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Así malgastó Saca el dinero del Estado

Contratos fantasmas, dinero para sus empresas, transferencias para el partido ARENA y sobresueldos   son algunas de las cosas en las que Saca, según confesó ayer, usó los $301 millones  que saqueó del Estado.
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Antonio Saca, el primer expresidente confeso por corrupción. AP/Salvador Melendez

Antonio Saca, el primer expresidente confeso por corrupción. AP/Salvador Melendez

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Antonio Saca, el primer expresidente confeso por corrupción, relató ayer cómo  desvió fondos públicos, de qué manera se favoreció personalmente y cómo  favoreció a terceros con ese dinero. En su confesión ante el tribunal Segundo de Sentencia, describió  el mecanismo que le permitió  apropiarse de $301 millones de las arcas públicas: el uso de 16 cuentas en bancos privados, que no fueron autorizadas por la Dirección de Tesorería; una Corte de Cuentas cómplice y complaciente; y un partido político que se sirvió del dinero público para el pago de campaña proselitista.

Saca confesó que le transfirió $400,000 en un principio al partido ARENA, en el que militaba y el cual presidía, y que luego entregó varios millones de fondos públicos.  No precisó cuánto le transfirió a ese partido, pese a que la Fiscalía ha dicho que son $7.6 millones. Parte del dinero, según la confesión brindada ayer por Élmer Charlaix, otro de los procesados, sirvió para pagar la campaña para los candidatos a alcaldes y diputados de ARENA para el período 2006-2009. El partido de oposición se pronunció ayer para desmarcarse a través de un tuit: “Durante el período 2004-2009, Antonio Saca fue presidente de la república y de ARENA simultáneamente. Registros contables de esa época desaparecieron en el partido y hemos colaborado en lo pertinente con la FGR”.

El exmandatario también confesó que pactó con cuatro agencias de publicidad que sirvieron para triangular dinero hacia sus empresas de comunicación. Las agencias de publicidad aceptaban recibir el dinero de la partida secreta, se quedaban con el 20 % y el otro 80 % lo mandaban a las radios de Saca.

“Lo que hice fue reunirme con cada uno de los representantes de las agencias de publicidad para pedirles que aumentaran la frecuencia de la pauta privada de la Presidencia, ofreciéndoles contratarlos sin ningún tipo de licitación y hacerles los pagos de manera expedita”, detalló Saca.

Respecto de esta negociación, el exfuncionario dijo que nadie contradijo la propuesta porque “todos querían quedar bien con el presidente”. Cada empresa de publicidad recibía $100,000 mensualmente para destinar $80,000 a las empresas del expresidente.

Y la pauta de publicidad en las radios del exmandatario tenían un agravante: “Era un precio sumamente alto en comparación con el precio normal de la pauta publicitaria y sin que hubiera un contrato de licitación a favor de las empresas de publicidad”.

Una de las agencias , según Saca, cobraba el dinero y no prestaba el servicio, es decir, sirvió de fachada para la sustracción del dinero. Según el expresidente, “eran pagos sobre trabajos inexistentes”.

Saca no tuvo problema en reconocer que además de enviar dinero público a sus empresas, también cobraba en estas últimas. Reconoció que siendo presidente del país, cobró salarios en el Grupo Radial SAMIX, y que incluso pidió un aumento salarial como parte de los ingresos extra que conseguía con la partida secreta.

También admitió que le pagó $10,000 mensuales a su esposa, Ana Ligia Mixco Sol de Saca, pese a estar contratada ad honorem, y que ese dinero salió de la cuenta de gastos reservados de la Presidencia. Y no fue el único beneficio que recibió la ex primera dama con fondos públicos, porque también le pagaron una tarjeta de crédito con la partida secreta.

El expresidente dijo que una parte del dinero sustraído lo usó para el pago de sobresueldos a los funcionarios de su gabinete. Estos iban desde los $5,000 hasta los $10,000 mensuales, y  nadie los declaraba ante Hacienda.  

 Otra de las cosas que contó  es que le pagó $10,000 mensuales a Jorge Hernández cuando este conducía un programa de entrevistas para tener abundante y favorable cobertura noticiosa en la cadena de televisión en la que Hernández presentaba.
Su excusa

Saca intentó justificar sus actos con la frase “Así se ha manejado siempre”. En diferentes momentos hizo alusión a que sus antecesores también manejaron una partida secreta; de hecho, describió al fallecido expresidente Francisco Flores como un tutor en el uso de los gastos reservados. Aseguró que al inicio de su gobierno, se reunieron en privado y que fue él quien le informó que era necesario “contar con fondos para cumplir con compromisos de carácter político”.

 La Fiscalía trató de detener la confesión de Saca porque se salió de lo pactado en una confesión extrajudicial tomada en el penal de Mariona; sin embargo, el juez le permitió continuar a su manera (ver nota secundaria).

Saca también contó que la Corte de Cuentas de la República (CCR) no auditó el uso de los fondos, sino que hacía una revisión superficial de los gastos. Y para cerrar su confesión, aceptó que cometió los delitos de peculado y lavado de dinero de manera dolosa, es decir, siempre supo que todo lo que hacía era ilegal.

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