Asesinan a periodista de LPG Karla Turcios

Karla Turcios, coordinadora multimedia de El Economista, del Grupo LPG, fue asesinada el sábado por la tarde. El cuerpo fue ubicado en Santa Rosa Guachipilín, Santa Ana. Su esposo denunció este domingo que había desaparecido desde el sábado por la mañana. Él reconoció el cadáver. Las autoridades han prometido que utilizarán todos los recursos para esclarecer el caso.
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Karla Turcios, periodista de la revista El Economista, parte del Grupo LPG, fue asesinada el sábado 14 de abril por la tarde. Su desaparición fue reportada por sus familiares ayer por la madrugada y horas después, su esposo, Mario Huezo, reconoció el cadáver de la comunicadora en las instalaciones del Instituto de Medicina Legal en Santa Ana.

El cuerpo fue ubicado el sábado a las 4 de la tarde a la orilla de la carretera Longitudinal del Norte, en el cantón Palo Galán, municipio de Santa Rosa Guachipilín (Santa Ana). Se trata de un tramo de calle solitario, por el que rara vez cruza un vehículo. La Policía Nacional Civil (PNC) informó que el cadáver tenía dos bolsas en la cabeza y varios golpes en el cuerpo, incluyendo uno en la boca. Tenía un trauma en el cuello, por lo que concluyó que murió estrangulada.

“Quiero expresar nuestra condena por el asesinato... No hay todavía un indicio que apunte a que se trate de un ataque por su condición como periodista”.
Howard Cotto, director de la PNC

Siguiendo el protocolo de feminicidio, a Karla le protegieron las manos para determinar si pudo defenderse y si el ADN de sus agresores quedó, por ejemplo, en sus uñas. La Fiscalía General de la República había reportado el sábado el asesinato de una mujer por estrangulamiento. Sin embargo, ese día no pudieron identificarla.

Mario Huezo, su esposo, llegó el domingo un poco antes de las 9 de la mañana para poner la denuncia de su desaparición en la delegación Centro de la PNC, ubicada en la colonia Montserrat (el sábado por la noche, Huezo llamó al 911 para denunciar la desaparición, pero le pidieron esperar 72 horas).

En esa sede recibieron instrucciones de que lo enviaran hasta la División Central de Investigaciones (DCI), pues su caso sería llevado por la Unidad Especial de Búsqueda de Desaparecidos.

Huezo y el padre de Karla arribaron al sitio a las 11 de la mañana. Allí les tomaron la denuncia y los entrevistaron. También les mostraron una fotografía del cuerpo que había sido ubicado en Santa Rosa Guachipilín, que coincidía con la descripción física de la periodista. Su esposo confirmó que se trataba de ella, al reconocer su ropa y una cicatriz. Ahora el caso será llevado por la Unidad de Delitos Especiales de la PNC, que se encarga comúnmente de investigar los homicidios de policías, funcionarios y extranjeros.

Escena del crimen. Este es el lugar donde fue encontrado el cuerpo de Karla Turcios: desvío al caserío Cacahuito, cantón Palo Galán, en Santa Rosa Guachipilín.

Después del reconocimiento del cuerpo de Karla, que ocurrió ayer a las 4 de la tarde, su esposo fue llevado hacia la sede de la Fiscalía General de la República en Santa Ana, donde rindió una nueva entrevista con vistas a delimitar líneas de investigación.

Graciela Sagastú, fiscal de la Unidad Especializada de Delitos Contra la Mujer en Occidente, afirmó que todavía se encuentran en una fase bastante incipiente de la investigación, pues esta no podía empezar de manera formal sino hasta que se cumpliera el trámite de la identificación del cuerpo.

“Siempre fue una persona dispuesta a trabajar en equipo. Hablar de Karla es hacerlo de una persona que siempre daba una milla extra. Es un impacto grande”.
Alfredo Hernández, gerente editorial El Economista

Dijo, sin embargo, que cuentan con por lo menos tres líneas de investigación, que no quiso especificar. Ayer por la tarde, Howard Cotto, director de la PNC, realizó una conferencia de prensa sobre el caso. Aseguró que había recibido por parte del presidente de la república, Salvador Sánchez Cerén, instrucciones para que se “agoten todos los medios posibles a fin de que se resuelva y esclarezca el asesinato”.

“Quiero expresar nuestra condena por el asesinato... No hay todavía un indicio que apunte a que se trate de un ataque por su condición como periodista", dijo el funcionario policial.

El director de la PNC sostuvo que en la vivienda de Turcios no había signos de violencia, por lo que, dijo, no se trata de una privación de libertad.

Miembros de la Fiscalía General de la República y de la PNC llegaron ayer por la tarde al hogar de la periodista para hacer una inspección. También, dijo Howard Cotto, se estaba en la búsqueda de posibles testigos que hubieran presenciado los hechos.

La búsqueda de Karla

El esposo de Karla Turcios, Mario Huezo, aseguró que el sábado al mediodía salió con el hijo de ambos a hacer mandados y dejó a Karla todavía con ropa de dormir. Estaba cansada y aún tenía sueño. El día anterior había trabajado hasta tarde. Se tardaron aproximadamente una hora y media en regresar. Ya no la encontraron en el sitio.

Inspección. Funcionarios de la Fiscalía General de la República ingresan a la casa de Karla Turcios para la realización de inspecciones que abonen al proceso.

“Yo pensé: qué raro que no está, quizá la llamaron y salió de emergencia”, dijo Huezo. Él le escribió y le llamó, pero no obtuvo respuesta. En la vivienda encontraron la ropa de dormir de Turcios y, según detalló Huezo, había indicios de que tomó un baño. En la misma casa reside el papá de la periodista. A las 8 de la noche encontraron una nota, en la que de forma manuscrita habían estampado las palabras: “Adiós a su hija, Lic. P-RRO”.

Según Cotto, la carta dejada en la casa de la periodista no tiene señales de haber sido escrita por miembros de pandillas, pero no se descarta la participación de estas estructuras en el crimen.

Huezo contó que su suegro tuvo problemas con un hombre que ofrecía plazas en la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Él le entregó los currículum de Turcios y Huezo, y días después se dieron cuenta de que el hombre era un estafador. Este es el único problema con alguna persona que los familiares de la periodista narraron a las autoridades.

En LA PRENSA GRÁFICA, Karla Turcios será recordada como una profesional entregada a su trabajo y como una amiga jovial, de sonrisa fácil y constante buen humor. Ingresó a la familia de la revista El Economista en abril de 2013. Fungía como coordinadora web de esa publicación.

“Siempre fue una persona dispuesta a trabajar en equipo. Hablar de Karla Turcios es hacerlo de una persona que siempre daba una milla extra. Es un impacto grande para todos. Ella era reservada con su vida privada. Nunca nos dijo que tuviera algún problema”, comentó Alfredo Hernández, gerente editorial de El Economista. Karla había recibido de parte de la dirección editorial de LA PRENSA GRÁFICA un reconocimiento como periodista del año en 2016.

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