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Basura: un problema en crecimiento

En los últimos 10 años, los pagos de las comunas a MIDES se han incrementado en $50,000, $150,000, $750,000 y hasta en $4 millones. Aseguran que tasas que cobran no les alcanzan y cada vez necesitan de más operarios y camiones recolectores.
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A cielo abierto. Botar basura al aire libre está prohibido desde hace 20 años, pero el fenómeno sigue ocurriendo, a veces afectando incluso ríos y quebradas.

A cielo abierto. Botar basura al aire libre está prohibido desde hace 20 años, pero el fenómeno sigue ocurriendo, a veces afectando incluso ríos y quebradas.

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Los primeros contratos que los gobiernos municipales del área metropolitana firmaron con MIDES S. E. M. de C. V. datan de 1999 y vencen en 2019, coincidiendo con el culmen de la vida útil de su relleno sanitario, situado en el municipio de Nejapa, cuya comuna es la única que no paga ni un dólar por la disposición final de su basura, como una especie de compensación por haber permitido la construcción del botadero en su territorio.

La construcción de dicho relleno nació a raíz de un estudio de prefactibilidad que hizo el Consejo de Alcaldes del AMSS (COAMSS) en 1995, con cooperación canadiense. El proyecto consiguió inversionistas para 1997 y el relleno comenzó a funcionar dos años después, en 1999.

 “En el Condado Santa Rosa hay 800 viviendas más. En Residencial Veranda hay 400 más. Y de siete restaurantes que había subiendo al volcán ya hay 34. También hay nuevos centros comerciales”.
Francisco Henríquez, director de servicios públicos de Alcaldía de Santa Tecla

“En aquel entonces estábamos hablando de una inversión para 20 años, de mínimo $20 millones que, por supuesto, no tenían las alcaldías. Había varias líneas de crédito, pero los canadienses explicaron que iban a invertir con fondos de las pensiones de sus empleados de Quebec, de allí saldría el financiamiento; digamos tipo las AFP, que ahora están bien de moda, que buscan invertir la plata ahorrada de sus socios”, anotó el gerente de Desechos Sólidos y Peligrosos del Ministerio de Medio Ambiente, Carlos Meléndez.

El proyecto fue pensado completo: plantas de transferencia, plantas de separación, plantas de compostaje y relleno sanitario incluido. El inconveniente, según admite, es que durante el transcurso de las últimas dos décadas ese paquete de manejo integral de desechos sólidos se redujo solo a relleno sanitario: una técnica que consiste en acomodar la basura en capas, compactarla y cubrirla cada cierto tiempo, pero de separarla y reutilizarla no hay nada.

“Tenemos un alto crecimiento poblacional, pocos camiones recolectores y como es un municipio dormitorio hay poca empresa, apenas tienditas, poco podemos tasar”.
Manuel Zelada, gerente general de la Alcaldía de Tonacatepeque

Después de estos 20 años, el problema sigue en constante crecimiento, y los gobiernos municipales del AMSS se encuentran casi en las mismas circunstancias en las que se vieron obligados a firmar contratos por primera vez con MIDES.

Además de compactar la basura, lo único que MIDES está haciendo es aprovechar algunos de los gases metano, que por inercia produce la descomposición de la basura orgánica, para generar energía y de esa manera es como han desarrollado otro negocio. Si las alcaldías dejaran de llevarles esos desechos orgánicos se les acabaría ese otro negocio. De hecho, hay cláusulas en sus contratos que prohíben a las comunas separar o reciclar la basura.

“Este es un negocio. Y, por lo que se vislumbra en el país, vamos a seguir necesitando rellenos sanitarios en los próximos 50 años”.
Carlos Meléndez, gerente de desechos sólidos y peligrosos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales

Comunas subsidian costos

Basándose en datos en la Organización Panamericana de Salud (OPS), Meléndez afirmó que el promedio del crecimiento de generación de desechos sólidos, según el crecimiento poblacional, aumenta en un 0.1 % al año.

En otras palabras, de 1997 para acá la generación de basura ha crecido un 2 %. Este porcentaje representa grandes costos para las municipalidades, y aseguran que para pagarlos lo subsidian, porque no les alcanza con el cobro de las tasas municipales.

