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Bitácora de la reforma que está estancada

La gran preocupación de la comunidad latina está congelada en la Cámara.
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Languidece. La euforia que vivió el lobby latino después del mediodía de aquel 27 de junio, cuando una mayoría bipartidista en el Senado aprobó la S. 744 que abría el camino a la reforma migratoria, parece hoy un recuerdo lejano.

Desde el principio, la reforma migratoria, con el camino a la legalización para 11 millones de indocumentados planteada en la versión de la Cámara alta, encontró una fuerte resistencia en la Cámara de Representantes, donde unos dos tercios de la bancada republicana parecen oponerse a aprobar a legislación. John Boehner, el líder de esa bancada, se negó a enviar la S. 744 al pleno de la Cámara porque, dijo, no contaba con el aval de la mayoría de su partido. Según asistentes legislativos demócratas, el tercio de republicanos que sí apoyan la reforma es suficiente para que la ley salga aprobada de la Cámara baja y aterrice en el escritorio de Obama para firma. Boehner, sin embargo, se ha negado a jugar con esas reglas y ha preferido dejar libre a su bancada. En corto, eso mantuvo a la reforma congelada.

Tras el receso veraniego (septiembre) vinieron la posibilidad de una guerra en Siria, los coletazos del escándalo Snowden y las fallas en la ejecución del portal que da vida a la reforma de seguridad social de Obama (ObamaCare). Con su popularidad apenas por encima del 40 %, el presidente ha vuelto a la carga. Aun así, la reforma migratoria languidece.

En un intento por rescatarla, el presidente incluso ha accedido a apoyar un enfoque gradual: en lugar de insistir con la visión general de la S. 744, que incluye legalización, visas, frontera en un solo paquete, Obama dijo que no descarta apoyar leyes parciales.

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