CSJ ordena nuevo juicio en caso ataque con M-67

Un hombre falleció y otras 10 personas resultaron heridas durante el ataque, cometido en 2010.
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Investigación.  LA PRENSA GRÁFICA publicó cómo la MS había accedido a armamento de la FAES para cometer ataques.

Investigación. LA PRENSA GRÁFICA publicó cómo la MS había accedido a armamento de la FAES para cometer ataques.

Detenido. Cristian Martínez guarda prisión por el ataque con granada en un salón de juegos del parque Hula-Hula, en San Salvador, en 2010.

Detenido. Cristian Martínez guarda prisión por el ataque con granada en un salón de juegos del parque Hula-Hula, en San Salvador, en 2010.

CSJ ordena nuevo juicio en caso ataque con M-67

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La Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ordenó un nuevo juicio contra Cristian Rigoberto Aguilar Martínez, el único procesado por lanzar una granada de fabricación industrial M-67 al interior de un local de juegos electrónicos en el centro histórico de San Salvador. El juicio se llevaría a cabo el pasado jueves 17 de marzo, pero el acusado no fue trasladado.

El caso data de 2010 y es uno de los pocos ataques con granada en los que alguien ha sido procesado en algún tribunal del país, luego de una seguidilla de 22 atentados con granadas M-67, de uso exclusivo de la Fuerza Armada (FAES), en los que murieron siete personas y hubo más de 100 personas lesionadas.

El caso contra Aguilar Martínez fue uno de los pocos judicializados y que también resultó en nada: el Tribunal Especializado de Sentencia A de San Salvador lo absolvió el 18 de abril de 2012 porque consideró que las pruebas fueron insuficientes. La Fiscalía General de la República (FGR) impugnó tal decisión y la sala ordenó la nueva vista pública.

LA PRENSA GRÁFICA publicó una amplia investigación, en abril de 2015, acerca de diversos casos de tráfico de armas desde la Fuerza Armada. Entre estos están los 22 atentados ocurridos entre 2009 y 2010 y que fueron ejecutados por diversos grupos de la pandilla MS-13. La mayor parte de las explosiones ocurrió en Cojutepeque (Cuscatlán).

El sábado 18 de diciembre de 2010, una persona pasó por la entrada de un local de juegos, o “maquinitas”, en el centro cerca del parque Hula Hula. Eran las 6:30 de la tarde. Lanzó un objeto al interior, que rodó hasta la pared del fondo con su característico sonido metálico. Todos los usuarios del local empezaron a correr hacia la salida, pero la granada M-67 explotó antes de que lo lograran. Hugo Alexánder Pérez falleció por ese atentado, luego de que fue trasladado al Hospital Rosales con más de 15 heridas provocadas por las esquirlas. La autopsia estableció que Pérez murió por una hemorragia masiva. En una pierna quedó el rastro de una cirugía exploratoria que le hicieron los médicos, para atender sus múltiples lesiones: era un costurón de 20 centímetros.

Otras 15 personas resultaron lesionadas, pero solo 10 autorizaron a la FGR que usara sus nombres como víctimas en el proceso.

Los análisis de la Policía Nacional Civil (PNC) establecieron que el estallido provocó un boquete en el suelo de 20 por 20 centímetros. Daños en siete “maquinitas” que fueron valuados en $6,400.

El juez de Sentencia Godofredo Salazar le restó credibilidad al único testigo presentado por la FGR que reconoció a Aguilar Martínez como el atacante –y que también fue una de las víctimas lesionadas– y absolvió al procesado.

Un año antes, el 28 de diciembre de 2009, un ataque similar ocurrió dentro de una clínica pediátrica en Cojutepeque (Cuscatlán). Dos niños, de cuatro y seis años de edad, y una mujer adulta fallecieron por ese atentado.

Al igual que en el caso de Aguilar Martínez, el mismo juez Salazar absolvió a los tres pandilleros acusados. Una impugnación de tal decisión finalizó, en 2015, con la condena de dos de ellos: uno a 60 años y otro a 40.

Aguilar Martínez, según los datos del expediente en su contra, también es oriundo de Cojutepeque. En los documentos constan, además, cuatro folios relacionados con el ataque de la clínica pediátrica del mismo municipio.

Los documentos están inmediatamente después de la respuesta que la FAES le dio a la FGR cuando solicitó información acerca de la única evidencia de la granada M-67 que encontraron fuera del local de “maquinitas”: una espoleta con números borrosos, pero donde se distinguía FUZE M213. No dan referencia de más números.

La respuesta de la FAES fue que dicho número era “genérico” y que todas las granadas lo tenían. Y que ellos no tenían faltantes en sus inventarios. En la investigación publicada por LA PRENSA GRÁFICA, el delegado de la Agencia Federal del Tabaco, Alcohol, Armas y Explosivos (ATF, en inglés) de Estados Unidos explicó que el número de la espoleta también indica quién fabricó el arma y a quién fue vendida.

El tribunal aún no ha reprogramado el juicio.

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  • granadas
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