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Aumentan solicitudes para extraer mangle  

Particulares tratan de talar el bosque de mangle que se ha caído o se ha secado, pero la Unidad Ambiental Municipal de Intipucá ha negado los permisos.
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Foto de LA PRENSA/Juan Carlos Díaz Secos.  Ya sea por los rayos o por la erosión, los árboles de mangle se han secado. Su madera es apetecida para venderla para uso en cocina.

Foto de LA PRENSA/Juan Carlos Díaz Secos. Ya sea por los rayos o por la erosión, los árboles de mangle se han secado. Su madera es apetecida para venderla para uso en cocina.

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El bosque salado del estero de Intipucá, en La Unión, está siendo golpeado por la naturaleza y por el ser humano. La época de lluvias y los vientos a finales del año pasado provocaron que muchos de los árboles de mangle se cayeran, pero otros se han secado y han causado afectación en buena parte de la cordillera. 

“Con las tormentas del año pasado y los rayos, muchos árboles de mangle que estaban viejos se cayeron, pero después los vientos también han botado bastantes en la parte del centro del manglar”, comentó Santos Romero, pescador de la zona del estero.

Ante la cantidad de árboles derribados en el bosque salado, muchas personas ahora pretenden cortarlos y traducirlos en madera para realizar construcciones, como casas o ramadas de playa. Pero hay quienes realizan la extracción con el propósito de comercializarlos como leña para cocinar, debido a su resistencia. 

“Todo mundo quiere venir y aprovecharse de lo que la misma naturaleza ha originado y quieren sacar esta madera”. 
Omar Blanco, coordinador de la Unidad de Medio Ambiente de Intipucá

El coordinador de la Unidad de Medio Ambiente de Alcaldía de Intipucá, Omar Blanco, asegura que en las últimas semanas se ha tenido un incremento de solicitudes de parte de personas que están pidiendo permisos para talar dichos árboles, pero se les ha negado con base en la ley. 

“Todo mundo quiere venir y aprovecharse de lo que la misma naturaleza ha originado y quieren sacar esta madera seca, pero es prohibido y ellos dicen que ese árbol seco ya no sirve de nada, pero ellos no ven el daño al ecosistema que van a causar cuando corten ese árbol, y no nos vamos a salir de la ley”, afirmó Blanco. 

De acuerdo con datos de la Unidad Ambiental, cada semana se recibe un promedio de cinco solicitudes para talar los árboles de mangle, pero siempre se niega el aval, y los solicitantes exigen una explicación de la negativa a darles el permiso para cortar el mangle seco y derribado, pero se les remite al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) para que busquen otra opinión. 

Riqueza natural

El estero de Intipucá es uno de los mejores bosques de mangle de la zona oriental del país, en el cual se encuentran árboles de una altura de hasta 75 metros y que datan de más de 50 años, pero estos que tienen más años y más altura son los que resultan más afectados con las lluvias y los vientos. 

En el manglar intipuquense se pueden encontrar árboles de diferentes especies, como botoncillo rojo y blanco, guarumo, candelilla y el mongollano. 

“Son pocos los esfuerzos que se hacen por reforestar el bosque de mangle; hace dos años se hizo un proyecto de sembrar 1,800 candelillas de mangle con el apoyo de FUNSALPRODESE, y aunque los marellones las mueven, muchas van creciendo”, indicó Blanco. 

De no proteger el manglar de Intipucá, a esta zona protegida le podría suceder lo que ha ocurrido en el bosque salado de Conchagua, en La Unión, en donde poco a poco se ha ido talando y después de varios años el daño es notable.

En otras playas del país, sobre todo en la zona del Bajo Lempa, también el bosque de mangle está desapareciendo, acá debido al incremento en el nivel del mar, que desestabiliza el equilibrio de agua dulce y salada que necesita el manglar. 

50
años tienen algunos árboles de mangle en el bosque de Intipucá, con 75 metros de altura.
 

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