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Aumentan las muertes naturales en penales

Las muertes aumentaron un 53 % entre 2016 –el año de arranque de las medidas extraordinarias– y 2017. PDDH sostiene que tuberculosis es uno de los principales problemas no atendidos.
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La muerte de Raúl Ernesto Berríos estuvo a punto de ser catalogada como muerte violenta por el médico del centro penal de Ciudad Barrios, en San Miguel. El médico creyó inicialmente que el recluso había sido estrangulado. Pero no fue así. Berríos se encontraba en la celda para los reos diagnosticados con tuberculosis, según un reporte que elaboró el director de ese penal. El 6 de agosto de 2017, en la noche, sus compañeros pidieron ayuda a un custodio del penal porque Berríos estaba agonizando. Dos de los reclusos lo cargaron para llevarlo a la clínica, pero el estado de salud del reo era crítico. Cuando llegó a la clínica ya estaba muerto, según el documento.

El reporte de Centros Penales al que tuvo acceso LA PRENSA GRÁFICA no detalla qué le hizo pensar al médico que Berríos había sido estrangulado. Fue el Instituto de Medicina Legal (IML) que concluyó que la causa de la muerte fue una tuberculosis pulmonar.

El caso de Berríos es parte de las 146 muertes naturales que ocurrieron en los penales del país en 2017, de acuerdo con una solicitud de información que hizo LA PRENSA GRÁFICA a la Dirección General de Centros Penales (DGCP). En ese año la cifra de muertes aumentó en comparación con los dos años anteriores.

En 2015 hubo 59 muertes naturales, mientras que en 2016 la DGCP registró 69 casos. Pero entre 2016 y 2017 las muertes naturales aumentaron un 53 %.

Justo desde abril de 2016, los penales de Zacatecoluca, Ciudad Barrios, Izalco, Chalatenango, Quezaltepeque y San Francisco Gotera se encuentran bajo medidas extraordinarias, las que fueron prorrogadas recientemente por la Asamblea. Estas medidas son para que los reos no salgan por mucho tiempo de las celdas. Solo reciben una hora de sol una vez a la semana. Tampoco sus familiares y abogados pueden visitarlos. El Gobierno defiende estas acciones como su herramienta insigne para reducir la violencia.

El hacinamiento que hay en los penales actualmente es del 225 %, lo que equivale a juntos hasta 400 reos en celdas con capacidad para 100 personas. La aglomeración provoca el aumento de muertes y el contagio de enfermedades como la tuberculosis, señala Carlos Rodríguez, procurador adjunto de Derechos Humanos.

Tuberculosis

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) investigó el caso de Manuel Antonio Sánchez a raíz de que un medio publicó “una peste extraña ha llegado a Ciudad Barrios”. El 6 de noviembre de 2017, Sánchez llegó en estado crítico al Hospital Óscar Arnulfo Romero, en San Miguel. Murió al día siguiente por tuberculosis, desnutrición y piodermitis, según documento de la DGCP, que agrega que en dos ocasiones lo llevaron a recibir tratamiento al hospital.

Según datos de la PDDH, hay 1,272 reos que padecen de tuberculosis. Rodríguez dice que es necesario investigar a fondo las causas de una muerte natural, porque en muchos casos hay negligencia por parte de los médicos de penales. Él asegura que ha sido testigo de que en algunos casos no llevan el control de los reos que están enfermos, y tampoco detallan el tratamiento que los reclusos reciben.

“Desde un lenguaje jurídico las muertes naturales son las que refieren que no hay responsabilidad de ninguna persona. Pudo haber negligencia u omisión. La persona murió de tuberculosis fue una muerte natural, pero depende. Hay que revisar si recibió el tratamiento, cuántas veces fue llevado a pasar consulta, etcétera”, explica Rodríguez.

El procurador adjunto, además, sostiene que la tuberculosis ha empeorado a los pacientes que padecen de otras enfermedades. Eso, a su criterio, aumentó las muertes el año pasado.

“La DGCP no quiere decir que han muerto de tuberculosis porque seguramente ellos (reos) ya tenían otro tipo de enfermedades. Han estado intentando jugar con números para decir “este paciente tenía insuficiencia renal, no es responsabilidad mía, pero tenía tuberculosis. Esa fue la precisión del médico IML, pero el análisis médico no es así de sencillo”, sostiene Rodríguez.

El director de Centros Penales, Marco Tulio Lima, dijo a LA PRENSA GRÁFICA que no todas las muertes naturales son a causa de tuberculosis. El funcionario dijo que 49 de los 146 reos murieron por sufrir esa enfermedad.

“El año pasado se tuvieron 49 muertes y son a causa de la tuberculosis. El resto tiene que ver con enfermedades crónicas, como el tema del VIH, cáncer, entre otros”, aseguró el titular de Centros Penales.

El 28 de febrero pasado, la DGCP inauguró el sector 2 del penal de Izalco, en Sonsonate, para los reos que fueron diagnosticados con tuberculosis. En ese lugar pasan las dos etapas más críticas de las enfermedad. Si superan esas dos fases, el médico autoriza para que regresen al penal que le corresponde. El titular de la DGCP asegura que han están trabajando para reducir los casos de esa enfermedad. Por esa razón, la semana pasada Centros Penales habilitó un centro asistencial en el centro penal de Santa Ana para atender a los pacientes que padecen de enfermedades crónicas.

La relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre ejecuciones extrajudiciales, Agnes Callamard, en su reciente visita al país concluyó que los reos que están en la cárcel bajo estado de emergencia pasan 24 horas encerrados. De hecho, sostuvo que el principal objetivo de las medidas extraordinarias “es la deshumanización de los detenidos”. El director de Penales aseguró que no pasan esa cantidad de tiempo encerrados. “Si tuviéramos encierro permanente con esas condiciones (sin sol) en dos años, tuviéramos muchos muertos”, aseguró en una entrevista en televisión.

El viernes pasado, pese a la oposición de organismos como la ONU, los diputados decidieron prorrogar por seis meses más las medidas mientas se definen restricciones permanentes en el sistema penitenciario.

Muertes violentas

En 2015 hubo 59 casos de muertes violentas en penales. En los dos años de la implementación de las medidas extraordinarias la cifra bajó. En 2016 hubo 34 casos y el año pasado 26, según datos de DGCP.

Lima aseguró que la baja es a causa de las requisas que hacen a diario en los penales, pero reconoció que aún hay muertes por asfixia.

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