua se acercaba a las figuras. Algunos niños observaban atentos, otros disfrutaban del mar para luego observar de reojo las obras.</p><p> Primero el humano quedó hundido casi por completo, seguido del lagarto que caía a pedazos. La garza mientras tanto, al estar más alejada de la orilla, fue la última a la que le llegó el agua, pero no la última en desaparecer, ya que el caparazón de la tortuga era el más alto y macizo. Aún así, al final todo se desvaneció con el agua.</p><p> Por este motivo el proyecto se denominó “Con el ritmo de las olas”, dijo Llort, quien observaba en ese instante los restos ya irreconocibles de la tortuga. “Todo se reintegra. Modificamos el paisaje, sin alterar los elementos naturales, y ahora el paisaje vuelve a ser el de antes”, declaró.</p><p> Pero esta actividad no fue la única que formó parte del proyecto “Land Art 2012”, ideado por Grupo TEA, en alianza con la Secretaría de Cultura de la Presidencia (SECULTURA) y el Museo de Arte de El Salvador (MARTE), como parte de su IX Festival Escultura es Cultura que se llevará a cabo en noviembre. Diferentes artistas, además de Llort, realizaron cada fin de semana, desde principios de agosto, diferentes instalaciones de Land Art.</p>

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