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Cada 21 minutos hubo un embarazo en niña o adolescente en 2015

A esta dura realidad, para la cual piden aplicabilidad de la ley por cometerse un delito, se suman las consecuencias que trae.
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Vidas truncadas en El Salvador.  De acuerdo con estudio del MINSAL y UNFPA, sobre maternidad y unión en niñas y adolescentes, realizado en 2015, solamente la cuarta parte de las niñas y adolescentes que abandonan la escuela a causa del embarazo retorna a sus estudios después del parto.

Vidas truncadas en El Salvador. De acuerdo con estudio del MINSAL y UNFPA, sobre maternidad y unión en niñas y adolescentes, realizado en 2015, solamente la cuarta parte de las niñas y adolescentes que abandonan la escuela a causa del embarazo retorna a sus estudios después del parto.

Realidad.  13,146 niñas de 10 a 17 años se inscribieron en control prenatal en 2015. El 11 % tenía 14 años o menos.

Realidad. 13,146 niñas de 10 a 17 años se inscribieron en control prenatal en 2015. El 11 % tenía 14 años o menos.

Muestras.  UNFPA y MINSAL presentaron ayer el mapa de embarazos en niñas y adolescentes en El Salvador 2015.

Muestras. UNFPA y MINSAL presentaron ayer el mapa de embarazos en niñas y adolescentes en El Salvador 2015.

Cada 21 minutos hubo un embarazo en niña o adolescente en 2015

Cada 21 minutos hubo un embarazo en niña o adolescente en 2015

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El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en el marco del Día Mundial de la Población, a conmemorarse el 11 de julio, presentó junto con el ministerio de Salud (MINSAL) el mapa de embarazos en niñas y adolescentes 2015, con el objetivo de que en El Salvador se continúe invirtiendo en su protección y atención.

“Si se procura que las niñas estén dentro del sistema educativo, esas niñas por sí mismas el hecho de estar en una escuela les protege, porque están en un lugar seguro, reciben información y educación, y también se consolida el hecho de tener un proyecto de vida para definirse como seres que aportan a una sociedad”, dijo el representante del UNFPA en El Salvador, Hugo González.

Un vistazo al mapa de embarazos en niñas y adolescentes hace pensar que el desarrollo de este sector de la sociedad se trunca, se salta etapas importantes y fundamentales de su vida, y debe adoptar un rol para el cual su mente y su cuerpo no están preparados.

A todo esto se suma que los años venideros pueden ser muy difíciles tanto en su salud, su desarrollo psicológico y social.

Para la especialista de género y juventud de UNFPA, Ondina Castillo, si bien el impacto es fuerte en niñas y adolescentes de 10 a 19 años, lo es mucho mayor entre las edades de 10 a 14.

“Estas niñas están en su propia formación psicológicamente hablando y por eso es un trauma muy fuerte el convertirse en madres, porque no están preparadas para asumir una responsabilidad para formar, alimentar, proteger y darle la seguridad mínima que necesita otro ser humano. La sociedad la adultiza inmediatamente que estás niñas se convierten en madres, por azares de la vida o la máxima agresividad de los hombres las convierten en madres a tan temprana edad”, explicó Castillo.

La edad de 10 a 14 años es un periodo de formación como seres humanos, de maduración emocional, por lo que un embarazo a esas edad además de ser un delito (ver nota aparte) trunca las etapas; muchas veces sometidas a ello por sus propios familiares, protectores o tutores.

Entre las áreas que se truncan en la vida de niñas y adolescentes embarazadas está su desarrollo educativo y profesional; pese a que a el ministerio de Educación (MINED) tiene la política de favorecer que las niñas no sean discriminadas ni obligadas a abandonar la escuela, institucionalmente hablando; sin embargo, socialmente aún está la deuda y se tienen que diseñar estrategias que faciliten el cuido de sus hijos mientras la niña sigue su proceso educativo.

Según el estudio “Maternidad y unión en niñas y adolescentes, consecuencias en la vulneración de sus derechos”, realizado en 2015 por el Ministerio de Salud (MINSAL) y UNFPA, de las niñas que tuvieron un parto en 2012 solo tres de cada 10 estaban asistiendo a la escuela cuando salieron embarazadas, y solo una de 10 ya no estaban estudiando al momento de llevar a cabo la encuesta, e igual cantidad de niñas tuvieron que abandonar la escuela a causa del embarazo.

Consecuencias

La especialista de género y juventud de UNFPA detalló: “Si (las niñas o adolescentes) logran conseguir un empleo será ganando muy poco, por debajo de lo que gana un adulto normalmente. Estas niñas no están preparadas económicamente tampoco para asumir esa responsabilidad, la cual generalmente asumen las madres, las mujeres de este hogar”.

Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2014, una mujer que no ha tenido ningún grado de educación tendrá un nivel promedio mensual de ingresos que rondará los $134.74, mientras que si ha estudiado más de 12 años podrá tener acceso a tres veces más recursos.

El que una niña a muy temprana edad esté expuesta a un embarazo, implica que en el ejercicio de su vida sexual o reproductiva a largo plazo puede tener consecuencias, ya que quedan vulnerables a presentar complicaciones posteriores en embarazos a futuro.

Los especialistas dicen que si la niña tiene un parto vaginal corre el riesgo de que si el bebé es grande puede tener una fístula (unión entre sus órganos genitales, su vejiga o su recto), que la puedan incapacitar de forma permanente si no es tratada adecuadamente; porque cuando pasa esa situación, se quedan orinando por la vagina y defecando por la vagina.

“Cuando las niñas o adolescentes han tenido vida sexual a muy temprana edad y su cuerpo biológicamente no estaba preparado para eso, pueden presentar enfermedades de transmisión sexual (ETS) o enfermedades discapacitantes que a largo plazo puedan quedar infértiles. Si ellas tienen un segundo embarazo en las mismas condiciones, les aumenta el riesgo de tener partos prematuros, abortos, complicaciones en los partos, infecciones como mastitis, porque sus defensas no están preparadas para esto”, dice María Esperanza Alvarenga, oficial de Salud Sexual y Reproductiva de UNFPA.

El departamento de La Paz es donde los embarazos en adolescentes tiene mayor peso, ya que representan el 33 %, mientras que Chalatenango tiene menor peso con el 24 % de embarazos. A escala nacional, la tasa de embarazo es de 38 por cada 1,000 niñas y adolescentes de 10 a 19 años, y los municipios que tiene mayor prevalencia de inscripción de embarazos por cada 1,000 niñas son Mercedes La Ceiba (108), Cinquera (84), San Agustín (65), Arambala (69) y Torola (71).

La prevalencia de inscripciones por embarazo en niñas de entre 10 y 14 años es de cinco por cada 1,000. Los datos reflejan que la problemática está en todos los departamentos, pero con mayor prevalencia en Usulután, La Unión, Cuscatlán y Cabañas.

A escala municipal, este problema social está presente en 219 municipios y solo en 43 no hay casos durante el año 2015. Nueva Trinidad, en Chalatenango; y Tenancingo, en Cuscatlán, son los municipios con mayor prevalencia, ya que presentaron en 29 por cada 1,000 niñas de 10 a 14 años.

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