Solo por poner un ejemplo, la Alcaldía de Santa Tecla recolectó 40,327 toneladas de desechos en 2001 y recolectó 50,469 para 2016, es decir que, en 15 años, pasó de pagar $641,000 a pagar $910,000 aproximadamente. Esos casi $269,000 de diferencia significan un 40 % más en su presupuesto anual.

“La tasa de recolección y disposición final es subsidiada para lo que paga la ciudadanía. Al contribuyente solo le cobramos $1.17 por recolección y $1.14 por disposición final, o sea, $2.31 (al mes). Estamos cobrando la misma tasa que cobrábamos en 2007, pero los costos de operación se han incrementado. Sacando todos los costos, nosotros subsidiamos la recolección y la disposición final; estamos pagando cerca de $100,000 mensuales”, detalló el director general de la Alcaldía de Santa Tecla, José Rivera.

Solo entre enero y octubre recién pasados, la comuna tecleña ya había desembolsado $621,185 y, según sus cuentas, van a terminar el año con un desembolso que ronda $1 millón. “MIDES nos tiene estrangulados a todos los municipios”, advirtió Rivera.

Su colega, el director de Servicios Públicos tecleño, Francisco Henríquez, explicó que hasta hace apenas tres años atendían 12 rutas con una flota de cuatro camiones recolectores, que trabajaban en turnos durante mañana, tarde y noche; en la actualidad, la flota es de 18 camiones, las rutas ya suman 17 y recogen unas 180 toneladas diarias, pero estas suben a 250 cuando es fecha de pago o fin de semana.

“Solo en el (nuevo) Condado Santa Rosa hay 800 viviendas más. En (la también nueva) Residencial Veranda hay 400 viviendas más. Y de siete restaurantes que había subiendo al volcán hoy ya hay 34. También tenemos nuevos centros comerciales (como Santa Rosa y La Skina)”, apuntó Henríquez.

Además de que la recaudación del tributo por recolección y disposición final de la basura no es autofinanciable, lo poco que cobran en concepto de tasas no siempre logran recaudarlo. En muchas ocasiones, el cobro es incluido en las facturas de energía eléctrica, pero los contribuyentes pueden optar por no pagar la parte que corresponde a la alcaldía.

En el caso de Tonacatepeque, incluso, ni siquiera cobran tasas en la zona rural, porque se les hace imposible recolectar esos desechos. Tienen un alto crecimiento poblacional y falta de recursos. Con los cinco camiones y los 38 operarios con los que cuentan, solo alcanzan a recolectar el 70 % de todos los desechos que se generan en todo el municipio.

“Necesitamos de nuestros diputados que dicten mecanismos para que nos permitan que sea obligatorio pagar la luz junto con nuestras tasas. Hoy por hoy no es una obligación, pero el día de mañana, si pasan por las calles y ven los promontorios de basura, sí va a venir el reclamo y es posible que venga del que sí está pagando, pero solo paga uno entre 100”, denunció el gerente general de la Alcaldía de Tonacatepeque, Manuel Zelada.

Tonacatepeque es un municipio dormitorio, con muy pocas empresas, “apenas contamos con tienditas y es poco lo que se les puede tasar”, dijo Zelada. En cambio, hay nuevas colonias o lotificaciones que se van convirtiendo en grandes grupos poblacionales y que exigen a la municipalidad que les recojan sus desechos.

Hasta hace dos años, la comuna de Tonacatepeque recolectaba unas 750 toneladas al mes, pero este año están recolectando unas 1,100. Las cinco rutas que tenían en 2015 se han duplicado a 10. A través de las alianzas que el alcalde ha logrado hacer con alguna empresa privada consiguen prestada, de vez en cuando, maquinaria pesada para poder recolectar.

“Necesitamos más personal. Y los camiones, como les toca doble turno, ya tienen una depreciación que a veces ni encontramos los repuestos, aunque haya fondos; ahorita tenemos un camión varado, porque no le encontramos ventilador (para el radiador)”, apuntó Zelada. Que un camión esté arruinado implica tres días de no recolección.

Según las estimaciones del jefe de Desechos Sólidos de la Alcaldía de Mejicanos, Armando Valenzuela, la comuna subsidia un 60 % del gasto en desechos sólidos. “Cuando contrastamos lo que recibimos en tasas y lo que invertimos, no salen las cuentas. Pero tampoco podemos decir que con impuestos vamos a resolver esto. Es con educación”, apuntó.

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